Opinión

El reino de la desilusión

Amplia gama de grises

Por: José Luis Álvarez Hidalgo

Fue un comentario de la magistrada Celia Maya (a quien felicito por los 25 años de su programa en Radio UAQ) el que me hizo ratificar una idea que ya rondaba por mi cabeza desde hace tiempo: el mexicano promedio tiende a ser muy respetuoso de los ordenamientos legales y si se trata de un asunto polémico que estuvo en litigio y que ya fue resuelto por la institución respectiva, e independientemente del sentido de la decisión, la población lo acepta casi a ciegas con el razonamiento de que ya fue discutido y aprobado por la instancia responsable de ello.

Esto no es lo más grave de todo, lo peor del caso es que aceptan dócilmente la resolución legal o de plano estaban de acuerdo en lo esencial o la oposición que manifestaban era aparente y sólo se ratifica y se valida institucionalmente para descargo de su pseudoconciencia opositora. Es entonces cuando estos personajes sufren un vuelco espectacular en su forma de pensar y se convierten en energúmenos que condenan cualquier manifestación opositora al veredicto formal y a quienes no aceptamos la imposición se nos tacha de enemigos de las instituciones, agitadores, rebeldes sin causa y toda suerte de epítetos que lo único que persiguen es descalificar todo acto de protesta e inmovilizar a la sociedad.

Una desagradable sorpresa fue la nos provocó Julio Figueroa a todos los asistentes a la conferencia que dictaron varios ponentes sobre las elecciones del 1° de julio y que se llevó a cabo en la Facultad de Filosofía de la UAQ, el pasado 23 de agosto; se trataba de un Julio Figueroa al que ya temíamos reconocer como un intolerante de las causas más nobles de la izquierda local y nacional, a grados tales que, en un principio le pidió al compañero Ángel Balderas que a él no lo incluyera en la denominación de izquierdista y, para rematar, al final de la citada conferencia, nos acusó a todos de querer imponer a López Obrador, amén de la cantidad de interrupciones que realizó cuando algo no coincidía con su visión de la realidad ¿No se le podría pedir a alguien como Julio que expresará una mínima solidaridad con la causa con la que alguna vez simpatizó? Así, nomás de cuates…

Ésta es la peor lacra de todas, tratar de inhibir por todos los medios cualquier manifestación de protesta a través de su criminalización y condena social. Los rebeldes no tienen cabida en un régimen que fomenta la mansedumbre y la sumisión; de allí el debate que sostuve en estas páginas con un colega universitario que ya aceptaba sin chistar el más probable veredicto del Tribunal Electoral.

De allí la efervescente tarea de los medios de comunicación afines al poder para tratar de legitimar la imposición a como dé lugar y de la manera más entreguista posible. Recordemos tan sólo la emisión del noticiario de López Dóriga en el que anticipa que la resolución del Tribunal Electoral se daría una semana antes de que venciera el plazo legal ¡Y así ocurrió! También anticipó el discurso de Peña Nieto el día que recibe la constancia de mayoría de manos de uno de los magistrados cómplices del atraco nacional ¡Y así sucedió!

Por supuesto que quien más contento está con el nuevo Presidente espurio es Emilio Azcárraga y su empresa Televisa con todas sus filiales, pues ahora se le entrega en bandeja de plata el tesoro de la nación: casi la totalidad del espacio radioeléctrico a través de la explotación de un bien nacional y le arrebata la concesión de la banda 2.5 Ghz. a una empresa incómoda para el poder como lo es MVS y, en especial, el espacio informativo de Carmen Aristegui, siempre crítica y tenaz. Así las cosas, seguimos creyendo en un país que no existe y que se debate entre la luz y la oscuridad, lo que más nos puede pesar y dejarnos caer en el pozo de la desilusión. Hay que superarla y seguir luchando, la desilusión paraliza. Como hace seis años… ¡No pasarán!

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