Opinión

El francotirador y el palabrero

Por: Julio Figueroa

El libro atrapa. Me atrapó desde la primera escena. El grafitero moviéndose rápido y preciso en la oscuridad. Sombras en la luz, luz en las tinieblas. El libro avanza a buen paso a su paso, ni lento ni veloz. Con todo el oficio de un escritor probado. Nos atraiga o no la literatura de ‘best-seller’. La escritura es de buena factura y el tema de nuestro tiempo.

Las ciudades y las tribus urbanas marginales. Las escenas son bien contadas y bien recortadas, nada empalagosas. Saltan y avanzan en el momento preciso y quieres saber qué sigue. Las virtudes del ‘thriller’. Cuando llegué hacia la mitad, la carta al grafitero para tener un encuentro con él, ya no podía soltar el libro, pero al mismo tiempo me lo empecé a chiquitear para no acabarlo tan pronto. Y las últimas páginas… Bueno, no quiero ni debo decirlo todo.

La carta de Lex a Sniper es fina y precisa como un bisturí:

–En una sociedad que todo lo domestica, compra y hace suyo, el arte actual solo puede ser libre, el arte libre solo puede realizarse en la calle, el arte en la calle solo puede ser ilegal, y el arte ilegal se mueve en un territorio ajeno a los valores que la sociedad actual impone. La auténtica obra de arte está por encima de las leyes sociales y morales de su tiempo. Y la explosiva verdad debe reventar en el núcleo mismo del sistema que combatimos con toda nuestra energía.

La explosiva verdad en el blanco del sistema ¿Y luego? Nada. La explosiva verdad emocional intrascendente ¿Y si el sistema somos nosotros? Por eso… ay. Somos parte del sistema que combatimos ¿Reproducimos lo que condenamos o hacemos otra cosa? He aquí la cuestión. Las redes de luz como el grafiti de los pandilleros con escuela o la plaza pública de la democracia crítica, libre y responsable.

Sigo a Sniper:

–Un hombre o una mujer son lo que hacen con sus manos. O su cabeza. O sus pies: meter goles.

–No te equivoques. Yo no he matado a nadie. He hecho desafíos con mis pintas. Exponiendo mi vida en el juego peligroso de la vida.

–Existe gente que sueña y se queda quieta. Y gente que sueña y hace realidad lo que sueña, o lo intenta. Eso es todo. Luego la vida gira en su ruleta rusa… Y todos sabemos lo que es la ruleta rusa de la vida.

Dije sigo a Sniper, no lo persigo. Sigo a Sniper y me aparto de Sniper. Espero que alguno lo comprenda. Sniper es un guerrillero urbano del grafiti. Yo soy un ciudadano palabrero prángana democrático. Eso es todo.

Creo que hay dos o tres escenas fallidas del libro. Pero el relato se sostiene muy bien. Me hubiera gustado más escenas eróticas de Lex, apenas hay una. Es dura y sabe demasiado, quizá. No falla y no muestra sus puntos débiles, como otros personajes policiacos más humanos. Y el final, gota a gota, hoja por hoja, palabra por palabra. Esperaba la tragedia pero no tal como sucedió ¿Quién es el criminal? La batalla sigue y el resultado es incierto. Juzgue el lector

Elección. Entre ‘La Reina del Sur’ (2002) y ‘El francotirador paciente’ (2013), buenas novelas manufacturadas por Arturo Pérez-Reverte, yo me quedo con los cuentos secos y descarnados de “El cobrador” y “Feliz año nuevo” del brasileño Rubem Fonseca. Agradezco estas lecturas. La novela del español Pérez-Reverte me llegó gracias a VLJ, a quien le llegó gracias a MAV y este palabrero espera despertar su interés y hacerla llegar a otros lectores. Eso es todo. Gracias.

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