EL SUPAUAQ ACEPTA EL 4.2 POR CIENTO DE INCREMENTO SALARIAL PARA 2026

Con solidaridad para la compañera Judith Ramírez por la pérdida de su hermana Noemí.
El pasado 25 de febrero se celebró una Asamblea Extraordinaria del personal académico activo del SUPAUAQ, a partir de las 9 de la mañana, en que se instalaron previamente las mesas de registro y tres urnas de votación, facilitadas por el INE, en el “Aula Forense” de la Facultad de Derecho, en el Centro Universitario de la UAQ. Todo ello, supervisado por Notario Público y por la presencia de Observadores Electorales de las facultades de Ingeniería, Ciencias Políticas, Ciencias Naturales y de la Delegación de Jubilados y Pensionados, entre otras facultades, todas y todos, a título personal.
Sin duda, esta circunstancia le daba mayor apertura a la transparencia del proceso de consulta, en torno a la aceptación, o rechazo, de la propuesta de las autoridades universitarias, que se había hecho del conocimiento público de la Asamblea General Extraordinaria del pasado 20 de febrero de 2026, misma que consistía en el ofrecimiento del 4.2 por ciento de aumento salarial directo. El STEUAQ, por su parte, enfrentaba la doble revisión salarial y contractual. Ambos sindicatos, SUPAUAQ y STEUAQ coincidieron casual o tácticamente en las celebraciones de sus respectivas asambleas, en los mismos días para tomar sus resoluciones en torno a si se aceptaba la propuesta universitaria, o si estallaban, juntos o separados, un movimiento huelguístico que podría haber paralizado la actividad académica de 34 mil estudiantes de diferentes niveles, desde el Bachillerato y los posgrados, a partir del 1 de marzo, a las 12 del día.
Los votantes fueron llegando, en el caso del SUPAUAQ, de manera continua, más o menos hasta las dos de la tarde, en que ya habían votado al menos unos 400 integrantes de las diferentes unidades académicas que sufragaron en el Centro Universitario. En mi caso, como representante en la mesa de registro de las y los académicos, se apersonaron hasta las 13.45 PM, 184 votantes de las facultades de Enfermería, Contabilidad, Derecho, Artes, Medicina y Filosofía. El flujo de los votantes continuó, incluyendo el tiempo de las horas de comida, con lo que, al cierre de las urnas, a las 5 de la tarde, se checó el Padrón de Votantes participantes en la Consulta, y posteriormente se trasladaron, al presídium del “Aula Forense”, en presencia de los asistentes, de los Observadores autorizados y el Notario Público, las tres urnas, para “cantar”, voto por voto, si estaban a favor de aceptar, o rechazar la oferta de la rectoría.
Se utilizaron hojas de rotafolio, mismas que se veían en pantalla, para anotar las preferencias en dos columnas. El resultado final, dado a conocer en la página “SUPAUAQ.Org”, indicó que con 516 votos que representaban el 69.9 por ciento de los sufragios efectivos, se aceptaba el ofrecimiento de incremento salarial del 4.2 por ciento, en tanto que 222 votos que la rechazan e iban por la huelga, significaban el 30.1 por ciento, mientras que los tres votos anulados, expresan que la mayoría de los sindicalizados tienen confianza en el rumbo del SUPAUAQ y en el liderazgo del Comité Ejecutivo, presidido por Osvaldo Gutiérrez Aceves, quien sin triunfalismos, ni aspavientos, aseguró: “El proceso (de consulta) se desarrolló conforme al marco jurídico vigente garantizando certeza, legalidad y respeto a la voluntad colectiva. La participación responsable de las y los académicos fortalece nuestra vida sindical y refrenda el compromiso de decisiones en beneficio del gremio.” (SUPAUAQ.Org, 26/02/2026).
En el caso del STEUAQ, la resolución de la Asamblea General se anunciaba que a las 18.40 PM, que con 515 votos que reflejan el 61.5 de los sufragios válidos se aceptaba la propuesta de incremento salarial directo del 4.2 por ciento, mientras que 323 votantes, 38.5 por ciento, estaban por el rechazo a la propuesta universitaria, que incluía, un 2 por ciento en prestaciones NO ligadas al salario en la revisión contractual. Ciertamente, el resultado supera ligeramente el 4 por ciento aceptado por la mayoría del sindicalismo universitario y la cuestión es sí hubo, o no, en ambos casos, un respaldo financiero adicional del gobierno local, para rebasar el tope salarial para 2026. Por lo pronto, una lectura panorámica de lo ocurrido nos refleja que, a pesar de las diversidades universitarias, los sindicatos y la UAQ, encontraron en sus negociaciones un punto de convergencia. Ojalá que la UAQ no sea, como lo declara, Silvia Amaya Llano, botín político de nadie. Finalmente, este escribano ofrece una disculpa a los lectores de “Tribuna de Querétaro”, pues en su entrega anterior (25/02/2026. P. 14) se refirió, en dos ocasiones, equivocadamente a los meses de enero y febrero de “2025” y lo correcto es “2026”.



