Opinión

El veganismo como política pública

Querétaro Internacional

Por: Rodrigo Chávez Fierro

Las personas veganas, a diferencia de las vegetarianas, además de no consumir ningún tipo de carne, tampoco consumen ningún tipo de animal, incluyendo pescados y mariscos, ni productos derivados de animales a saber: leche, crema, queso, huevo o miel. Asimismo tampoco utilizan productos que contengan partes de animales como chamarras, zapatos o portafolios o que hayan sido probados en animales previo a su comercialización.

Llevar una vida vegana en ocasiones resulta un poco más complicado de lo que puede ser, derivado de la falta de comercialización de productos que no sean derivados de animales que puedan ser utilizados para la alimentación. El ser humano es capaz de mantener una dieta vegana y obtener todos los requerimientos nutritivos necesarios para un desarrollo pleno.

Resulta evidente los beneficios a la salud que una dieta vegana otorga al ser humano, cuándo ha escuchado usted que alguien que padece una enfermedad le digan que ya no consuma frutas o verduras; habitualmente los doctores prescriben dejar de comer carnes, productos lácteos y otros similares, ¿por qué? Porque al parecer el cuerpo humano no está diseñado para procesar debidamente esos alimentos. No entraré en la discusión sobre los beneficios o no de una dieta vegana, que los hay, o sobre la necesidad de que exista un respeto a los animales y que no debamos depender de ellos para nuestra alimentación; no existe una superioridad del ser humano respecto de los otros animales para disponer de ellos a nuestro antojo; el dolor es dolor sin importar a qué especie se le provoque.

Lo que aquí quiero exponer son las consecuencias económicas a futuro de una dieta fundada en productos animales. Adelanto: El mundo no tiene la capacidad para que todos podamos tener una dieta basada en productos animales.

De acuerdo al artículo “La globalización del bienestar de los animales” publicado en Foreign Affairs escrito por Miyun Park y Peter Singer: entre 1980 y 2006, las exportaciones totales de carne de res aumentaron más del triple, la de lácteos se incrementaron más del doble y las de huevo casi se duplicaron. La persona promedio en los países industrializados consume al año: 82 kilogramos de carne, 208 kilogramos de lácteos, 13 kilogramos de huevo, en comparación con los 30 kilogramos de carne, 50 kilogramos de lácteos y ocho kilogramos de huevo que consume una persona en el mundo en desarrollo.

Siguiendo con los datos publicados por Park y Singer, tan sólo en 2009, se sacrificaron más de 60 mil millones de animales terrestres para uso como alimento, esto es casi nueve veces mayor a la población humana. Esta cifra la podemos desglosar de la siguiente forma: 52 mil millones de pollos, mil 340 millones de cerdos, 656 millones de pavos, 521 millones de ovejas, 403 millones de cabras y 298 millones de cabezas de ganado vacuno. A esto, añaden, se produjeron en ese mismo año casi 1.18 billones de huevos como alimento. Los autores no abordan en su artículo la gran cantidad de animales que son sacrificados en la pesca diaria, lo que aumentaría aún más la cifra planteada.

Resulta evidente la preocupación que estas cifras traducen para problemas como el uso de recursos como el agua, la demanda de granos para la alimentación de animales en lugar de ser utilizados para producción de alimentos que el hombre consuma directamente, la contribución de la producción ganadera al calentamiento global y, de igual forma, a las condiciones en las que viven los animales, ya que gran parte de los productos animales del mundo se obtiene mediante sistemas de confinamiento que no permiten que el animal tenga la oportunidad de vivir de manera normal y acorde a su especie. A esto, tenemos que agregar la práctica reiterada de engordar a los animales más y a mayor velocidad de lo que es saludable.

El aumento en la demanda de carne derivado de la salida de la pobreza de millones de persona en China, India y otras economías emergentes, producirá un aumento en la demanda y por ende un encarecimiento de los alimentos, afectando como siempre a los que menos tienen. Según datos publicados en el Atlas Geopolítico de Le Monde diplomatique, los cereales siguen siendo la base de la alimentación de los pobres, sin embargo el crecimiento de su producción ha sido únicamente del 6.3 por ciento entre 1997 y 2005, frente a un aumento de la población del 10.5 por ciento. Asimismo destaca la publicación que la parte que las economías de las familias dedican a la alimentación alcanza un 45 por ciento en los países de rentas bajas, con extremos de hasta un 80 por ciento, frente a un 12 por ciento en los países ricos.

Esto nos habla de la desigualdad en el acceso a los alimentos en el mundo. En México tenemos la fortuna de contar con una gran variedad de alimentos que se extraen directo de la tierra, como el amaranto y los nopales, que cuentan con amplísimas propiedades alimenticias y de beneficio para la salud.

Concluyo con las palabras de Cyril Aydon: “Comer carne es una manera increíblemente poco eficaz de aprovechar la tierra cultivable. La superficie de terreno necesaria para sembrar cultivos destinados a alimentar a los animales que más tarde irán a parar a los platos de los seres humanos es mucho mayor que la superficie que se requiere para plantar los cereales, frutas y hortalizas que esos mismos seres humanos podrían consumir de forma directa. Si logramos que los habitantes de este planeta asuman los beneficios que puede ofrecerles una dieta vegetariana, nos resultará mucho más sencillo alcanzar el objetivo de ofrecerle a una población de 10 mil millones de personas un nivel de vida digno. Si no lo logramos, el precio de la carne y del pescado se disparará antes del 2050 hasta llegar a unos niveles que harán imposible que buena parte de la población mundial pueda acceder a estos productos, y, entonces, la gente tendrá que recurrir (pero ahora a la fuerza) a una dieta vegetariana, les guste o no.”

Si usted se pregunta qué puede hacer por mejorar el mundo, la respuesta la tiene en su mesa y tiene tres oportunidades al día para cambiar el mundo en el que vivimos.

@chavezfierro

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