Opinión

El proceso de las revisiones con los sindicatos universitarios en la UAQ

La Asamblea General Extraordinaria del SUPAUAQ, celebrada el pasado 26 de Febrero de 2016, acordó rechazar por mayoría de 152 votos, el ofrecimiento del 3.15 por ciento y declararse en sesión permanente, esperando durante el fin de semana un mejor ofrecimiento de la rectoría hasta el lunes 29 de febrero, a las 10 de la mañana, en que continuará la Asamblea para decidir si se acepta o no, la oferta universitaria.

Por: Francisco Ríos Ágreda

 

La Universidad Autónoma de Querétaro se encuentra emplazada a huelga, tanto por el SUPAUAQ como por el STEAUAQ para el martes 1 de marzo, a las doce del día.

En ambos casos, la petición de incremento salarial es del 10 por ciento, en tanto que al STEUAQ, además de la cuestión salarial, también le corresponde la revisión contractual. Esto significa, que puede estallar la huelga por parte de uno, o de los dos sindicatos universitarios, o llegar a un acuerdo conciliatorio con la rectoría de la UAQ, sin que estalle la huelga. En todo caso, sí uno de los dos sindicatos colocara las banderas rojinegras, el paro de actividades sería total, salvo que la UAQ solicite ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje que ciertas áreas sean supervisadas por personal especial, como laboratorios u otro tipo de servicio extraordinario.

Recientemente, Gilberto Herrera Ruiz, en su IV Informe Académico, rendido el 18 de febrero de 2016, ante el Consejo Universitario y ante la clase política queretana, hacía un recuento de los logros de la universidad, tanto desde la perspectiva de la gestión de la rectoría como desde los éxitos en las tareas sustantivas de la UAQ: enseñar, investigar y difundir la cultura en las diferentes facultades y en la Escuela de Bachilleres. Conviene realzar estas acciones, porque efectivamente los dineros canalizados a la Universidad son una auténtica inversión social, contraria a las recomendaciones emergentes de un diputado despistado de que “la Universidad debería apretarse el cinturón”, a lo que el rector le contestó:”La Universidad tiene muchos años de apretarse el cinturón”. Efectivamente, la Universidad son sus estudiantes, pero también sus trabajadores académicos y administrativos, quienes han sufrido en el siglo XXI la caída drástica de sus salarios, por lo menos en un 60 por ciento. A ello se suman las condiciones de las tasas anuales inflacionarias, la devaluación del peso frente al dólar, que llegó a casi 20 pesos por cada billete verde, frente a las narices del Papa Francisco. Además de la crisis económica que llegó para quedarse.

Ante esta situación, la petición de incremento del 10 por ciento directo al salario resultaría de cualquier manera insuficiente para resarcir el poder adquisitivo de los trabajadores universitarios. Ciertamente, no es fácil romper el tope salarial impuesto a las universidades públicas que es del 3.15 por ciento, mismo que aceptó la UNAM, desde el 1 de noviembre de 2015, en revisión anticipada que realiza anualmente y que prácticamente se convierte en un candado para el resto de Universidades Públicas del país. Sin embargo, los sindicatos de académicos y de empleados de las universidades de Aguascalientes y de Durango lograron rebasar, en más de un punto porcentual dicho incremento. Los sindicalistas de la Universidad de Durango alcanzaron el 4.5% y los de la Universidad de Aguascalientes lograron el 4.2%, directo al salario, además que en sus revisiones contractuales,  estos último sumaron el 2.15% y los de Durango el 2.5%.. El Gobierno del Estado de Querétaro, a principios del 2016, otorgó a sus trabajadores un incremento del 4.6%.

La Asamblea General Extraordinaria del SUPAUAQ, celebrada el pasado 26 de Febrero de 2016, acordó rechazar por mayoría de 152 votos, el ofrecimiento del 3.15 por ciento y declararse en sesión permanente, esperando durante el fin de semana un mejor ofrecimiento de la rectoría hasta el lunes 29 de febrero, a las 10 de la mañana, en que continuará la Asamblea para decidir si se acepta o no, la oferta universitaria. En la Asamblea se exigía también que el Comité Ejecutivo del SUPAUAQ incluyera en la negociación con la rectoría no solo el incremento salarial sino también la situación de los trabajadores académicos despedidos, de quienes fueron cambiados de docentes a administrativos de la Preparatoria de la UAQ y de los extensionistas universitarios, en contra del espíritu y la letra de la Ley Orgánica de la Universidad, de su Estatuto Orgánico y del Contrato Colectivo de Trabajo que reconoce estas tres tareas como sustantivas y no adjetivas.

En tanto que el STEUAQ, tendrá su Asamblea General, el sábado 27 de febrero por la mañana, en la que los agremiados al sindicato de trabajadores administrativos valorarán si aceptan, o no, el ofrecimiento del 3.15% directo al salario y un 1.1% en prestaciones no ligadas al salario, además de una bolsa económica única de un millón 300 mil pesos, 360 mil de estímulo a la carrera administrativa, el pago único del aguinaldo en diciembre, 30 bases y reinstalación laboral de despedidos en el mes de diciembre de 2015 (¿Laura Leyva, también?). Sin duda, la situación de las relaciones laborales entre el STEUAQ y la rectoría han sido bastante ásperas, pues el despido laboral de algunos trabajadores y de la propia Laura Leyva, Secretaria General del STEUAQ y de la Secretaria de Finanzas del Comité Ejecutivo, en poco ayudan a la normalización del clima laboral. En ese tenor, está la ausencia de Oscar Guerra Becerra, Abogado General de la Universidad a lo que hubiera sido la primera cita conciliatoria el pasado 24 de febrero, por lo que ahora 26 de febrero, en la reunión de acercamiento entre las partes, en carrera contra el tiempo, se tendrá que asumir la decisión de la Asamblea General del STEUAQ sobre estos apresurados ofrecimientos de la UAQ, por la mañana del sábado 27 de febrero.

En resumen, parece que la incertidumbre en torno a la posibilidad de la huelga en la UAQ se mantendrá hasta poco antes de las doce del día 1 de marzo. Esperamos que la rectoría y los dos sindicatos universitarios: el STEUAQ, con su revisión salarial y contractual y el STEUAQ con su revisión salarial, lleguen a un esquema de encuentro con la UAQ y se aleje el fantasma de la huelga. Ojalá.

 

 

 

 

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