Opinión

El tercer debate

Por Ángel Balderas Puga

Me gustan los estudiantes porque son la levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura, para la boca del pobre que come con amargura.

Mercedes Sosa

En una situación inédita, el pasado martes, un movimiento ciudadano, el “YoSoy132” logró organizar un debate con tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República.

El ausente

Enrique Peña Nieto fue el único de los candidatos que se negó rotundamente a asistir a dicho debate.

Argumentó, como pretexto, que no advertía condiciones de imparcialidad y de neutralidad además de que dicho movimiento se ha manifestado abiertamente en su contra.

Si su argumento fuera válido, entonces, Andrés Manuel López Obrador no se debería haber presentado en el pésimo programa televisivo “Tercer grado” en donde una serie de mercenarios que se hacen pasar por “periodistas” lo atacan y lo denigran de manera continua.

Las razones de la ausencia de Peña Nieto son más que evidentes: no tiene capacidad de enfrentar a públicos informados, inteligentes y que tengan derecho a cuestionarlo. Tal parece que sigue los pasos de Vicente Fox y de Felipe Calderón: si por él fuera, presentaría sus propuestas ante niños de primaria o de secundaria. También, muy probablemente, Peña Nieto no quiso asistir al debate por la ausencia del teleprompter.

En el año 2006, López Obrador se rehusó a presentarse a un primer debate. Inmediatamente después y durante meses fue linchado mediáticamente por los medios oficiales. Algunos “analistas” incluso señalaron que ésa era una de las principales causas de su derrota (que no fue tal, sino que se trató de un descomunal fraude electoral en el que se manipularon poco más de cuatro millones de votos para arrebatarle el triunfo). En cambio, hoy los medios oficialistas hicieron de todo para ocultar la ausencia del candidato que nos quieren imponer como Presidente.

Qué difícil sería explicar a Peña Nieto por qué quiere nombrar al general colombiano, Óscar Naranjo, como “consejero de seguridad” cuando el hermano de dicho general fue detenido en Alemania en 2006 y condenado a cinco años y seis meses de prisión por narcotraficante. Difícil sería explicar a Peña Nieto por qué manifiesta “respeto” ante personajes como Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, ex gobernadores priistas de Tamaulipas, hoy indagados por recibir sobornos de narcotraficantes.

El formato

El formato elegido por los jóvenes del “YoSoy132” resultó mucho más interesante que los formatos elegidos por el IFE para los dos debates oficiales. Hubo mayor flexibilidad en el manejo de temas y tiempos; diálogo entre los candidatos y los potenciales electores y derecho de réplica y contrarréplica. El IFE debería aprender de estos jóvenes.

Ante nuestros ojos fue evidente la imparcialidad y la neutralidad con la que se manejaron los jóvenes, a diferencia de lo que señaló Peña Nieto.

El vacío de los medios

Las televisoras privadas, como era de esperarse, se negaron rotundamente a transmitir el debate pues querían ocultar al gran público la ausencia de su candidato. Más criticable aún el vacío creado por las televisiones públicas como el Canal 22, Canal 11, el Canal del Congreso o TV UNAM. Sólo algunas de ellas intentaron transmitir el debate vía Internet.

Lo anterior, aunado a las previsibles fallas en la transmisión por Internet, impidieron a una gran mayoría seguir el debate en vivo. Afortunadamente, la tecnología contemporánea nos permitió seguir el debate completo de manera diferida.

Las derechas

Una vez más, las derechas, representadas por Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri y la derecha ausente que representa Peña Nieto manifestaron su abierta disposición a la privatización de Pemex y de la CFE. El extremo se lo llevó Quadri al afirmar que de privatizar Pemex aumentarían los ingresos del gobierno por el pago de impuestos lo que es una verdadera estupidez pues, las empresas privadas en México, cuando pagan impuestos, no han pagado más del 35 por ciento sobre sus utilidades (en el período 1989-2002) y del 28 por ciento a partir de 2006, mientras que Pemex ha pagado arriba del 90 por ciento desde 1989, llegando incluso a pagar más del 100 por ciento (entre 1998 y 2005). Nunca jamás ninguna empresa privada estaría dispuesta a pagar tal proporción de impuestos.

También se manifestaron abiertamente por la aprobación de una reforma laboral lesiva para los derechos de los trabajadores, por lo que ya estamos advertidos: en caso de que gane alguno de los tres candidatos de la derecha van por la reforma laboral y por la privatización de Pemex con todas las consecuencias negativas que esto tendrá en la mayor parte de la población.

Las redes sociales y el debate

Mientras se desarrollaba el debate, en las redes sociales aparecían comentarios y opiniones casi en tiempo real.

Alguien se preguntaba si extrañaban a Peña Nieto, a lo que todos decían que no. El sarcasmo era evidente cuando se escribió que según Consulta Mitofsky, Milenio o El Universal, el ganador del debate había sido Peña Nieto.

Alguien subió una imagen en la que se decía “A Peña Nieto le gritaron cobarde en la Ibero… y hoy lo confirmamos cuando decidió no debatir con los jóvenes de México. La verdad nos hará libres”.

anbapu05@yahoo.com.mx

 

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