Opinión

El nuevo arte

Por: Ana Laura Vega Cruz*

¿En qué pensamos al escuchar la palabra arte? Quizá en una obra clásica, en la Gioconda o en Picasso, o pensamos en algún tema complejo al que no encontramos ni pies ni cabeza. Cómo podría identificarnos pensar en obras de hace siglos o, aún siendo del siglo pasado, no podría representar al arte del día de hoy ya que cada momento y cada movimiento ha tenido un enfoque diferente.

Desde mi punto de vista todavía no se ha desarrollado un lenguaje capaz de traducir una época en la que es posible encontrar todos los motivos que movieron a los artistas de la historia a romper los límites. Tenemos una variedad de grandes causas que defender, mientras se fomenta el individualismo y el artista debe someterse a esta exaltación del yo y hacer una arte introspectivo, cotidiano. En una época en la que sabemos de todo y a la vez de nada, el arte ha perdido el rumbo, los grandes temas se han perdido y estamos una vez más ante la búsqueda de una identidad.

Si en las escuelas nos están enseñando a teorizar el arte, a fundamentarlo antes que sentirlo, ¿qué rumbo le están dando las academias?

En el siglo pasado, artistas como David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, entre otros, estando inconformes con el plan de estudios de la Academia de San Carlos encabezaron una huelga exigiendo una educación que enriqueciera la técnica y mejorara sus capacidades. Estaban conscientes del papel del arte en una sociedad en proceso de cambio, tenían un anhelo de superación y un enorme interés por la situación política en el país. Ellos fueron los grandes personajes del muralismo mexicano, un arte puramente social y revolucionario que respondió a las exigencias de su tiempo.

Sin embargo, hoy en día la situación ha cambiado, el arte se ha alejado de la sociedad en su afán de globalizarse y estar a la vanguardia. Es un reflejo de nuestro tiempo y en el vemos la imposición de la cultura occidental. Un culto de consumo y materialismo. No obstante, existen artistas que de a poco están construyendo ese nuevo lenguaje que pueda hablarnos del nuevo arte aquí en México, un arte que aún no encontraremos en museos o galerías pero que mientras madura nos queda como sociedad fomentar el interés por la cultura, por los museos y exposiciones particulares, crear centros públicos que apoyen a los artistas emergentes y que apuesten por el nuevo arte mexicano.

Mientras tanto, el papel de los artistas es ocuparse de crear un arte de calidad, que sea identificable con cualquier individuo sin importar clases ni edades. Porque al lograr reflejar nuestro sentir abrimos la puerta al espectador para sentirse identificado. Porque una obra de arte no sólo debe tener un buen concepto, también debe hablar por sí misma.

*Estudiante de 6° semestre de la Licenciatura en Artes Visuales de la Facultad de Bellas Artes

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