Opinión

El pasado es el futuro

Por Salvador Rangel

Casi todas las personas conocen a una persona que ha tenido relaciones sentimentales desastrosas y no las termina, las considera como una misión en su vida, pero lo sorprendente es que cuando decide terminarlas y con el tiempo reanuda una nueva relación el parecido físico o de comportamiento casi es idéntico con la que terminó, es decir, tiene el mismo patrón de comportamiento. Asuntos de la psicología.

En la vida política sucede lo mismo, los mexicanos padecimos, soportamos, consecuentamos, a nivel presidencial, la existencia de un partido político que nos hacía sentir como favor la entrega de obra pública, era dispensador de prebendas y castigos; debieron pasar muchas episodios, guerrilla en los años setenta, secuestros políticos, etc., para buscar la democracia, acabar con el control político gubernamental de las elecciones; finalmente se tiene un órgano árbitro para calificar las elecciones: el IFE a nivel federal y en las estatales, desafortunadamente algunos institutos electorales locales han sido cooptados por los gobernadores.

Y el mundo político, que ya ve a la vuelta de la esquina la elección presidencial del 2012, utiliza toda clase de recursos, la mayor parte ilegales, para ganar las elecciones intermedias, de gobernadores, diputados locales, presidencias municipales, etc., es decir, es el gran laboratorio para la grande.

Para ello, los políticos y sus asesores echan mano a los medios masivos de comunicación, principalmente la televisión, su gran aliado, que pasa la promoción política de un gobernador como información, así nos presentan el concurso del copete como gran noticia, o la reparación de los baños en una escuela primaria.

En días pasados, se realizaron los cierres de campaña en varios estados de la República donde se contendrá por la gubernatura, estadios y plazas llenos de acarreados y presionados, asistencia de la plana mayor del partido que fue echado del poder presidencial en el 2000 y con la amenaza de “regresaremos a Los Pinos”.

Las campañas políticas han estado llenas de descalificaciones y de filtración de llamadas telefónicas donde el lenguaje vulgar y soez describe la forma en que los gobernantes consideran a sus representados, como si el poder fuera personal y heredable.

El elector ve una pobre posibilidad de cambiar el escenario político:

Un partido que dice que ya cambió, nada de eso, son las viejas mañas con nuevos rostros que se crecieron al abrigo de las prácticas antediluvianas.

Otro que no sabe gobernar, que ha dejado vacíos de poder, que como partido de oposición era mejor.

Una más, que por luchas internas tiene grandes contradicciones.

Y los demás, que son partidos satélites que giran en torno a los grandes y se asocian a ellos para conservar el registro y naturalmente obtener prebendas personales y de grupo.

Así la democracia que no se ha logrado del todo, naufraga y el otrora partido invencible recurre a sus viejas prácticas de acarreo, cooptar a los medios de comunicación por medio de la compra de publicidad, y a los electores obsequiar costales de cemento, láminas, prometer, prometer y …

Y el elector, se enfrenta a una disyuntiva, un partido que le regala material de construcción, espectáculos de música grupera, vasos, cubetas, playeras en ese momento y otros partidos que le ofrecen a futuro una mejor condición de vida.

Así que parece que la vieja película, en versión remasterizada, de poder y corrupción ha de regresar a la cartelera nacional, por seis años a partir del 2012.

Y los nostálgicos, ven con temor esas elecciones, mejor se consuelan con escuchar y leer las críticas al frustrado neo libertador Vasco Aguirre, a quien le naufragó el Tri y de nueva cuenta quedó en el ya merito.

rangel_salvador@hotmail.com

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