Opinión

Elecciones: ¿votar o no votar? (3ª parte)

(Publicado en Tribuna de Querétaro 751del 25 de mayo de 2015)

Por: Ángel Balderas Puga

Con esta tercera entrega continúo con el debate indirecto con aquellos que promueven la abstención o la anulación del voto en los procesos electorales.

¿Todos los partidos son iguales?

Uno de los argumentos que manejan los promotores de la abstención del voto es un argumento que, desgraciadamente, se promociona también desde el poder: “todos los partidos son iguales”. ¿En verdad alguien piensa que en este país todos los partidos son y han sido iguales?

Un problema con esta argumentación es que utiliza lo que en lógica matemática conocemos como cuantificador universal y el uso de este cuantificador es extremadamente delicado pues, desde la lógica, para que una frase que incluya este cuantificador sea verdadera debe probarse que, efectivamente, se aplica a todos los elementos de un universo, es decir, la afirmación no es verdadera si la mayoría de los partidos “son iguales” o incluso si casi todos los partidos son iguales o aún más, es también falsa si todos los partidos menos uno “son iguales”. Por el contrario, para que la afirmación sea falsa basta que uno sólo de los elementos del universo no cumpla con la condición de “ser iguales”.

En nuestro caso actual en México, la afirmación es falsa si existe al menos un partido que sea de verdadera oposición a los partidos dominantes que son el PRI y el PAN. Dos partidos de derecha que se han entregado en cuerpo y alma al modelo neoliberal salvaje impuesto desde el extranjero.

Y, en este momento, ese partido si existe y se llama MORENA así como antes de convertirse en la caricatura de “izquierda” que ahora es, lo fue el PRD y, en el pasado reciente, lo fueron los partidos que conformaron la Coalición por el Bien de Todos en las elecciones presidenciales del 2006: además del PRD, el PT y el MC.

Y más antes, la verdadera oposición electoral en México la hicieron partidos como el Mexicano de los Trabajadores (PMT), el Mexicano Socialista (PMS), el Socialista Unificado de México (PSUM) o el Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

El PAN hace mucho que dejó de ser oposición pues ya lo vimos en el poder federal durante 12 años y en los poderes estatales en varios estados de la república: propone lo mismo que el PRI y, a veces, medidas más extremas que la derecha priista.

Si todos los partidos son iguales y han sido iguales, entonces ¿cómo explicar los más de 500 militantes del PRD asesinados o desaparecidos durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari?

Si todos los partidos son iguales ¿cómo explicar la votación que sancionó la reforma laboral que legalizó el outsourcing?

Esa votación muestra claramente que no todos los partidos políticos son iguales. Se trata de una votación crucial en este momento histórico: la legalización de la precariedad laboral, precarización que afecta principalmente a millones de jóvenes que por primera vez acceden al mercado laboral. Esta votación fue semejante a los demás artículos de la reforma laboral, por ejemplo aquel que abarata el despido y que está ya provocando el despido de muchos trabajadores para evitar que alcancen su derecho a jubilación.

Votaron a favor de dicha legalización 204 diputados del PRI, 104 del PAN, 26 del Verde y 9 de Nueva Alianza, es decir fueron PRI, PAN, Nueva Alianza y Verde los que afectaron a millones de mexicanos. Votaron en contra 48 diputados del PRD, 11 del PT y 15 del MC. PRI, PAN, Verde y Nueva Alianza también aprobaron la reforma energética, la madre de todas las reformas, la que compromete los recursos obtenidos de la riqueza petrolera y PRD, PT y MC se opusieron.

La importancia de tener contrapesos

Para llevar a cabo una reforma constitucional se requieren dos terceras partes del total de los integrantes del Congreso. En el caso de los diputados, de los 500 votos totales se requieren 334 para poder modificar la Constitución. Tanto la reforma laboral como la energética requerían cambios constitucionales, es decir 334 votos. En la composición actual del Congreso, el PRI tiene 212 diputados, por lo que solo no podría reformar la Constitución, el PAN tiene 114 por lo que tampoco podría solo modificar la Constitución. Ambos partidos suman 326 votos por lo que ni juntos podrían hacer reformas constitucionales. Tuvieron que tener la complicidad de sus partidos satélites, el partido fundado por Elba Esther Gordillo, hoy en la cárcel, Nueva Alianza que tiene 10 diputados y el Verde pseudoecologista que cuenta con 29 diputados. En la aprobación de las reformas laboral y energética ni juntos PRI, PAN y PANAL habrían podido modificar la Constitución.

Si en las elecciones de 2009 los mexicanos hubiéramos votado de manera masiva por verdaderos partidos de oposición habría sido mucho más difícil modificar la Constitución y aprobar las nefastas reformas laboral y energética. Que nos sirva de lección para estas elecciones.

En las condiciones actuales, parte de la ofensiva neoliberal salvaje podría detenerse desde el Congreso con un número suficiente de legisladores de verdadera oposición, tanto a nivel nacional como local.

anbapu05@yahoo.com.mx

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