Opinión

El secreto del Querétaro “exitoso”

Por: María del Carmen Vicencio

metamorfosis-mepa@hotmail.com

No hablaré aquí de la receta secreta del delicioso “Querétaro exitoso” sino de ese, su lado oscuro, que los exitosos niegan.

Cuando algo nos desagrada, lo escondemos, hacemos como que no existe. Así casi todas las familias guardan secretos sobre su real condición o sus formas íntimas de relacionarse, para evitar la vergüenza social.

El problema de soterrar la fealdad es que, en el fondo, algo duele; a la larga se vuelve insoportable y se torna volcán en erupción.

Pensé en este fenómeno psicosocial (develado por el psicoanálisis desde hace más de cien años), mientras escuchaba una entrevista del analista Ricardo Rafael con José Calzada (“Espiral”/ Canal Once, 23/10/2013, http://ricardoraphael.com/queretaro-un-modelo-de-desarrollo/) y la contrastaba con lo que observo cotidianamente donde vivo: Carrillo Puerto –y en otros puntos de la capital y del estado–, pero que es celosamente encubierto por los gobiernos queretanos. Veamos:

Rafael dialoga extático con Calzada, “uno de los mejores gobernadores de México”. La certeza discursiva de ambos, propia de su clase, no admite dudas. Y es que Calzada fue evaluado por la encuesta “IIP Gobernadores” (Índice de Imagen y Posicionamiento) como “el más destacado en todos los campos”: en el apoyo a la educación; en el combate a la corrupción, al narcotráfico a la inseguridad pública, al desempleo; etc.). “Las buenas noticias en nuestro país se explican también regionalmente”, dice Rafael, quien se vuelca en elogios a Calzada, con entusiasmo insólito. Éste, soberbio, presume la grandeza queretana por la que México “puede convertirse en la séptima potencia mundial” (sic).

Rafael pregunta: “En México hay muchos méxicos; no todos son Querétaro, ¿a qué debe este estado su éxito?”. Calzada responde: “Querétaro es muestra fehaciente de que el TLC funciona”: Primer lugar en turismo no playero; su capital: muy cuidada; su planeación urbana: estupenda; su industria: pujante; el cuidado de su patrimonio cultural: inigualable; su política de vivienda: lo mejor; su aeropuerto intercontinental: de primera. Contamos con buenas empresas, buenos estudiantes, excelentes relaciones obrero-patronales. A los inversionistas extranjeros les encanta por su sencilla burocracia (¡y mínima exigencia hacendaria!), por la competitividad de sus trabajadores que no hacen huelgas desde hace 12 años (y cobran poco)…; en fin, en fin, un paraíso sin igual. (Se silencian: la huelga de más de seis años del sindicato “Paz y Trabajo” de Lanas Merino; los 101 suicidios del año; el drama del transporte colectivo y su RedQ, entre otros temas).

Calzada presumió también el milagro queretano en el foro “North American Competitiveness And Innovation Conference”, en San Diego, California, con su ponencia “Querétaro, un caso del éxito del NAFTA”; “uno de los grandes exponentes nacionales de los beneficios del acuerdo con Estados Unidos” (El Universal, 30/10/2013).

Si en México hay muchos méxicos, en Querétaro hay muchos querétaros. El que ven Rafael, Calzada y su club de industriales exitosos, no es el que ven los vecinos de Carrillo Puerto, enclaustrado exactamente en el centro de la máxima riqueza industrial queretana; abandonado a su suerte; con raquítico presupuesto público; crecido sin ley ni orden; con gobiernos que condonan impuestos a la gran industria y comercio, les permiten invadir violentamente las zonas habitacionales, infringir impunemente sus reglas (de tránsito, de ecología, de asentamientos urbanos), fastidiar a sus habitantes y operar sin (o con absurdo) permiso municipal. Un Querétaro sucio, feo, poco alumbrado; sin jardines; con calles y banquetas extremadamente deterioradas; sin programas sociales eficaces; plagado de narcomenudeo; pintarrajeado de sinsentido juvenil; con chavos apestando a cemento, cada vez más niños expulsados precozmente de escuelas deprimentes (abandonadas por el Estado); enredados en pleitos callejeros, que se sacan los ojos o se matan, a fuerza de pedradas, navajazos o pistolas.

Un Querétaro que estorba el éxito de los gobernantes centrados en sí mismos, o no saben qué hacer con él.

“Pero, ¿por qué eligieron para vivir un lugar tan conflictivo?” nos preguntó una vez, asombrado, el secretario de gobierno municipal de la pasada administración, molesto por un desafío que no estaba dispuesto a asumir. “¿En dónde están esos padres que no cuidan a sus hijos?, preguntan también los nuevos funcionarios, molestos con las “familias sin valores que generan delincuentes”.

Los padres queretanos, de la clase media y baja, luchan abrumados por sobrevivir, enfrentados a un mundo que los niega e impotentes para el rescate de sí mismos.

Las agallas y paciencia que hacen falta para comprender y asumir las causas profundas del problema (el capitalismo voraz), y la voluntad política para emprender y articular soluciones pertinentes y profundas, son incompatibles con la exigencia de rapidez y superficialidad de la modernidad exitosa. Es más fácil y menos conflictivo guardar el secreto, que admitir que el exorbitante éxito de unos cuantos (incluidos los políticos) se erige sobre la ruina de muchos otros.

Mientras escribo esto, mi asistente hñahñu, expulsada de Amealco y residente de La Nueva Realidad, me comunica por tercera vez en un mes (el móvil no exige ortografía): “Hola soy lety buenos días el camión no pasa y ya me desesperé y voy ir pero no se a qué hora llegue le pido una disculpa”.

¡Shh! Esto es secreto en el Querétaro exitoso de Calzada Rovirosa.

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