Opinión

El Informe Lugano II

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

¿Qué vamos a hacer para que el capitalismo no sólo continúe en el siglo XXI sino que se convierta en algo indiscutible? Es decir, que todo el mundo se convenza que ése es el único sistema posible.

Quienes piden respuestas son lo que Susan George denomina la clase Davos, son los más ricos y poderosos del mundo, pero están muy preocupados al apreciar que sus políticas están generando una oposición tan grande que no están del todo seguros de poder seguir muchos años en la cúspide. Las crisis son cada vez más inmanejables.

Hace más de 10 años, en el primer Informe Lugano, George nos presentó un diagnóstico de los peligros, amenazas y obstáculos para la sobrevivencia del sistema capitalista:

a) Desequilibrio ecológico: “Se estima que el 70 por ciento de la población mundial ya está viviendo en zonas con escasez de agua. Ocurrirán conflictos ecológicos primero en el Medio Oriente, África subsahariana y Asia. Estos se extenderán después a regiones más favorecidas, lo que traerá resultados imprevisibles en lo económico.”

b) Crecimiento pernicioso: “Si el crecimiento ya estuvo íntimamente vinculado al incremento del bienestar de todos, ése ha dejado de ser el caso. Cada vez más, fenómenos sociales que la mayoría de las personas prefiere evitar son responsables del crecimiento económico”. Esa paradoja económica significa que cada vez más, el crecimiento del Producto Interno Bruto se expande implicando gastos en seguridad, construcción de presidios, rehabilitación de adicciones, trabajos de reparación como consecuencia de estragos causados por ataques terroristas, etcétera.

c) Distribución de la riqueza: las crecientes desigualdades y contrastes constituyen una verdadera amenaza con una nueva característica: “la tendencia a que el rico en información provoque la furia y la violencia del pobre en información”. Este último se vuelve inservible, socialmente desechable, ya que de lo que dispone para trabajar, su fuerza muscular, son irrelevantes en la era de la información.

d) Capitalismo de pandillas: el crimen en gran escala, las economías paralelas, el tráfico de drogas, el contrabando de armas, el lavado de dinero, la corrupción de todo tipo. Grandes regiones del planeta ya están fuera de la jurisdicción del Estado.

e) Deuda externa: “Países altamente endeudados ganan mucho más exportando drogas, armas ligeras o emigrantes, que productos de consumo primario legales”.

f) Colapso financiero: la volatilidad inherente a los mercados financieros.

La solución indicaba que había que prescindir de más de la mitad de la población mundial. Simple solución, compleja operación.

Los poderosos tienen intereses, y la fuerza de los intereses compartidos puede mover montañas, particularmente cuando esa gente no es muy numerosa y creen en las mismas cosas y quieren las mismas cosas.

Susan George sorprende cuando habla del papel de la ideología e ilustra la genialidad con que se utiliza para enormes cantidades de ciudadanos. Tienen sus padres fundadores, entre ellos están Friedrich von Hayek y Milton Friedman. Pero lo sorprendente es el padre fundador más viejo, el comunista Antonio Gramsci, quien en los años veinte del siglo XX inventó el concepto de hegemonía cultural.

Y para mantener la hegemonía cultural, los poderosos intentarán mantener a los militantes separados en sus respectivos territorios; que los ecologistas se ocupen del medio ambiente; los sindicatos del trabajo; las feministas de las mujeres; otras organizaciones de los impuestos y las finanzas. El peligro está en que se junten, en que comprendan que sus luchas no son más que una, que todo tiene que ver con el futuro de las personas y de su hábitat.

Los ricos y poderosos y sus amigos, si esto ocurre, estarán en peligro.

Sinopsis de El Informe Lugano II.

Ha pasado una década desde que la élite capitalista encargara a un grupo de sabios el primer Informe Lugano, texto que debía servir a quienes dirigen el sistema económico para seguir liderando el mundo según sus intereses. Aquella iniciativa, que calibró el futuro del planeta ante los retos medioambientales y de desigualdad social, ya anunció una inminente quiebra financiera de complejas consecuencias. Ya en plena crisis, la misma élite financiera vuelve a recurrir al grupo de sabios para buscar otra orientación clave: ¿cómo puede mantenerse a salvo el capitalismo tras haber generado un desequilibrio financiero a nivel global?, ¿cómo superar la crisis sin que se debilite el dominio de las élites que la provocaron? Las respuestas se encuentran en El Informe Lugano II, y que sirve de hoja de ruta al capitalismo para seguir controlando el mundo pese a los escollos de la crisis. En este camino, el texto aporta transparencia y lucidez a una crisis gestada por el capitalismo y de la que él ha logrado, por ahora, mantenerse a salvo. Recortes sociales, desmantelamiento del Estado de bienestar, permanencia disimulada de los paraísos fiscales, traspaso de las deudas privadas generadas por el enriquecido y apenas controlado sistema financiero al capital público… Las recetas propuestas, resumidas con crudeza y que la mayoría de gobiernos occidentales ya llevan años aplicando, plasman a su vez un retrato mordaz del desequilibrio que deben pagar los más vulnerables mientras los poderosos permanecen sin apenas despeinarse. Éste es un relato de ficción que detalla con precisión la estrategia que las élites deseaban que no se supiera nunca. Los hechos descritos son reales y proceden de fuentes veraces y bien informadas, mientras que el escenario en el que se desarrollan es una recreación inventada por la autora.

rivonrl@gmail.com

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