Opinión

El laberinto de la violencia

Punto y seguido

 

Por: Ricardo Rivón Lazcano

(Suena el teléfono, le hablan a mi esposa, del otro lado mi hija –supuestamente– secuestrada. ¿Intento de extorsión o broma malévola? No pasó a mayores, si es que no se considera grave que te alteren así la vida).

Para suprimir la vergüenza que representaba el lecho conyugal mancillado, el rey Minos mandó construir una “múltiple casa de ciegos techos, que conturba las señales y las luces con el torcido rodeo de sus variadas vías conduciendo a error”. El mortal laberinto.

Ir desenrollando el hilo de Ariadna a medida que se avanza por el laberinto es el sencillo truco para poder salir más tarde, siempre y cuando se tenga la “sencilla” habilidad de vencer al Minotaruo. Lo sorprendente de todo es que la salida es la entrada. La única salida es la entrada.

En diciembre de 2006, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) publicó en su boletín “Diario de Campo”, lo que creo es el equivalente al hilo de Ariadna respecto al laberintico fenómeno de la violencia.

El texto busca proporcionar claves importantes para la decodificación, estudio de las causas, significados y espacios de la violencia. El hilo reflexivo va desde discutir y diferenciar el comportamiento agresivo del comportamiento violento, hasta la propuesta de una taxonomía que en sí misma ya es una orientación para el pensamiento crítico.

Debemos dar alas al genio que cada “homo sapiens” lleva dentro –dijo en una entrevista la italiana Rita Levi-Montalcini, premio Nobel de Medicina en 1986–, pero la realidad, señaló, es que estamos “dominados por las pasiones”, en especial las agresivas.

Le preguntaron:

¿Por qué somos más inteligentes que hace 50 mil años, pero no somos más buenos?

Y respondió:

No somos más buenos por el componente límbico cerebral que sigue dominando nuestra actividad. Vivimos como en el pasado, como hace 50 mil años, dominados por las pasiones y por impulsos de bajo nivel. No estamos controlados por el componente cognitivo, sino por el componente emotivo, el agresivo en particular. Seguimos siendo animales guiados por la región límbica palocortical, sustancialmente igual en el hombre y en otros animales. Nuestras opciones de mejora moral pasan por las circunvoluciones neocorticales que afortunadamente tenemos.

El texto del INAH tiene por título “¿Qué es esa cosa llamada violencia?” y así empieza, ordenando los términos de la reflexión. Por ejemplo, como ya se mencionó arriba, “la agresividad y la violencia se manejan usualmente como sinónimos, pero esto es erróneo. La primera es una conducta innata que se despliega automáticamente frente a determinados estímulos y se inhibe frente a otros. La violencia, en cambio, es una conducta intencional más que automática que puede dañar, es decir, que es la agresividad deliberada. Y ésta es la que nos distingue de algunos animales”.

Uno comprende lo que ya intuye: no todos los tipos de violencia son equiparables, no todos los tipos de violencia pueden mirarse bajo un mismo prisma. Sin embargo, todos los tipos de violencia coinciden en ser acciones u omisiones intencionales que causan o pueden causar un daño. La violencia puede clasificarse a su vez de maneras muy distintas: atendiendo al tipo de perjuicio, al agresor, la víctima, el contexto, incluso a la finalidad. Por ejemplo, la violencia de género es la que se perpetra contra la mujer por el hecho de serlo, el eje que se maneja en esta categoría es el género. Mientras que en la violencia doméstica es el lugar: el hogar, la casa. La violencia psicopática, por su parte, se clasifica desde quién la provoca: una persona que tiene afectadas, al menos, su conciencia emocional y las vertientes afectivas y de relaciones interpersonales, de modo que lo “empatiza” con los otros y los manipula.

El índice atrapa al lector: Biología y violencia; Mujeres maltratadas; Violencia sexual contra niños; Maltrato de personas mayores; Violencia en las aulas, una fractura en la socialización; El mobbing o acoso sicológico en el trabajo; Violencia en la política; Violencia en los medios de comunicación; ¿Un nuevo tipo de violencia (callejera)?; Trata de personas, esclavitud del siglo XXI; Delincuencia juvenil; Asesinos en serie y Feminicidio, el caso de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Un buen hilo para caminar el laberinto, una buena carta de navegación en aguas turbulentas, tenebrosas.

Nota: el texto está disponible en: http://www.antropologia.inah.gob.mx/pdf/pdf_diario/diciembre_06/supl_diciembre_06.pdf

rivonrl@gmail.com

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