Opinión

EL INFORME Y LA VIRGEN

JICOTES

Por: Edmundo González Llaca

En el Plan Estatal se hizo un diagnóstico de la realidad económica, política y social de Querétaro, destacando principalmente los problemas que enfrentamos, el propósito legal e institucional era que en el Informe el gobernador Domínguez respondiera a esos retos, lo que no hizo. En el Informe reiteró los ejes rectores del Plan, pero a la hora de aterrizar las estrategias y resultados de su gobierno se hizo como que la Virgen le hablaba.

Por ejemplo, no dice nada en el Informe sobre el rezago educativo en el estado de la Educación Básica, que en el Plan denuncia es del 30 por ciento; tampoco respondió al hecho de que en Querétaro hay un analfabetismo altísimo del 3.8 por ciento. Es un Informe de gobierno desbrujulado, descoyuntado, en el que el señor gobernador otorga una prueba más de su intención de confundir y desalentar toda posible evaluación de su gobierno por parte de la sociedad.

¡DIOS!

El Papa Francisco denunció la falta de Dios en la vida. Recordé la siguiente anécdota. Al director de un famoso periódico en Francia, le llegó un articulista con un texto para publicarse titulado: “Dios”. El Director exclamó: “¿Dios?”. ¡Cuánto lo siento!, pero no es un asunto de actualidad”. No hay duda que los medios de comunicación colaboran a la formación de la atmósfera de lo público, pero no es su responsabilidad la ausencia de Dios en la vida social.

Los medios se dedican a informar y a opinar sobre lo que pasa en el momento. Para sostener los tirajes y la audiencia necesitan sorprender a los usuarios, tenerlos al día, y en la época actual hasta al minuto, de lo que sucede en la realidad presente. Los medios de comunicación no están en los grandes temas, en los motivos profundos y trascendentales de las acciones. En el liberalismo económico, Dios sigue sin ser noticia.

EL INFORME. LA BURLA

El Informe de Gobierno de Francisco Domínguez adolece de varios defectillos: es insustancial, desbordante de información inútil; se blinda contra cualquier evaluación de la sociedad al no definir los indicadores de gestión, obligados por la misma Constitución; se aparta de los compromisos establecidos por el Gobernador mismo en el Plan Estatal; es incongruente, pregona la austeridad en medio del derroche publicitario y los viajes frecuentes al extranjero.

Es un informe reaccionario, asocia la paz y la seguridad con el número de policías; la justicia con los modelos inquisitivos. Es el informe de un notario, un comandante de Policía, un juez y un tendero, pero no de un líder político. Presume de transparencia y lucha contra la corrupción, pero se olvida de un principal instrumento comprometido por el mismo gobernador: la contraloría social. En medio de la pobreza, la indignación y la angustia de las mayorías el informe se escuchó como una burla.

 

 

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