Opinión

El llanto por un grande…

Por: Tlacochcalcatl Ze Ehecatl Fortino Ramírez Cruz

PARA DESTACAR: Muhamed Alí  también es conocido por su labor activista en defensa de su raza, su cultura y su herencia africana Todos los medios se han volcado a rendirle homenaje pero yo pregunto al pueblo estadounidense ¿Cuánto le duele perder a este ícono de la lucha social?   Más congruencia y menos reconocimientos.

Hace un par de semanas tanto el mundo deportivo como la sociedad en general se vieron sacudidos (o “knockeados” sería el término más apropiado) al recibir la noticia del deceso del más grande boxeador en todos los tiempos: Muhamed Alí cuyo nombre de nacimiento fue Casius Marcelus Clay Jr.

Los que somos adeptos a los deportes de contacto, y en este caso al boxeo gustamos de ver su trabajo dentro y fuera del ring, sus habilidades pugilísticas bien pulidas y su lucidez para las entrevistas, ya fuera con la prensa o en un frente a frente con su rival en turno, aunque también, es más probable que mucha gente lo conozca por su labor activista en defensa de su raza, su cultura y su herencia africana, así como su abierta y valerosa oposición a la guerra en Vietnam que lo llevaría a recibir arresto militar e incluso perder su cinturón de campeón.

Todos los medios se han volcado a rendirle homenaje desde sus espacios ya fueran deportivos o faranduleros, reconociendo su trayectoria como deportista y como luchador social, llenándose de luto y llanto; pero yo pregunto al pueblo estadounidense ¿Cuánto le duele perder a este ícono de la lucha social? ¿Hasta dónde llega el reconocimiento que le brindan? ¿Cuán profundo es el legado que dicen reconocer? ¿Qué clase de reconocimiento es el que le rinden?

A mí en lo personal me inconforma mucho (es lo más diplomático que puedo decirlo) que se hable tan ligeramente de su lucha social como si hablaran de alguna de sus épicas batallas en el ring; no es Frazier o Foremann, se trata de toda una lucha racial y segregacionista que fue el principal factor que confrontó a toda una nación en una guerra civil por una historia de esclavismo de más 500 años pues no comenzó con la colonización del continente americano, sino que ya desde el año 1400 se realizaba esta práctica; estamos hablando de una lucha que enfrentó a diversas facciones tanto políticas, como educativas, religiosas, deportivas entre otras, por otorgarles los mismos derechos y garantías.

Su arresto militar no es simplemente otra anécdota como cuando le cortaron el pelo a Elvis Presley al ser reclutado y todas las adolescentes lloraron; estamos hablando de un hombre que abiertamente desafió a un gobierno que injustificadamente invadió y agredió a miles de inocentes en una guerra de intereses políticos y económicos por dominar un territorio inconveniente y desafortunadamente bien posicionado en la construcción de su proyecto de nación siguiendo un modelo comunista.

Hablamos de un hombre que cuestionó  la ideología de un paradigma racial que colocaba al color blanco como lo ideal y deseable en tanto que lo negro era inaceptable.

Así que cuando veo tantas notas periodísticas homenajeándolo en Estados Unidos, me dan ganas de preguntar ¿cómo se atreven a hablar de su lucha y activismo en defensa de su raza, mientras que las organizaciones del Ku Klux Klan han proliferado tan abundantemente que se cuentan por miles a pesar de no tener un número exacto? ¿Y los tantos crímenes de odio que vemos en las noticias? Policías haciendo uso excesivo de la fuerza con afroamericanos y latinos.

El colmo de todo: el radicalismo de Donald Trump quien figura con una aceptación y credibilidad bastante significativa en muchos estados frente a sus contendientes presidenciables; si un personaje como este tiene tanto eco en diversas entidades y ha sostenido su campaña y aún su candidatura como representante de una fracción política por tantos meses, es porque hay una cantidad muy elevada de ciudadanos que apoyan sus ideas racistas, retrógradas y violentas.

¿Cómo se atreven a vitorear su valentía que lo llevó al arresto militar y a deponer su cinturón de campeón mientras que Estados Unidos sigue reclutando jóvenes para enviarlos a oriente medio? ¿Cómo es que aplauden su valor para confrontar y cuestionar la guerra de Vietnam mientras que actualmente Estados Unidos, con su política intervencionista, está tensando cada vez más los delicados hilos que nos separan de otra guerra mundial?

Entonces ¿cuál es la perdida que sufren si las condiciones de vida no son muy diferentes de ahora que en aquel entonces? ¿Qué lloras Estados Unidos? ¿En dónde está el pesar? ¿En qué radica el sufrimiento que pregonas?… Más congruencia y menos reconocimientos.

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