Opinión

El conflicto entre la educación popular alternativa y el nuevo modelo neoliberal

Por: María del Carmen Vicencio Acevedo

metamorfosis-mepa@hotmail.com

PARA DESTACAR: Si quienes gobiernan se hubiesen comprometido cabalmente con la concreción de los principios del artículo 3 de la Constitución, no hubiese sido necesario reformarlo ¿Para qué tanto lío por añadir esa otra idea empresarial de “calidad”?

Frente al grave conflicto actual en torno a la educación, los maestros disidentes y académicos que los asesoran, luchan por hacer valer la pedagogía popular alternativa frente al modelo neoliberal dominante. Están seguros de que esta, no solo tiene derecho a existir como “opción válida”, sino que es condición fundamental para responder a las exigencias del artículo 3 Constitucional, que (aún) establece que la educación pública será gratuita, integral, laica, científica, democracia e inclusiva…

Si quienes gobiernan se hubiesen comprometido cabalmente con la concreción de estos principios, no hubiese sido necesario reformarlo ¿Para qué tanto lío por añadir esa otra idea empresarial de “calidad”?

¿Cómo hacer visible el hecho de que muchos maestros mexicanos, no solo están preparados para construir propuestas educativas, “a la altura de las exigencias del siglo XXI”, sino que las practican, desde hace tiempo, y que era indispensable conocerlas antes de inventar un “nuevo” modelo?

Claro que el siglo XXI, desde la óptica alternativa, es muy distinto al que conciben los neoliberales. Basta contrastar el modelo oficial con los diseños y las prácticas de los maestros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación.

Entre sus proyectos están: el Plan para la Transformación de la Educación del Estado de Oaxaca, el Programa Democrático de Educación y Cultura para el Estado de Michoacán, el Proyecto Escuela Guerrerense Altamiranista, los Proyecto de Educación Alternativa de Chiapas o el Proyecto de Jornada Integral en escuelas de la CDMX.

La pedagogía popular alternativa recupera diversos movimientos de liberación en México, Latinoamérica y el mundo. En cambio el modelo neoliberal solo busca hacer negocio. Como advierte, entre otros, el Observatorio de Multinacionales en América Latina, al denunciar al “TISA”, como un tratado dirigido a privatizar los servicios públicos y que los neoliberales se empeñan en ocultar.

El nuevo modelo oficial, diseñado apresuradamente por gente que poco entiende de pedagogía, está plagado de inconsistencias, imprecisiones y contradicciones, además de que su marca comercial del “mérito individual” sólo ahondará los abismos sociales.

¿Cómo mostrar esto, cuando quienes luchan por una vida digna, se enfrentan no solo al gran poder económico, político y represivo, sino a la enajenación de buena parte de la población, seducida por sus discursos neoliberales? ¿En estas circunstancias, realmente es posible un auténtico diálogo con autoridades, subordinadas al neoliberalismo?

Frente a la simulación de los “foros de consulta” organizados completamente fuera de tiempo por la SEP con el SNTE, la CNTE promovió su propio foro “Hacia la Construcción del Proyecto de Educación Democrática”, el pasado 10 de agosto, en el que participaron pensadores tan destacados como Pablo González Casanova, Hugo Aboites, Antonia Candela, Tatiana Coll, Teresita Garduño, Cesar Navarro, Manuel Pérez, Juan Manuel Rendón, Elsie Rockwel y otros.

Dicho foro evidencia tres exigencias que no consideró el gobierno federal:

La exigencia de la apropiación: Por muy “pertinente” que fuera cualquier modelo educativo, será irrealizable, si sus principales operadores (los docentes), no lo asumen como propio y se comprometen vitalmente con él.

La exigencia de la viabilidad: Por muy “bueno” que fuera el nuevo modelo, será irrealizable, si no se acompaña de las condiciones materiales necesarias.

La exigencia de la historia: Por muy “innovador” que sea el nuevo modelo, quedará en una quimera, si no hunde sus raíces en la historia.

La pedagogía no es un asunto de modas; se basa en conocimientos profundos del alma humana, individual y social, de los que, por lo visto, carecen nuestra clase gobernante y sus asesores.

Sin embargo, en este contexto no basta contar con una muy buena propuesta alternativa de reforma educativa frente a la neoliberal. Ésta última ya fue ungida por el Congreso, por la clase empresarial y por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que ha negado el amparo a los disidentes en contra de las consecuencias negativas de la reforma.

Es fundamental trabajar en la estrategia para que dicha propuesta sea considerada deseable, viable, e incluso indispensable, por una buena parte de la población mexicana y de los representantes ante el Congreso de la Unión.

 

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