Opinión

El Totemismo en la Modernidad…

Ze Ehecatl Tlacochcalcatl Fortino Ramirez Cruz

PARA DESTACAR: En el mundo moderno, con toda su tecnología, su ciencia, su “vanguardia” y “desarrollo” me pregunto, ¿han dejado de existir los tótems? ¿Se ha superado la necesidad de depositar afectos y simbolismos en fetiches?

Entre nuestros pueblos naturales de estas tierras, los pueblos del norte acostumbraban esculpir estatuas denominadas ‘Totem’, que proviene de la voz Ojibwa;

el tótem hacía referencia a tres estados del sujeto; a saber, el inferior (el inconsciente), el medio (la mente) y uno superior que era representado por un ser alado; en la cosmovisión de nuestros pueblos, el tótem era representado por animales a los cuales se les atribuían facultades sobrenaturales, las cuales podían ser heredadas por el clan como parte de su estirpe; o bien podrían ser adquiridas al cazar a ciertos animales y portar sus pieles, colmillos u otros huesos; o bien, el consumir alguna parte de ellos.

En la cultura mexica, al nacer los niños recibían un primer nombre de acuerdo al día en que habían nacido, llamado Tonal (energía), la cual se entendía como la energía que acompañaba y protegía al sujeto; a esta entidad se le llamaba entonces Tlacatiliztonaltzin (Honorable Energía Natal); ésta energía se portaba del lado derecho; al lado izquierdo estaba la energía llamada Nahual (dizfraz) esta energía se representaba a la izquierda y estaba siempre presente con el sujeto aún antes de su nacimiento y lo acompañaba como parte de su destino: el término nahual, eran las formas o estados que los hombres de conocimiento lograban al llegar a un estado de conocimiento y que no siempre.

Algunos pueblos consideraban que al matar en batalla a algún gran jefe, algún afamado líder o capitán, o bien algún valeroso guerrero, y posteriormente consumir alguna de sus extremidades u órganos podrían llegar a adquirir la fuerza, cualidades y/o virtudes de ese guerrero muerto en combate.

Incluso en la actualidad, persisten ciertas ideas o creencias muy arraigadas o que han ido ganando gran aceptación entre personas de culturas, ideologías e incluso religiones muy diferentes que toman como cierto el hecho de que que al consumir X o Y órgano o hueso en polvo o en infusiones de cierto animal, pueden potenciar ciertas capacidades fisiológicas.

Para estas cosmovisiones, había alguna representación que daba cuenta de los atributos y virtudes que el sujeto había logrado o que podía adquirir al usar estos objetos; adquiriendo fama, estatus o jerarquía sociales.

En el mundo moderno, con toda su tecnología, su ciencia, su “vanguardia” y “desarrollo” me pregunto, ¿han dejado de existir los tótems? ¿Se ha superado la necesidad de depositar afectos y simbolismos en fetiches? ¿O se ha enfatizado la necesidad de depender de accesorios para adquirir tal fama, estatus o jerarquía?

No hay que ser tan minucioso para identificar esta especie de moderno totemismo que hace que las personas busquen fetiches para sentir que emanan, proyectan, poseen o son portadores de X o Y vibra, actitud o cualidad.

¿Cómo es que las personas pueden llegar a sentirse renovadas con un cambio en su atuendo o su imagen? ¿Cómo puede algo tan insulso como un nuevo peinado, un tono de maquillaje, un traje o un vestido elevar el autoestima o la seguridad en la persona que lo porta? ¿Cómo es que la marca de lo que vistes, de lo que usas en tu vida diaria o hasta de lo que comes, te brinda un estatus por encima de otros? ¿En qué momento la garantía de calidad de X producto o servicio se volvió motivo de jerarquía o posición social?

Gastar en lujos no hace a nadie ni superior, ni mejor, ni más exitoso que los demás; comprar la ropa más costosa no hace a una persona fina, la ropa es fina per se, por el material con que está hecha, pero no ayuda mucho si no se tiene carácter, criterio, iniciativa o inteligencia, de otro modo no hay diferencia alguna con los maniquíes del aparador que la modelan; usar un teléfono inteligente no hace a nadie más inteligente, al contrario, parece que muchos teléfonos son más inteligentes que sus propios dueños embobados en las redes sociales

Tatuarse un animal no transmite las cualidades del animal, los tribales y las grecas no traen una conexión más cercana con la naturaleza, tatuarse frases o lemas no hacen más pensante, filosófico o profundo al que lo porta, ni siquiera escribirse letras o palabras en idiomas “exóticos” de Oriente Medio o Asia hacen más cultas a la personas; el auto más veloz o la camioneta más potente, con la máquina que más ruge, no hace potente al chofer, ni lo convierte en la bestia que ruge, la realidad es que los sujetos solo están protegiendo dentro de esa bestia mecanizada a un indefenso, miedoso y enclenque emocional que juega a ser su héroe de la infancia.

Cada quién tiene capacidades y virtudes que lo hacen único y con mucho que aportar a la sociedad y a la vida de otros, la capacidad de simbolizar es inherente en el ser humano, pero eso no significa que nuestra actitud y capacidades provengan de algún tiliche…

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