Opinión

El complejo origen de las enfermedades

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

 

PARA DESTACAR: Esta serie de tabúes o paradigmas culturales generan tensiones emocionales, baja autoestima, neurosis, angustia, entre otras, las cuales se manifiestan con problemas de la piel, dolores óseos y musculares, alteración del sueño, insatisfacciones y muchas otras expresiones patológicas.

 

Los organismos son complejos. Cuando nacen, crecen y se desarrollan en condiciones naturales, son influidos por las condiciones de vida, los recursos y las interacciones biológicas, las cuales definen su calidad de vida, su existencia, su reproducción y muerte. El ser humano se ve afectado además por las condiciones socioeconómicas y culturales donde crece y se desarrolla, como son el modelo de crecimiento económico, el intercambio mercantil, las relaciones capital-trabajo, la contaminación, la ideología, entre otras.

 

La “enfermedad” es resultado de varios factores, entre los que destacan: a) El origen genético, las características biológicas que se trasmiten de generación en generación y la herencia cultural, los mecanismos de control, represión, paradigmas, entre otros. b) Las condiciones y el estilo de vida actual: el tipo de vivienda y alimentación, las relaciones con el entorno natural, etc. c) Las interacciones y condiciones sociales y laborales y d) Las características emocionales, las formas de relacionarse perceptualmente con el entorno y con los seres vivos que rodean a cada individuo.

Cada ser humano tiene una historia biológica particular ¿quiénes y cómo fueron sus padres y abuelos? ¿quiénes y cómo fueron los padres y abuelos de esos abuelos? y así sucesivamente. En cada generación se gestan modificaciones sobre el actual “pool” genético de cada individuo y las expresiones biológicas son el resultado de las características almacenadas en el ADN y las condiciones que permitieron dicha expresión. Pero también cada individuo es resultado de una amplia gama de circunstancias y situaciones de naturaleza cultural y emocional.

A lo largo de las generaciones pasadas se construyeron y destruyeron paradigmas, por ejemplo para los europeos del siglo XIV y XV, la mujer era “un mal necesario”, mientras que otras culturas tenían percepciones diferentes. En la Europa feudal y renacentista, en el terreno religioso, las mujeres eran santas o vírgenes, es decir se encontraban en el nivel jerárquico de intercesoras ante Dios, igual que en la actualidad. Mientras que en las culturas mesoamericanas, existían diosas y sacerdotisas, las diosas eran seres con poderes para dar y quitar.

La imagen actual de la mujer, en las sociedades capitalistas, deriva más del paradigma europeo que del mesoamericano, donde la mujer es el sexo débil, debe ser madre y cuidadora de hijos, no debe estudiar o estudiará mientras se casa; la mujer deberá depender de un hombre, será paciente y sabrá esperar pasivamente, entre muchos otros papeles asignados. En resumen, la mujer sufrida, como escribió Octavio Paz. En ese paradigma dual, el hombre tiene lo suyo: no debe llorar, no debe mostrar sus sentimientos, debe ser bien macho, ser activo, entre otros.

Toda esta serie de tabúes o paradigmas culturales generan tensiones emocionales, autorrechazo, baja autoestima, neurosis, angustia, depresión, entre otras, las cuales se manifiestan con problemas de la piel, dolores óseos y musculares, alteración del sueño, insatisfacciones y muchas otras expresiones patológicas.

Por su parte las condiciones de vida, como son las características y dimensiones de la viviendas, su higiene, iluminación, ventilación, presencia o ausencia de áreas verdes, disponibilidad de servicios, entre otras, son factores que contribuyen en la expresión de patologías diversas, el hacinamiento genera neurosis y violencia. El estilo de vida, como la alimentación y la actividad física, condicionan también la presencia potencial de desequilibrios en la salud.

Las interacciones sociales y laborales, la satisfacción o insatisfacción que puedan generar en cada individuo, la intensidad de dichas actividades y sus condiciones, los periodos de descanso y muchas otras, son factores que influyen en la salud del ser humano. Y definitivamente las características emocionales de individuo le permitirá asumir su pasado, presente y futuro con una percepción positiva o negativa: perdón, comprensión, amor, conocimiento o rencor, amargura, tristeza, frustración, odio, entre otras.

 

Las causas mencionadas interactúan para generar condiciones patológicas o un estado dinámico de salud. Cada ser humano es único e irrepetible y expresará un estado de salud o enfermedad particular; para lograr la conservación y/o recuperación de la salud se requiere el entendimiento de que hay factores sobre los cuales no se puede influir, como son las características genéticas y otras que sí, como la herencia cultural, las condiciones y el estilo de vida, las interacciones sociales y laborales y las características emocionales. Observarlas, entenderlas y actuar sobre ellas permite al individuo generar cambios positivos para mejorar su calidad de vida, conservar y/o recuperar la salud individual y familiar.

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