Opinión

El grupúsculo, la no complementariedad y el lenguaje

Por: Ángel Balderas Puga / anbapu05@yahoo.com.mx

PARA DESTACAR: El grupúsculo de jubilados que cree que vive en Jauja, apostó por la planilla “Lucha Sindical Universitaria” con la esperanza de que ese grupo los apoye para que ganen más del 100 por ciento que ganaban como profesores en activo. Piden “solidaridad en su lucha” pero lo contradictorio es que varios de ellos promovieron, el dejar sin derecho a jubilación a sus compañeros.

Desde hace tiempo, un pequeño grupo de jubilados del SUPAUAQ lanzó una campaña en contra del actual Comité Ejecutivo del Sindicato de académicos de nuestra Universidad, dizque para defender sus “derechos”. Campaña a la que se han sumado algunos exsecretarios generales y algunos exfuncionarios universitarios, hoy jubilados.

Quizás porque en el fondo les da vergüenza, no se atreven a decir qué es lo que quieren y que simple y llanamente, es ganar como jubilados más del 100 por ciento de lo que ganaban como profesores en activo y tratan de vender sus intereses personales como si fuera una lucha de “derechos”.

Nuestra Universidad tiene una de las mejores prestaciones de jubilación de todo el país. Los profesores, que aún tienen este derecho se jubilan con su último salario y la jubilación es dinámica, es decir, reciben los aumentos salariales que logramos los trabajadores en activo.

En otras instituciones, por ejemplo, se tiene una jubilación con tope, como en la UNAM, en el IPN o en los Tecnológicos de todo el país, en donde los profesores se jubilan con un máximo de unos 22 mil pesos mensuales.

El grupúsculo

Me parece increíble que una reportera del ‘Diario de Querétaro’ reseñe mejor las palabras de la actual Secretaria General del SUPAUAQ, que un exdirector de la Facultad de Filosofía, que de vez en cuando escribe en este medio. Me parece que a este último le gana el hígado, miente y exhibe sus carencias en lenguaje y en matemáticas básicas. El señor se escandaliza que nuestra secretaria haya usado el término “grupúsculo” cuando se refería a 47 maestros jubilados que han demandado a la universidad porque quieren ganar por jubilación hasta el doble de lo que ganan actualmente, sin importarles sangrar a nuestra Universidad y a la comunidad universitaria en general.

En vez de escandalizarse, si el exdirector de Filosofía no conoce el significado de “grupúsculo” debería haber consultado un diccionario antes de escribir su último artículo. Reporto aquí la definición de “grupúsculo” que nos ofrece el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: “grupo poco numeroso de personas que interviene activamente en algún asunto frente a otro u otros grupos mucho mayores”.

Ahora un poco de matemáticas básicas. El SUPAUAQ consta de mil 800 afiliados, de los cuales 47 han demandado a la universidad, es decir el 2.6 por ciento de los afiliados, ¡un grupúsculo! Lo siento exdirector, pero nuestra secretaria general usó de manera impecable el lenguaje.

El grupo de jubilados finge olvidar, que tienen derecho a jubilación solo por la cláusula 77 de nuestro Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) pero, abusivamente, ¡quieren que se les aplique solo una parte de la cláusula y no la cláusula completa! Esta señala claramente que “la Universidad complementará o suplirá lo que aporte el IMSS”.

Lo malo que tiene el pasado es que no se puede negar

El grupúsculo de jubilados que cree que vive en Jauja, apostó por la planilla “Lucha Sindical Universitaria” con la esperanza de que ese grupo los apoye para que ganen mucho más del 100 por ciento que ganaban como profesores en activo, sin preocuparse de dónde saldrá el dinero.

Piden “solidaridad en su lucha” pero lo contradictorio es que varios de ellos promovieron, en su momento, el dejar sin derecho a jubilación a cientos de sus compañeros.

En ‘La gaceta del SUPAUAQ’, de mayo de 2007, se enlista a los integrantes de la Comisión que se encargó de la “elaboración de la propuesta del SUPAUAQ” que consistió en quitar el derecho a jubilación de los profesores que no estaban en nómina al 15 de junio de 2007.

Al día de hoy se trata de más de 600 profesores que fueron víctimas de la conjunción de autoridades universitarias con una dirigencia sindical cómplice, que no solo no se opuso a esta medida sino que incluso la promovió.

En la Comisión referida estuvieron, entre otros, Marcela Rodríguez Montoro (Escuela de Bachilleres, hoy jubilada), Margarita Hernández Sánchez (Psicología, hoy jubilada), Elsa Vega Fernández (Psicología), Juan Pablo Mendoza Esqueda (Bachilleres), Raúl Jaralillo Piñón (Bachilleres, hoy jubilado) y Juan José Lara Ovando (Ciencias Políticas), hoy todos ellos entusiastas promotores de la planilla “Lucha Sindical”.

Es decir, además del Comité Ejecutivo de ese entonces, los profesores que hoy no tienen derecho a jubilación le deben “agradecer” a este grupo de profesores, varios de los cuales paradójicamente gozan hoy de una buena jubilación dinámica.

Varios de ellos hoy se desgarran las vestiduras por “sus derechos”, pero ya se les olvidó que ellos promovieron el quitar ese derecho a profesores, principalmente jóvenes que son el relevo generacional de nuestra Universidad ¡Debería darles vergüenza!

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