Opinión

El spot

Por José Luis Álvarez Hidalgo

Spot significa disparo, brevedad, contundencia. Es hoy en día la palabra, el anglicismo ya perfectamente incorporado a nuestra habla cotidiana, que designa lo que somos, hacemos y define nuestro estar en el mundo. Así es ahora todo, breve, contundente, eficaz. No más discursos largos y tediosos; no más exposiciones sostenidas con argumentos científico-racionales; no más razones de peso con profundidad filosófica. Todo es superficie, un leve roce de nuestros sentidos sobre la imagen incolora, inodora e insípida y la comunicación se logra: contundente, breve, eficaz.

En esta nueva cultura del spot se mueve el mundo de la discursividad política, que ya no es comunicación política, sino que es espectacularización de la política. Estoy hablando de las campañas electorales que se avecinan y que van a arrasar con todo argumento político que se atraviese en su atropellado camino.

 

No me refiero a los spots diseñados por la instancia electoral oficial denominada IFE y a todos sus pares de extracción local; no, hay que admitir que tanto los spots producidos para la televisión y en especial para la radio, poseen calidad en su estructura comunicacional formal y un contenido abstracto muy bien diseñado en el sentido argumentativo de la comunicación con intención persuasiva. Renglón aparte sería el hecho de analizar su efectividad en el complejo terreno del convencimiento pleno en cuanto a las responsabilidades que debe asumir el ciudadano común ante los compromisos electorales que se avecinan y a los que todo el mundo les saca la vuelta.

Me refiero al tipo de comunicación pseudopolítica que se está fraguando desde los espacios de creación publicitaria (que no propagandística) y que vaticino serán de una pobreza extraordinaria, dada la singularidad comunicativa de los cuatro contendientes a la Presidencia de la Republica.

Comienzo con aquel que goza de mis simpatías ideológicas: Andrés Manuel López Obrador y su campaña electoral centrada en el concepto de la fundación de la “República del Amor”. Alguien no le avisó al compañero AMLOVE, que el amor no es una categoría política y que, por lo tanto, apostarle todas las canicas a un discurso que pertenece más al terreno de las filias de pareja, familiares, de la amistad, la doctrina cristiana o, en el mejor de los casos, al campo semántico de la música donde el amor es redentor y único objetivo. Ya lo dicen mis amados Beatles: “All you need is love”. Suena chocante en labios de López Obrador un discurso de esta naturaleza, se asemeja a un coma diabético y a sudar litros de mermelada en alguien que siempre ha luchado por los más pobres.

Tiemblo al pensar en el tipo de spots que se van a diseñar amparados en tan singular concepto de campaña. Sin embargo, la publicidad posee intrincados senderos que pueden conducir a las puertas del castillo de la eficacia y del éxito electoral. De allí el viraje drástico en el discurso de López Obrador y que puede redundarle en una mayor aceptación del electorado indeciso. Quizá sea un poco tarde, pero ya veremos dijo un ciego.

Uno de los candidatos que, de plano, no pinta para nada, es el as bajo la manga que traía el Partido Nueva Alianza de doña Elbita Gordillo y que en la primera incursión televisiva que se le vio en MVS Radio con doña Carmen Aristegui y otros tres tiburones del debate y el análisis político como lo son Lorenzo Meyer, Denise Dresser y Ricardo Raphael (en lugar del consabido Sergio Aguayo), pues no salió muy bien parado el muchacho, en quien advertimos una grave falta de oficio político (lo que él ingenuamente considera su mayor virtud) y que fue literalmente devorado por sus entrevistadores y por la misma Aristegui, al grado que el susodicho dijo, a modo de queja, que la entrevista era más bien una crucifixión y que de todos modos le entraba al toro.

Y uno se pregunta: ¿qué diantres va a hacer cuando comience a debatir con los demás contendientes a quienes ni siquiera considera adversarios? La respuesta es simple: tendrá que recurrir a la cultura del spot y salirse por la tangente.

En la próxima entrega analizaremos el perfil comunicacional de los otros dos candidatos, quienes tampoco cantan mal las rancheras y los “hallazgos” con que nos topemos en la larga carrera mediática de los candidatos hacia la Presidencia de la República. No obstante hay que advertir que los buitres ya surcan el cielo y se aprestan a ir con todo en contra de su indefensa presa: el IFE. Se ha desatado ya una batalla en todos los frentes televisivos y radiofónicos para desacreditar la andanada de spots a los que les obliga la ley y que han mermado sus exorbitantes ganancias. Uno de ellos, Sergio Sarmiento, ya disparó los primeros misiles y van por más. Volveremos.

 

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