Opinión

El día de la bestia

Por gJosé Luis Álvarez Hidalgo

Prohibieron la inteligencia con un decreto especial…

Rubén Blades

Denomínese de este modo al día aciago en el que, finalmente y luego de muchos amagos, el energúmeno que representa a los poderes fácticos mediáticos de nuestra nación, y que responde al nombre de Ricardo Salinas Pliego, asomó sus fauces y de una dentellada impuso todo el poder que el Estado mexicano le ha concedido a través de la concesión televisiva que el señor ostenta y que conocemos como Tv Azteca.

Usted, amable lector, conoce perfectamente los antecedentes del caso: es el eterno debate sobre el debate que abrió una nueva vertiente discursiva, no exenta de polémica: ¿cultura política o futbol? ¿Libertad de elección o enlace en cadena nacional? No es estéril el debate, están en juego muchos intereses y la imperiosa necesidad de que el pueblo de México asuma de una vez por todas las responsabilidades históricas de salvar a la nación o de irse a lo más profundo del abismo social con todo y chivas.

La ponderación inicial es aparentemente simple: que la gente tenga la libertad de elegir entre presenciar el debate entre los candidatos a la Presidencia y adquirir elementos de análisis para razonar su voto o ver un partido de futbol y tener un grato y necesario momento de esparcimiento y de catarsis colectiva. La libertad de lección es un concepto engañoso, pues uno se pregunta invariablemente si esa libertad está lo suficientemente documentada por un bagaje cultural que nos permita tomar una decisión necesaria y enriquecedora de nuestra propia conciencia y no pretender evadir una vez más nuestra lacerante realidad social.

Me pesa admitir que Salinas Pliego se va a salir con la suya en todos aspectos. No sólo le arrebató al Estado y a sus órganos reguladores, la capacidad de tomar decisiones de su propia competencia y les impuso un partido de futbol el día, la hora y el canal en que se le dio su regalada gana; sino que, además, tuvo la desfachatez de ironizar sobre el punto y desafiar abiertamente al Estado al plantear que al día siguiente él mismo nos daría a conocer que evento tuvo más rating.

Y con todo el dolor de mi corazón debo admitir que tiene la boca atascada de razón. Para cuando se lea esta columna, el debate y el futbol se habrán llevado a cabo el día y la hora señalados y con abrumadora ventaja el futbol habrá obtenido un nivel de rating altísimo (lo mismo que el programa de Televisa “Los pequeños gigantes”) y el debate sólo habrá obtenido un mínimo de la franja de audiencia en esta competencia tripartita y en el horario estelar del domingo 6 de mayo.

La razón es muy poderosa: no hemos sido capaces de construir una audiencia comprometida y responsable socialmente; los medios concesionados y la televisión en especial se han empeñado en administrar nuestra ignorancia y en imponernos una visión de la realidad en donde la evasión-diversión-confort es lo único que merece nuestra atención; es decir, aquello que no amerita ningún esfuerzo intelectual de nuestra parte. Salinas Pliego se habrá salido con la suya y el país seguirá dando tumbos entre la barbarie futbolera y la entretención pueril e infame que se ve en la televisión y se escucha en la radio.

El 3 de mayo conmemoramos el Día Internacional de la Libertad de Prensa y el 6 de mayo esa “libertad” nos pegó una gran bofetada. Disfrutamos del futbol y nos olvidamos del país. Espero estar equivocado, pero el 1º de julio está cerca y si seguimos por estos derroteros ya tendremos listo nuestro voto para que Salinas Pliego, Azcárraga Jean y Peña Nieto nos gobiernen desde la pantalla televisiva. Todo se basa en la libertad de elección ¿O no?

 

 

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba