Opinión

El nuevo gasolinazo de Peña Nieto

Por: Ángel Balderas Puga

 

anbapu05@yahoo.com.mx

Entre 2008 y 2013, cuando se da el gran debate sobre la reforma energética en México, primero con Felipe Calderón y luego con Peña Nieto, advertimos muchos de los peligros de la forma en la que los lacayos de los poderes transnacionales querían aplicar la reforma que les ordenaron desde el exterior. El desastre que anunciamos ya se nos está viniendo encima y si no logramos revertir el proceso las cosas se pondrán mucho peor. No es necesario tener una bola de cristal, pero como decía Pablo Latapí: “el futuro aunque no predecible, puede ser explorado razonadamente a partir de datos y tendencias comprobables”.

Los gobiernos de Calderón y de Peña prometieron que con sus reformas bajaría el precio de los combustibles lo que no ha sido ni será cierto. Por el contrario, ambos gobiernos se dedicaron a aumentar el precio de los combustibles sin ninguna justificación válida.

Calderón tomó el precio de gasolina magna en 6.74 pesos el litro y lo dejó en 10.81, un aumento de 4.07 que corresponde al 60 por ciento.

El pasado 1 de agosto, Peña ha llevado el precio de la misma gasolina a 13.96, es decir un aumento de 3.15 pesos por litro, en lo que va de su sexenio y casi tres años después de haber impuesto su reforma energética. Este aumento del 29 por ciento es adicional al 60 por ciento de Calderón. En dos sexenios el precio de la gasolina se ha más que duplicado, pasando de 6.74 a 13.96, un aumento del 107 por ciento. Una cosa semejante ha sucedido con otros combustibles (gasolina premium, diésel, turbosina, combustóleo).

El Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) es una agencia del ministerio federal alemán para la cooperación económica y el desarrollo. Cada dos años lleva a cabo un estudio sobre los precios internacionales del petróleo en 175 países. Los datos del GIZ son confiables y serios a diferencia de los del gobierno mexicano.

Sus últimos datos disponibles corresponden a noviembre de 2014 y muestran el encarecimiento de la gasolina en nuestro país, cosa que no ha sucedido en otros países, comenzando por los Estados Unidos, ya que, como consecuencia de la caída del precio internacional del petróleo, lógicamente, en muchos países ha disminuido el precio de los productos refinados, al contrario de lo que sucede en nuestro país.

La clase gobernante mexicana, priista o panista, mienten permanentemente sobre los precios de las gasolinas pues cuando sube el precio del petróleo usan eso como pretexto para aumentarnos el precio de los combustibles, pero de manera contradictoria, cuando disminuye el precio del petróleo usan el mismo hecho para justificar el aumento en el precio de los combustibles.

De acuerdo al análisis del GIZ, en 2014 el precio promedio del petróleo fue de 49 centavos de dólar el litro (6.30 pesos). En una primera categoría están los países que subsidian la gasolina, la venden por debajo del precio internacional del petróleo. Ahí está Venezuela con sus 20 centavos de peso mexicano el litro de gasolina, Arabia Saudita con 2.10 pesos el litro, Turkmenistán y Kuwait 2.90, Qatar 3.10, Argelia 3.60. En total 11 países petroleros en donde la gasolina costaba menos de 6.30 pesos el litro.

En una segunda categoría se hallan los países que venden su gasolina por encima del precio internacional del petróleo pero debajo del precio en Estados Unidos. Ahí están otros 10 países como Nigeria donde la gasolina se vendía en 7.50 pesos el litro, Ecuador 8 pesos, Malasia 9.10, Bolivia 9.40, Kazajistán y Rusia 10.8 y otros más.

En 2011, nuestro país estaba en esta segunda categoría. Sin embargo, a partir de 2014 pasamos a la tercera categoría, los países que venden la gasolina muy por encima de su costo de producción para cobrar impuestos adicionales. México ocupa ahora el lugar 40 con respecto al precio de la gasolina.

La cosa es más dramática si comparamos con respecto a los salarios. Para llenar un tanque de 50 litros, en Estados Unidos se requieren seis horas de trabajo de salario mínimo (7.25 dólares la hora); en Noruega, con gasolina a 30 pesos el litro y un salario promedio de 95 mil pesos mensuales se requieren solo cuatro horas de trabajo; en México se requieren nueve días, 72 horas de trabajo, por lo que la gasolina es 12 veces más cara en México que en Estados Unidos y 18 veces más cara que en Noruega. Es así como debemos ver las cosas.

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