Opinión

El rey desnudo: las impudicias e inmundicias del poder

Tigres de papel

Por: José Luis Alvarez Hidalgo

Estamos de regreso. En primera, volvemos a la actividad periodística luego de los desenfrenos holgazanes de fin de año. Recuperarse del aturdimiento sensorial no es cosa fácil y empuñar la pluma para analizar y denunciar los excesos del poder, no es una tarea gratificante, pero sí urgente y necesaria. En segunda, recuperamos el título original de la columna periodística con la que comenzamos estos ejercicios de opinión hace casi un cuarto de siglo en el semanario Nuevo Amanecer. Volvemos a ser tigres, rayados, inofensivos, de papel. Volvemos al origen.

El cabeceo de esta columna iniciática revela una temática que nos avasalla y nos duele en la miseria de nuestro pueblo. Los despilfarros del poder en el inicuo ejercicio de reflejar su imagen en el espejo deformante de su propia imagen: la autopromoción política del gobernante en turno. La revista Proceso (edición 1941), publicó un bien fundamentado reportaje sobre el tema a cargo de Jenaro Villamil, en el cual cita textualmente lo que la ley en la materia sanciona al respecto: “En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público” (el subrayado es mío).

Imagine usted, amable lector, el brutal despilfarro de recursos públicos empleados en la promoción política personal para posicionarse al siguiente escalón en su desenfrenada carrera y tirar a la basura el dinero que daría de comer al pueblo hambriento y miserable. Lo hace el presidente de la República de modo magnánimo; lo hacen todos los gobernadores del país; casi todos los presidentes municipales de las grandes y pequeñas urbes y, en suma, cualquier pelagatos que tenga un mínimo de ambición política aspira a ser el rey que desnudo que camina por la calle mostrando sus miserias (sí, esas también) morales, existenciales y, por supuesto políticas, para hacerse acreedor inmerecido dela voluntad popular.

Es la formula exitosa de peña Nieto, encaramado al poder gracias al majestuoso aparador mediático que le otorgó, a cambio de todo, la más poderosa televisora del país. Esta es ahora la gran propaganda. La otra, la de antaño, la de casa por casa y plaza por plaza (grabada en video para verse en la tele), sólo es utilizada como recurso demagógico, casi folklórico, y más como una curiosidad antropológica que como una auténtica estrategia de promoción política. La superación dialéctica de la plaza pública al estudio de televisión es hoy, una realidad apabullante.

Hoy, los siete magníficos cabalgan por el horizonte mediático a todo galope y van por todo, van por la grande. Son siete gobernadores que se están rompiendo el coco sobre el modo más eficaz de robarse el dinero del pueblo para exigirle al espejo que les diga quién es el más hermoso para llegar al trono imperial. Son los gobernadores del estado de México (el mejor discípulo de Peña Nieto), Jalisco, Nuevo león, Veracruz, Quintana Roo, Puebla y Chiapas. Ah, y no se olviden del gober de Querétaro, que no canta nada mal las rancheras.

Los casos más oprobiosos, patéticos y lamentable (perdón por sobre adjetivación, pero se lo merecen) son las campañas mediáticas de los gobernators del Estado de México, Puebla y Chiapas. El spot televisivo que más he visto últimamente es el de Moreno Valle, gober poblano, anticipando su tercer informe de gobierno al enunciar los logros de su mandato. Estos despliegues despiertan en mi las mismas interrogantes que, seguramente, también suscitan en usted, querido lector: A mí ¿qué chingaos me importa? ¡A mí me vale madres lo que ese señor esté haciendo o deje de hacer en la capital mundial de los camotes¡ ¿Por qué me  tiene que endilgar en red nacional un mensaje local que no nos interesa, cuando sabemos que una difusión de este tipo cuesta millones de pesos?

Lo mismo pasa con el junior-yuppie-nefasto que gobierna Chiapas y que responde al nombre de Manuel Velasco y que es quien más y más ha invertido en su odiosa imagen de niño- fresa- mamón. Se le ve siempre dándose baños de pueblo con gente humilde en sus giras de trabajo y con una expresión facial y corporal tan alejada del pueblo al que abraza y dice representar y mientras más lo hundo en la miseria, que sólo nos queda la indignación y la impotencia.

En Querétaro también se cuecen habas. Basta decir que el presupuesto de 2013 para promocionar las acciones de gobierno de José Calzada ascendió a casi 30 millones de pesos y que para 2014 la cifra se duplicó a 59 millones. Hay que agregar que ese dinero se invierte en grandes cantidades en los medios de la entidad y que, a diferencia de los otros gobernadores, la estrategia publicitaria incluye a Sandra Albarrán, esposa del mandatario estatal, quien ha ocupado buena parte de las primeras planas de los diarios y se le muestra como signo de la reafirmación del poder del gober queretano. Un traje a la medida para cubrir la desnudez.

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