Opinión

El arte como un espejo del ser

Por: Osiel Guerrero Mendoza*

Algunos artistas estamos conscientes de la importancia y el cambio que el ejercicio de crear ha generado en nosotros; en lo personal no puedo imaginar ya mi vida sin la pintura, es mi terapia diaria. Para bien y para mal, nos encontramos en un continuo y eterno enfrentamiento con nuestras ideas más profundas, deseos, miedos, códigos morales, creencias, etc. Para crear, tenemos que recrearnos, estar en continua transformación, moldear nuestra mente como al barro.

Este ejercicio del espíritu, a veces agotador pero también satisfactorio, hace de nuestra carrera de vida un fluir incesante de experiencias enriquecedoras y al ser nuestro trabajo, se buscan nuevos vehículos para transmitirlas y generar nuevas formas de entendimiento con el prójimo; se vuelve el arte un puente que conecta a quien está dispuesto a detenerse y contemplar/se (“cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.”. Friedrich Wilhelm Nietzsche). Con el creador de la obra, y nunca sabremos si lo que el que mira entendió lo que el artista recreó, pero esa experiencia, ese instante, ese vínculo que fue más allá de las palabras y la razón, es lo que inconscientemente buscamos; ya no es el arte la mera representación de una idea, eso sería limitarlo, se busca la subjetividad espectador/creador, entender y encontrar esa chispa primordial que nos une en lo más profundo, ese lenguaje primitivo pero efectivo de formas y colores que transmite más que la lengua, no hay una discusión, solo un enfrentamiento con nosotros mismos, una catarsis.

“Toda obra de arte es hija de su tiempo, muchas veces es madre de nuestros sentimientos”. Wassily Kandinsky.

Somos un reflejo de nuestra sociedad y nuestro tiempo, todos y cada uno de nosotros vivimos situaciones que nos transforman y transformamos nuestro entorno de acuerdo a nuestro entendimiento de estas. Así el arte se vuelve un método de comprensión del presente, un ejercicio de auto comprensión, salirnos de nosotros mismos y mirarnos desde afuera, desde la mirada de otra persona que tal vez ni siquiera hable nuestro mismo idioma, o que tal vez no busca mirarnos, eso es lo de menos, no necesitamos pensar que ve el artista, necesitamos preguntarnos al mirar una obra, ¿qué vemos? y ¿por qué lo vemos? Esto es mirar hacia adentro por un medio externo, es detener el tiempo y disminuirnos para entrar como “Alicia en el país de las maravillas”, las maravillas que muchas veces pasamos por alto al no intentar adentrarse en el mundo artístico, ese mundo lleno de misterio y fascinación, es un mundo para todos y no para una élite; intenta entender y te entenderás. Ojalá algún día el arte no sólo esté en las galerías y museos, ojalá algún día la sociedad comprenda la necesidad humana de ver arte. Ese día el humano será más humano.

*Artista plástico

http://osielguerrero.tumblr.com/

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