Opinión

El mito del grito

Por: J. Cruz Rivera P.

El grito de Miguel Hidalgo, ocurrido a principios de la Revolución de Independencia (1810), ni fue de independencia, ni fue en Dolores, ni fue por la mañana del 16 de septiembre de 1810, ni, mucho menos en la noche del 15.

 

Lo que hubo en el atrio de la parroquia fue un mensaje en corto llamado hoy coloquial, y que, según algunos, dijo así:

“Ya ustedes habrán visto este movimiento; pues sepan que no tiene más objeto que quitar el mando a los europeos, porque éstos, como ustedes sabrán, se han entregado a los franceses y quieren que corramos la misma suerte, lo cual no hemos de consentir jamás, y ustedes como buenos patriotas, deben defender este pueblo hasta nuestra vuelta, que no será muy dilatada, para organizar el gobierno”.

No tiene ningún viso de ser el famoso grito, a no ser que se refiera a que entonces, como no había equipos de sonido, había que elevar la voz en demasía.

Este mensaje lo dio el cura Hidalgo a los feligreses de Dolores, Gto., el domingo 16 de septiembre, por la mañana, en el atrio de su parroquia. Fuente de consulta: Compendio de Historia de México (cuarta de cinco partes), de Luis Pérez Verdía, XIV Edición, 1959. Guadalajara, Jal.

“Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe; Viva Fernando VII; Viva la América y muera el mal gobierno”

Esta arenga a los amotinados, en el santuario de Atotonilco, Gto., el domingo 16 de septiembre, por la tarde; más conocida como el legendario Grito de Independencia, es lo más cercano a lo que se conoce como el original Grito. Compendio de Historia de México (cuarta de cinco partes), de Luis Pérez Verdía, XIV Edición, 1959. Guadalajara, Jal.

Ese “grito” de Hidalgo, si así le podemos llamar, no fue de independencia sino de protesta por el peligro de invasión francesa a la entonces Nueva España y por la dureza en el trato a los trabajadores, y fue la arenga que dirigió a la chusma insurgente en el Santuario de Atotonilco, Gto, muy lejos de Dolores. Asimismo, dicho grito no tiene hora específica pero se supone que ocurrió por la tarde, antes de llegar a San Miguel.

Según Denisse Alicia Estrada Tobías, de la Universidad Anáhuac, en su revista Coma, noviembre de 2 010:

1.-Se da por un hecho que en septiembre de 1810, Miguel Hidalgo decide combatir con las armas al gobierno español. En realidad no quería independizarse por liberar a todos los criollos, si no que Hidalgo tenía problemas con el gobierno Español y buscó una manera de salir de ellos. También su finalidad era desconocer a Napoleón y formar un gobierno que en ese momento fuera en parte autónomo mientras regresaba Fernando VII al poder, es Morelos quién empieza realmente con las ideas de formar una nación independiente.

2.- Según la tradición popular, Miguel Hidalgo gritó: “Viva México”, pero no es una realidad, ya que el llamado “Padre de la Patria” no pudo gritar “Viva México”, pues México como país no existía, lo que en realidad grito fue «¡Viva la Virgen de Guadalupe!, ¡Viva la América española!, ¡Viva Fernando VII!, y ¡Muera el mal gobierno!»

3.- Otra de las realidades es que el nombre de Miguel Hidalgo no era su nombre original, el apellido Hidalgo es apellido materno, su verdadero nombre fue Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor.

4.- Que la Virgen de Guadalupe sólo es un símbolo religioso. Pero no es lo único, también ha sido símbolo del nacionalismo y de la independencia. La Virgen de Guadalupe contribuyó a la formación de México, además de representar el levantamiento en armas de la Independencia, también aparece en el periodo revolucionario de México, debido a que primero el cura Hidalgo declaró a la virgen como protectora de su rebelión y patrona de la independencia, y al levantarse en armas —justo antes de salir— tomó un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Un siglo después aparece la imagen guadalupana en la entrada de los ejércitos revolucionarios zapatista y villista en la ciudad de México. Hasta aquí, Denisse Alicia.

A esto habría que agregar que no es cierto que el rey de España Fernando VII fuera odiado, sino que era amado por la gente española, incluyendo muchos caciques indígenas de entonces y hasta recibió la compasión por su prisión a manos de Napoleón. Como Hidalgo era muy astuto, incluyó su nombre en la arenga y se echó, así, a la bolsa, a los indígenas que le seguían.

Si Fernando era odiado, fue años después, en 1814, cuando a nivel de metrópoli derogó la Constitución de Cádiz y persiguió y sometió a aquellos constitucionalistas, por lo que muchos españoles peninsulares, a partir de entonces, se decepcionaron de él. Y en México (todavía llamado Nueva España), aún se le quería tanto que hasta se le invitó a ceñirse la corona en 1821; pero, en vista de que rechazó la oferta de manera muy ofensiva, en 1822, también los mexicanos se decepcionaron de él.

Así, España perdió para siempre sus posesiones en América del Norte y América Central.

*Texto entresacado de la conferencia impartida el 16 de septiembre de 2014, en la reunión de la Corriente del Gallo Libre, en el domicilio del autor, por la tarde, en Loma.

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