Opinión

El espurio se fue, nosotros nos quedamos

Por: Ángel Balderas Puga

“Haiga sido como haiga sido”. Felipe Calderón,

luego de “ganar” las elecciones mediante un fraude electoral.

En 2006 hubo elecciones presidenciales cerradas en Costa Rica, Italia y México.

En los primeros dos países, los perdedores Ottón Solís y Silvio Berlusconi pidieron y obtuvieron, sin ningún problema y de manera inmediata, el recuento voto por voto, casilla por casilla. En ambos casos, los ganadores Óscar Arias y Romano Prodi nunca se opusieron a un nuevo conteo, sabedores que su triunfo había sido limpio y legítimo.

 

En contraste Felipe Calderón le dijo, en televisión, a la periodista Denise Maerker que él había ganado “haiga sido como haiga sido” y en cambio, como señaló la revista Proceso, a Felipe Calderón le entró la urgencia de usar las influencias de Diego Fernández de Cevallos en la Suprema Corte de Justicia y en el Tribunal Electoral ante el “riesgo” de que los siete magistrados decidieran ordenar una apertura mayor a los 20 mil paquetes. Con este estigma del fraude electoral, Felipe Calderón usurpó la Presidencia de la República.

Muchos creyeron que el fraude electoral no los perjudicaría, que era una cosa cuya única víctima era Andrés Manuel López Obrador. Hoy 120 mil muertos después, desaparecidos, pérdida de empleos, inflación, informalidad, despilfarro de recursos públicos y uso faccioso del poder, exilio forzoso, pérdidas de afectos y materiales, entre otras cosas, de seguro habrán descubierto que ese fraude ha tenido consecuencias nefastas sobre la inmensa mayoría de la población, y lo mismo sucederá con el reciente fraude electoral de 2012.

Militarizar para buscar una “legitimación”

Desde julio de 2006, Calderón, al igual que ahora Enrique Peña Nieto, no podía caminar por las calles de las ciudades sin que retumbara por algún lado el grito de “espurio”. Es así como se inventó una “guerra” para buscar en las armas la legitimación que no obtuvo en las urnas.

Más de 120 mil muertos (según el periódico francés, Le Monde) nos ha costado el intento de legitimación de Calderón, nos hubiera salido más barato, a casi todos, no haberlo dejado llegar la Presidencia.

Calderón, como señalan expertos en el tema, nunca combatió realmente al narcotráfico ya que nunca tocó ni con el pétalo de una rosa ni el lavado de dinero ni a los políticos cómplices. A él lo que le interesaba era justificar el moverse con un aparatoso equipo de seguridad. Recordemos la vacilada de que, según él, había sido amenazado. Nunca presentó una denuncia formal ni dijo quién ni cómo había sido amenazado.

Ingresos petroleros

El gobierno de Felipe Calderón recibió entre enero de 2007 y octubre de 2011, 2.7 billones de pesos por ingresos petroleros de los cuales 400 mil millones de pesos corresponden a excedentes petroleros, es decir, dinero no presupuestado y por lo tanto manejado a su libre arbitrio, tuvo un contexto inmejorable, incluso mejor que el de Vicente Fox pero se dedicó a despilfarrar ese dinero sin invertirlo en el bienestar del país.

A pesar de eso fue incapaz de construir una refinería. El precio de la gasolina Magna, cuando llegó Calderón era de seis pesos con 74 centavos el litro, hoy está a 10 pesos con 72 centavos, tres pesos con 98 centavos más caro el litro, un aumento de casi el 60 por ciento. El Diesel pasó, en el mismo período de cinco pesos con 60 centavos el litro a 11 pesos con ocho centavos, cinco pesos con 48 centavos más caro, 98 por ciento más caro.

El desastre del “Presidente del empleo”

El autollamado, en su campaña electoral, “Presidente del empleo” deja una cauda de desempleo en el país. Se ufana de haber creado “más de dos millones 200 mil empleos” (Proceso, 06/08/12) aunque al día siguiente la misma Secretaría del Trabajo y Previsión Social le corrigió la plana diciendo que sólo habían sido un millón 860 mil empleos en todo el sexenio.

Calderón no tiene nada de que ufanarse, antes al contrario, debería avergonzarse pues, dada la estructura demográfica de nuestro país, México necesita la creación de al menos un millón de empleos anuales por lo que Calderón deja un déficit enorme de 4.2 millones de empleos no creados. Este déficit debe sumarse al dejado por Vicente Fox, 4.5 millones, 8.7 millones en total en la época panista. A estas cifras se agregan además los 7.5 millones de jóvenes sin empleo y sin acceso al estudio.

Pero además, el espurio dejó una cauda de trabajos de pésima calidad, precarios, inestables, con bajos salarios y sin ninguna prestación. En efecto, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, correspondiente al trimestre abril-junio de 2012, 58 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) no tiene ninguna prestación y 64 por ciento no tiene acceso a ningún sistema de salud (más de 31 millones de trabajadores).

El nuevo fraude y la impunidad

Calderón trató de ganarse la impunidad (es responsable directo de las omisiones de la Procuraduría General de la República con respecto a la investigación de crímenes durante su sexenio) siendo cómplice del nuevo fraude electoral de 2012. Es casi seguro que se irá del país así como Genaro García Luna, es demasiado cobarde como para quedarse en México. Él se va y nos deja el cochinero.

anbapu05@yahoo.com.mx

{loadposition FBComm}

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba