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El doloroso camino a la Sentencia Mariana Lima Buendía

Irinea Buendía es una figura clave en la sensibilización sobre el feminicidio en México. Pero este camino comienza con el doloroso recuerdo de lo que aconteció después de recibir la llamada de su yerno avisándoles que supuestamente Mariana, su hija, se había suicidado. A esa noticia le siguieron los gritos de dolor de Irinea, y la única frase que pudo articular: “Ya la mataste”. Junto a su familia, se dirigieron a la casa de Mariana. A pesar del paso del tiempo, Irinea recuerda la forma en que la encontraron en la cama, las cosas que faltaban, el acomodo de los muebles dentro y fuera de la habitación. Cada detalle se ha marcado en su memoria, que ha sido una guardiana de las evidencias que reafirmaban su presentimiento inicial, pues estos no figuraron en los cuatro dictámenes que se levantaron. Al solicitar adelantos del caso, encontró un expediente de cinco páginas que no recababan las irregularidades en la manipulación del cuerpo por parte de su yerno antes de que llegaran las autoridades, las marcas que ella observó, ni los detalles en la vivienda que daban cuenta de una fuerte pelea.

Por eso se propuso hacer su propia investigación. Compró una armella y un cordón como los que se supone usó su hija para colgarse, y comenzó a hacer pruebas colgando bolsas de alimentos para comparar el peso que podían aguantar, pero a los 14 kilos el hilo o la armella cedían, no hubieran podido soportar los 66 kilos que pasaba su hija. Revisando la necropsia, se dio cuenta de que la misma forense dictaminó que el cartílago cricoides del cuello estaba roto, pero no el tiroides, es decir, que el daño no podía ser oblicuo, sino horizontal, y para comparar las marcas que ella había visto en el cuello de su hija, se colgó a sí misma, observó el desplazamiento que hizo el cordón y la forma en que se marcó su cuello. Esto la convenció de que era imposible que Mariana se hubiera suicidado. Surgió en Irinea una idea muy clara que se volvería el estandarte de su lucha a partir de ese momento:

Y le dije: «Yo solo quiero dos cosas». Agarró su cuaderno y su pluma, y me dice – si dígame qué es lo que quiere, – Quiero justicia y justicia, nada más, pero nada menos. Eso es lo que quiero. (Entrevista a Irinea Buendía, 8 de noviembre de 2024).

Al ver las faltas en el expediente, la actitud indiferente de las autoridades y la prepotencia con la que Julio César seguía libre, Irinea comenzó su trayectoria como activista:

Yo no iba a descansar hasta que el asesino estuviera tras las rejas cumpliendo una sentencia… Y no nada más por el caso de mi hija. Yo, al estar haciendo ruido en toda la República Mexicana, es por todas. Porque finalmente me duelen todas… (Entrevista a Irinea Buendía, 8 de noviembre de 2024).

La Suprema Corte de Justicia atrajo el caso y en 2015 dictó el Amparo en Revisión 554/2013, conocido como Sentencia Mariana Lima, por medio del cual se reabrió la investigación, determinando que Mariana había sido asfixiada por su esposo, siendo un precedente en las investigaciones con perspectiva de género.

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