Opinión

Elecciones SUPAUAQ: ¿Haiga sido como haiga sido?

Por: Ángel Balderas Puga / anbapu05@yahoo.com.mx

La frase de Felipe Calderón “haiga sido como haiga sido” fue pronunciada en 2006 ante una entrevista que le hicieron en televisión en referencia al fraude electoral en las elecciones presidenciales de aquel año. La frase refleja el pensamiento de actores políticos que están convencidos que para ganar en unas elecciones todo se vale.

Pues bien, en las recientes elecciones del Sindicato de académicos de nuestra Universidad sucedió una cosa semejante, se evidenció que existen profesores universitarios que son apologistas del “haiga sido como haiga sido”.

Ninguna elección termina con el conteo de votos

Como hemos visto recientemente en Huimilpan, Colima o Zacatecas, el cómputo y el escrutinio de los votos no finaliza una elección, en el caso de que se hayan denunciado irregularidades durante el proceso, en tiempo y forma.

En el pasado proceso electoral, muchos profesores fuimos testigos de una guerra sucia desatada contra el Comité Ejecutivo que termina su periodo y en el que varios de sus miembros pretendían reelegirse: calumnias, denostaciones, mentiras, anónimos, ataques gratuitos, uso de panfletos, correos electrónicos, redes sociales, desplegados y ruedas de prensa de un grupo de jubilados en el que figuran varios exlíderes sindicales que resucitaron del ostracismo luego de años de una nula participación sindical y todo esto para beneficiar a una planilla llamada “Lucha Sindical Universitaria” (LSU).

El problema para esa planilla es que ese tipo de campañas está expresamente prohibido en los Estatutos del Sindicato, específicamente en su artículo 77, en el que su inciso ‘b’ señala que las campañas deben basarse en la presentación de planes de trabajo, plataformas políticas, etc., y no en injurias “en forma directa o indirecta a organismos o personas públicas, universitarias o sindicales, o que se exprese en forma inconveniente de los opositores sindicales”. El inciso ‘e’ prohíbe el uso de anónimos, pues señala que toda propaganda debe ir firmada y que si hay pruebas del uso de medios desleales, anónimos o propaganda que desdiga la calidad académica de los contendientes se retirará el registro de la planilla promotora de ese tipo de acciones.

La campaña de LSU, sobre todo después de haber perdido el primer turno de las elecciones, no solo no se basó en sus propuestas de trabajo, sino que la guerra sucia se intensificó antes de la segunda votación, llegando al extremo de pagar a personas de la tercera edad para que entregaran panfletos anónimos en Centro Universitario en los que se hostigaba a profesores universitarios para que no acudieran a votar el pasado 27 de octubre.

LSU y sus simpatizantes sabían que los Estatutos penalizan la guerra sucia con la pérdida del registro.

Por otra parte, LSU y sus seguidores violaron abiertamente la convocatoria del proceso electoral al seguir haciendo campaña incluso ¡el mismo día de las elecciones! ¿En qué proceso electoral se ve una cosa de ese tipo? Este tipo de actitudes se han penalizado siempre y hacer campaña fuera del periodo estaba penalizado con la pérdida del registro. Esto también lo sabían LSU y sus seguidores.

Según la convocatoria, la campaña electoral finalizaba el 12 de octubre. Hacer campaña después de esa fecha implicaba la pérdida del registro y aún así el día de la elección apareció una lona en el estacionamiento de la Facultad de Derecho con inducción al voto para LSU, la tarde-noche anterior a la votación a muchos maestros les llegaron mensajes de celular en los que “La planilla Lucha Sindical Universitaria, encabezada por el maestro José Saúl García Guerrero lo invita a votar este jueves 27 de octubre”, mensajes que terminaban con la frase “VOTA POR EL CAMBIO”.

En síntesis, hacer campaña fuera del periodo y usar guerra sucia son acciones que se penalizan con la pérdida del registro. Es una actitud infantil competir, violar las reglas y no querer ser penalizado.

La toma de nota espuria

La Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), le otorga a LSU una toma de nota el 31 de octubre, el mismo día en que la Comisión Electoral les hizo saber que se les había retirado el registro. La Asamblea Electoral terminó hasta el 3 de noviembre, pues de acuerdo a los Estatutos, luego del retiro del registro hay 72 horas para apelar ante la Comisión de Honor y Justicia y ambas planillas apelaron.

LSU no pudo presentar ante la JLCA, antes del 31 de octubre, el Acta de la Asamblea Electoral, porque esta se cerró hasta el 3 de noviembre, luego de cubrir todo el procedimiento marcado en los Estatutos. Tampoco pudo presentar el padrón original de votación porque este se encontraba en manos de la Comisión Electoral y ambos requisitos son necesarios para obtener una toma de nota. Así que o LSU sorprendió a la Junta o esta se dejó sorprender entregando una toma de nota antes de que finalizara el proceso electoral.

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