Opinión

Elecciones: ¿votar o no votar? (2ª parte)

Por: Ángel Balderas Puga

Con esta entrega continúo con el debate indirecto con aquellos que promueven la abstención o la anulación del voto en los procesos electorales.

Si no votas ¿no existes?

Quiero dejar en claro que desapruebo totalmente la campaña del desprestigiado Instituto Nacional Electoral (INE) sobre el hecho de que el que no vota no existe. Dicho Instituto, al que sólo le cambiaron de nombre como si con eso se pudiera eliminar el descrédito en el que cayó el Instituto Federal Electoral, no tiene calidad moral para andar satanizando a los ciudadanos que no quieren votar pues ellos mismos han sido los principales responsables del descrédito de los procesos electorales en nuestro país, cómplices del fraude electoral más documentado de la historia, el de las elecciones presidenciales de 2006, y cómplices de aberrantes violaciones a la ley y delitos electorales en las elecciones presidenciales de 2012 y totalmente ausentes en las actuales violaciones a la ley del actual proceso electoral, caso paradigmático del partido “verde” que no tiene nada de ecologista.

No, señores del INE, los ciudadanos que se abstienen o que anulan su voto sí existen así como existimos todos aquellos que hemos decidido votar a pesar de su actitud facciosa, porque a diferencia de ustedes, muchos sí le apostamos a la democracia en este país a pesar de los partidos tramposos y de sus cómplices.

El INE nos quiere hacer creer que el votar es el derecho a la existencia, a la visibilidad, pero es la misma institución que nos quiere dar visibilidad sólo unos cuantos minutos, el día de una votación para luego dejar de existir, una especie de “votas y vuelves a desaparecer”, no denuncies irregularidades de los procesos electorales, no protestes, ¿ya votaste? Entonces ya dejaste de existir de nuevo y volverás a ser visible sólo hasta el próximo proceso electoral.

Nuestras objeciones a la abstención o a la anulación del voto no tienen nada que ver con las campañas “patito” del INE, sosas, “neutras”, tipo Disneylandia donde creen que todos los ciudadanos nos chupamos el dedo con que sus procesos son impecables cuando salta a la vista que el INE, al igual que el IFE son monstruosos elefantes blancos, inútiles y muy costosos. En países con democracias más avanzadas no hay necesidad de tener este tipo de aparatos burocráticos, simplemente porque nadie piensa en ganar unas elecciones haciendo trampa.

Algunos presumen a este tipo de instituciones como si fueran lo máximo, cuando en realidad, su sola existencia es la mejor prueba de falta de normalidad democrática en nuestro país.

¿De qué sirve no votar?

En mi artículo de la semana pasada señalé que el principal argumento de quienes promueven la abstención o la anulación del voto es que no sirve de nada votar. Este argumento debe ir acompañado de su contraparte ¿de qué sirve no votar o anular el voto? Y solicité, y sigo solicitando, ejemplos exitosos en la historia de la humanidad en donde la abstención o la anulación del voto hayan cambiado regímenes, tirado gobiernos o frenado reformas nocivas a las grandes mayorías.

Muy por el contrario, señalé algunos cuantos ejemplos de cómo votaciones masivas, organizadas y racionales han tirado gobiernos a lo largo y lo ancho del mundo y en diferentes épocas. A dichos ejemplos hay que añadir otros en los que si bien, no se ha cambiado un gobierno, las oposiciones han alcanzado tal cantidad de votos que logran obstaculizar medidas que atentan contra las grandes mayorías de un país o de una región.

Sólo por mencionar un ejemplo. Italia tuvo, el siglo pasado, el partido comunista más fuerte de occidente, el PCI (Partido Comunista Italiano), hoy desaparecido. El PCI jamás ganó las elecciones de primer ministro. Sin embargo, sus votaciones masivas implicaron siempre tener tal cantidad de diputados y senadores que lograron detener todas las ofensivas desde el poder contra las grandes mayorías. No sólo eso, a estas votaciones masivas por el PCI se debe en gran medida la construcción del estado social italiano: educación y salud gratuitas, educación obligatoria hasta bachillerato, estabilidad laboral, buenos salarios, seguro de desempleo, apoyos para viviendas y toda una serie de amortiguadores sociales que, en su momento, detuvieron al capitalismo salvaje impulsado por las derechas tanto nacionales como trasnacionales, comenzando por la norteamericana. Pero además es necesario subrayar que aunque el PCI nunca logró ganar las elecciones nacionales para primer ministro, siempre ganó muchas elecciones regionales (el análogo de nuestras elecciones estatales) y municipales, gobernando ciudades tan importantes como Roma o Milán.

El ejemplo anterior se puede extender a otros partidos de izquierda tanto en Europa como en América Latina en donde algunos si han logrado llegar al poder central y otros han logrado tal equilibrio de fuerzas que han evitado medidas dañinas contras las grandes mayorías.

Si alguien quiere verdaderamente hacerle daño a un partido o a un político, lo mejor que se puede hacer es votar en contra de él, pero no abstenerse. La abstención no les hace ni cosquillas.

anbapu05@yahoo.com.mx

{loadposition FBComm}

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba