Opinión

“El nuevo traje del emperador” en la reforma de las Normales, desafiante coyuntura para impulsar su transformación

Por María del Carmen Vicencio Acevedo

Como comenté en un artículo anterior, durante pasado el período vacacional circuló un documento de consulta, por parte de la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE), sobre la reforma curricular de las escuelas Normales en todo el país.

En ese momento, la mayoría de los profesores andaban de vacaciones, así que la mayor parte de la consulta se realizó de manera individual, a través de la red electrónica. Esto no tendría ningún problema, si no fuera porque el nuevo plan de estudios estaba previsto (¡y lo sigue estando en algunos lugares, como en Querétaro!) para “entrar en vigor” EN EL CICLO ESCOLAR QUE ACABA DE INICIAR.

 

En las últimas semanas han circulado, en los medios, declaraciones de los cuerpos docentes de varias Normales, reconocidos intelectuales, políticos, representantes sindicales, etc., discutiendo sobre la “locura” (como muchos expresan) de implantar la reforma en este ciclo, cuando no se evaluó el plan anterior, no se consultó a los docentes, no se cumplió con los requisitos jurídicos, previstos para estos casos, ni están dadas las condiciones estructurales para hacerla viable, etc.

“Casi lo único que se ha ofrecido a los formadores de maestros son fragmentos incoherentes, confusos, plagados de eufemismos y contradicciones”, en un “documento base” y una “malla curricular” con los nombres, horas y definiciones mínimas de los nuevos cursos.

Algunos maestros (honrando al ingenio del mexicano que todos llevamos dentro), tomaron como metáfora al cuento clásico de “El nuevo traje del emperador”, para caracterizar al plan de estudios.

Este cuento versa sobre un grupo de sastres vividores (agencias al servicio del Banco Mundial y la OCDE) que convencieron al rey (el Estado mexicano), a toda su corte y a sus súbditos, de la necesidad de tener un nuevo y maravilloso traje (la reforma curricular), a la altura de las nuevas circunstancias (los estándares internacionales). Sólo que esa indumentaria estaría confeccionada con hebras y telas mágicas, engarzadas de piedras portentosas, tan especiales que sólo los inteligentes (o “los competentes”), podrían verla.

Una vez que lograron ganar la licitación del contrato supermillonario, los sastres vividores simulaban dedicar muchas horas, planeando cómo sería el atuendo, y a tejer los hilos invisibles, hasta que terminaron su producto. Nadie se atrevía a decir que todo era una engañifa y que no había tal creación “maravillosa”, porque entonces pondría en evidencia su ineptitud para reconocer lo que “sólo es visible a los ojos de los inteligentes”. Hasta que un pequeñín (las Escuelas Normales críticas, sin doctorados, sin perfil SNI, ni Promep), y cuyo sentido común estaba aún a salvo de las deformaciones propias de “los programas de calidad”, descubrió el ardid, gritando: “¡El rey está desnudo!, ¡El rey estaaaá desnuuuuudo!”.

Otras metáforas, referidas al mismo tema develan un escenario de terror: “Nos están presionando a que corramos a ciegas, cada quien como pueda, para lograr treparnos al cabús de un largo ferrocarril (el del neoliberalismo) que avanza a toda velocidad, sin darse cuenta de que su locomotora ya se descarriló”.

En medio de tanta incertidumbre, el sábado 20 de agosto, apareció de pronto, en los medios nacionales, otra noticia desconcertante: “Sin explicación, suspende la SEP reforma curricular en Normales. Desde este lunes, sólo se aplicará una prueba piloto… Molestia entre alumnos y maestros por la medida: ‘todo se hizo al vapor, sólo nos desorientan’, dijeron”.

Y ¿ahora qué van a hacer los estudiantes que se acaban de inscribir en el primer semestre? y ¿qué harán las escuelas para reubicar a los maestros que estaban anotados en los nuevos cursos, para regresarlos al plan anterior? Al parecer cada institución habrá de resolverlo “como Dios le dé a entender”.

¿Qué está sucediendo en Querétaro, en relación con este caótico proceso de reforma?

Pues resulta que, a pesar de la suspensión a nivel nacional, Querétaro sí va, ya que nuestro estado es uno de los espacios seleccionados para ser “piloto”.

Antes de que se definiera la suspensión, los maestros normalistas habían iniciado un curso de inducción, a cargo de la Dirección de Educación, en donde se planteó que entrar a la reforma “es una decisión de Estado” (es decir, “no hay de otra”), sin embargo, si alguna institución no estaba preparada par asumir el desafío, “sería respetada” y se integraría “cuando estuviera lista”.

La ansiedad fluyó por doquier, porque, en el contexto de las políticas de la OCDE (a las que nuestro sistema educativo está subordinado), “todo el mundo sabe” que las Normales que no entren a la reforma, irán siendo abandonadas a sus propias fuerzas; pero entrarle, implica un esfuerzo titánico de todos los implicados, ya que hay que ir construyendo, casi todo sobre la marcha. Para poder realizar las definiciones mínimas antes de iniciar clases, las autoridades aceptaron el retraso del calendario escolar, quince días después de la fecha original.

En la segunda sesión del curso de inducción, los maestros de la Escuela Normal del Estado de Querétaro, “Andrés Balvanera”, pidieron un espacio para reflexionar colectivamente sobre lo que significa asumir tal desafío. “No queremos aceptar con resignación la decisión que tomó el Estado. Si hemos de entrarle, habremos de apropiarnos de la propuesta, hacerla nuestra, de otro modo, no va a funcionar”.

Así, declararon su decisión de asumir el desafío de manera seria y responsable, PERO plantearon sus condiciones, ante las autoridades correspondientes: “Queremos ser considerados como auténticos interlocutores en el proceso y no como alumnos, ni ejecutores sumisos a las disposiciones o tareas diseñadas por los ‘expertos’. (…) Requerimos ser respetados y reconocidos como portadores de una exigente y rigurosa postura crítica-propositiva, que tiene la grave responsabilidad social de rescatar la perspectiva de una educación pública, gratuita integral, laica, científica, democrática, frente a la lógica empresarial dominante. (…) Identificamos serios problemas en el proceso: Desarticulación de los equipos de trabajo, en todos los espacios y niveles; falta de congruencia entre los discursos de la política educativa y las condiciones estructurales del sistema; falta de una estrategia de Estado clara para hacer realidad las ‘transformaciones profundas’, que dice pretender la reforma. (…) Observamos serios problemas en los documentos que sostienen el plan de estudios: caos conceptual, contradicciones, inconsistencias, falacias, inexactitudes, falta de rigor epistemológico; desconocimiento del fracaso en otros países de los modelos que se pretenden imponer en México; eurocentrismo y subordinación al imperio de los EUA, así como falta de reconocimiento y recuperación de la experiencia pedagógica mexicana y latinoamericana de alta calidad, etc.”

Tomando en cuenta las enormes desigualdades sociales en nuestro país, “consideramos una contradicción con el enfoque que se pretende instalar (‘humanista’, ‘incluyente’, del ‘aprendizaje situado’, etc.), un GRAVE ERROR y un SERIO PELIGRO para la salud de la educación pública, la exigencia (empresarial) de la certificación institucional, la de someter a maestros y estudiantes a exhaustivos y extenuantes exámenes estandarizados (¡de opción múltiple!), y, sobre todo, la de condicionar el financiamiento de las instituciones públicas al cumplimiento de las exigencias con parámetros internacionales. Esta pretensión está en el núcleo de la debacle educativa”.

Para poder enfrentar el enorme desafío que de pronto se impuso sobre los formadores de docentes queretanos, sin pedirles su opinión, éstos están demandando al Estado que asuma su responsabilidad de crear las condiciones estructurales que requiere dicha reforma, lo que implica no sólo una fuerte inversión presupuestal, sino un cambio radical en las formas de operar en todos los ámbitos.

Ambos participantes en el proceso (los maestros y los representantes del Estado), están metidos en un verdadero brete. ¿Tendrán unos y otros la capacidad de diálogo y negociación, de responsabilidad y compromiso sostenido, de organización, de autorregulación y creatividad, etc., para superar sus enormes limitaciones y erradicar sus vicios añejos?

Nadie lo sabe pero más vale, que las diferentes partes implicadas en este proceso, confíen en que sí lo lograrán, y que actúen en consecuencia, por el bien de todos.

metamorfosis-mepa@hotmail.com

 

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