Opinión

Elba Esther reloaded

Amplia gama de grises

Por: José Luis Álvarez Hidalgo

La noticia sacudió al país entero, incluso cuando un buen amigo, el “huevo” Aranda, me lo dijo y me mostró su teléfono con ese dato, le espeté asombrado que si se trataba de una broma del Día de los Inocentes. Después se corrobora y la hecatombe mediática da comienzo con una fuerza implacable. La oleada de mensajes en todos los medios masivos se hizo sentir de tal manera, que sólo aquellos que han decidido vivir en el exilio informativo, no se enteraron del suceso. En instantes dicho acontecimiento se convirtió en un “trending topic” de una magnitud que no se había dado en mucho tiempo.

 

Más que abordar las razones políticas de su aprehensión por parte del régimen (que siguen siendo oscuras y tramposas), me interesa destacar y analizar el abordaje que los medios hacen del suceso y que conlleva una carga sígnica de muy frondoso follaje. El primer dato que salta a la vista es el de la cantidad y valdría la pena hacer un recuento exacto de la cantidad de alusiones directas e indirectas se hacen al suceso, la cantidad de notas publicadas o enunciadas y las veces que se menciona el nombre de tan singular personaje. Me atrevo a decir que nunca antes se había mencionado el nombre de una persona como el de la maestra. Su nombre lo conoce, literalmente hablando, TODO EL MUNDO, lo cual le convierte en el actor político más tristemente célebre de los últimos tiempos (sólo Salinas de Gortari podría competirle en semejante rubro).

Sin embargo, habría que hacer una serie de distinciones respecto al sentido de la argumentación informativa que realiza cada medio al dar a conocer y redactar la noticia: ¿Cuál es el sentido comunicativo de una nota informativa o de una columna de opinión? Voy a comenzar con un ejemplo que me pareció muy relevante en el caso de estudio que nos ocupa. El periódico Reforma publica en su primera plana del día 27 de febrero, un encabezado que reza así: “Dan golpe maestro a Elba Esther”. Incluso La Jornada publica al cabecear en su primera plana: “Muestra Peña su poder; cae Elba Esther Gordillo”. Es aquí donde la puerca tuerce el rabo… ¿Cómo se pueden interpretar aseveraciones de esa naturaleza? Con un vistazo ágil deduzco que dichas expresiones son laudatorias de la medida, se trata de una afirmación favorable a la acción de detener a la maestra, dado que sentenciar que se trata de un “golpe maestro” y decir que “Peña muestra su poder” es adjetivar algo que tendría que ser únicamente informativo y que editorializa la nota de primera plana. La distorsión sesga el sentido.

En un balance general se exhibe un triunfalismo con tufo oficialista en la mayoría de las cabezas publicadas en los medios impresos, y en las alocuciones de conductores de programas informativos de la radio y la televisión, se raya en la estridencia sensacionalista. Hay quienes se han empeñado en la “diabolización” de Elba Esther al restregarle tremendos latigazos verbales y en acentuar las alabanzas a un acto de justicia anhelado por TODOS los mexicanos, según la generalización de sus argumentos.

Éste es el tenor discursivo de los medios de comunicación. Lo sabemos, no hay modo de defender a la maestra, pero llegar a los excesos antes descritos sólo puede reafirmarse con la aseveración de una inexperta conductora del grupo Radio Formula quien señaló, palabras más, palabras menos, que este día será recordado por siempre por todos los mexicanos, como el día memorable en que cayó en la cárcel la maestra Elba Esther Gordillo.

“Lo que no te mata, te fortalece”, dice el viejo refrán y ésa podría ser la consecuencia de semejante cobertura informativa en torno a la captura de la maestra y es allí donde se les puede revertir. Lo que sí es un hecho, es que el “gordillazo” se trata de un “golpe maestro” político y mediático de la clase gobernante para legitimar a Peña Nieto en la Presidencia luego de la turbia elección del 1° de julio y de la sombra de fraude que le acompaña todo el tiempo y, de paso, afianzar la reforma educativa (recién promulgada) y legitimar, a priori y con prospectiva de éxito, las reformas estructurales que ya se vienen en cascada y en donde la energética será el golpe de gracia. ¿Será que Romero Deschamps tendrá que poner sus barbas a remojar?

Sin duda, la eficacia política de apresar a Elba Esther se debe en gran medida a la eficacia mediática que exhibió Peña Nieto y que muy bien aprendió de Televisa. Sólo había que empujar tantito y dar el campanazo. Lo demás déjenlo en manos de los medios, que lo saben hacer muy bien…

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