Opinión

El “sargento” Nuño, mentiroso y cínico

Por: Ángel Balderas Puga

anbapu05@yahoo.com.mx

 

PARA DESTACAR: Sale Nuño a decir que la reforma es hasta “generosa” y “justa”. Afirmaciones que irradian cinismo puro. Si este tipo de reformas son tan “generosas y justas” como afirman Peña Nieto y Aurelio Nuño, ¿por qué no se la aplican a sí mismos y se someten a una evaluación con fines de permanencia en sus cargos?

Aurelio Nuño, quizás por el tiempo que le dedica a la grilla para lograr la candidatura presidencial del PRI, sigue sin leer la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), la ha leído pero no la entiende o la entiende pero miente. En cualquier caso es vergonzoso que un secretario de Educación Pública se comporte de esa manera.

Pero como dice el dicho, las mentiras tienen patas cortas y Nuño se sigue exhibiendo como un vulgar mentiroso, amparado en medios de comunicación unidireccionales con el fin de no ser rebatido. De esta situación son cómplices muchos medios pues es fácil, muy fácil, rebatir al “sargento” Nuño.

Apenas el pasado 29 de julio, Nuño volvió a soltar una bola de mentiras (La Jornada, 29/07/16).

Nuño afirma que “aquellos que no acrediten las pruebas no perderán su empleo”. Nuño miente pues el artículo 53 de la LGSPD dice que “En caso de que el personal no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación que se le practique, se darán por terminados los efectos del nombramiento correspondiente sin responsabilidad para la autoridad educativa o el organismo descentralizado”, es decir, serán despedidos, y de manera fulminante, sin ninguna responsabilidad por el despido. Este artículo se aplica a todos los maestros que no tenían base en el momento de entrada en vigor de la ley.

Nuño afirma que los maestros que reprueben tres veces “no perderán su empleo, sino sólo serán retirados del salón de clases para reasignarlos en labores administrativas” ¡Eso es precisamente perder el empleo! El artículo octavo transitorio de la LGSPD, aplicable a los maestros con base señala que “no serán separados de la función pública y serán readscritos para continuar en otras tareas”. De entrada la ley señala que para los maestros en esa situación se terminó su carrera como docente pero Nuño miente cuando dice que se les reasignará en labores “administrativas” pues eso no es lo que dice la ley.

La ley señala que se les asignará a otras tareas dentro de la función pública. En el mejor de los casos a algunos cuantos se les podría asignar a tareas administrativas pero también se les podrían asignar tareas de vigilancia, de intendencia, de limpieza, de policía o de lo que les dé la gana a los que tomen la decisión.

Pero además está la delicada cuestión de la readscripción pues eso implica que puede cambiar el estado o la ciudad de adscripción. Es totalmente previsible que si quieren que alguien renuncie lo readscriban lejos de su hogar. Por ejemplo, de Baja California Norte a Quintana Roo o de Oaxaca a Tamaulipas o que se les readscriba a zonas peligrosas.

Ni siquiera hay necesidad de cambiar de estado para destruir a una familia basta enviarlos de un extremo a otro del mismo estado. Por ejemplo, en Querétaro, de Corregidora, Amealco o Huimilpan a Arroyo Seco o Landa de Matamoros, y viceversa. Y eso que nuestro Estado es pequeño, imaginemos ahora Estados más grandes como Chihuahua o Sonora.

Ahora sale Nuño a decir, después de su jefe, que la reforma es hasta “generosa” y “justa”. Afirmaciones que irradian cinismo puro. Si este tipo de reformas son tan “generosas y justas” como afirman Peña Nieto y Aurelio Nuño, ¿por qué no se la aplican a sí mismos y se someten a una evaluación con fines de permanencia en sus cargos?

Todos sabemos que ambos resultarían reprobados en cualquier evaluación seria pues ninguno de los dos tiene la preparación para ejercer el cargo al que llegaron, uno en un discutido y oscuro proceso electoral y otro por designación directa del primero.

Además, Nuño afirma que a los maestros que “saquen buenas calificaciones se les subirá el sueldo”. Sin embargo, en ningún lado de la LGSPD se señala eso. Es decir, aunque se les aumentara el sueldo a maestros eso no sería un derecho legal, sería una dádiva temporal por lo que en cualquier momento y con cualquier pretexto se les podría quitar o disminuir el monto. Lo acabamos de ver con la reducción de 32 mil millones de pesos al gasto federal como pretexto del referéndum que llevó al Reino Unido a salirse de la Comunidad Europea.

Por simple lógica podemos observar que no habrá dinero para pagar esos fantasiosos aumentos. Claro esto requiere de maestros y maestras que caigan en la trampa de la zanahoria, zanahoria que más temprano que tarde les quitarán, así como su empleo y su medio de sustento de su familia.

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