Opinión

Empleo: materia pendiente

Por Salvador Rangel

El sexenio, por fin, está a punto de terminar y cada persona, institución o partido político hace balance de lo realizado, y todavía falta lo que deje debajo del tapete, los pendientes en el clóset, pero de momento lo que más se percibe es la falta de empleo.

Es curioso, cada Gobierno Municipal, Estatal y Federal hacen alarde de inversiones, de avances y dicen “en esta administración se ha duplicado el número de becas, de escuelas, de caminos, etc.”; llega otro gobierno y dice lo mismo y los rezagos siguen.

 

Se va el Presidente del empleo, cuestión de nueve meses, pero a partir de los primeros días de julio se conocerá el nombre del relevo, así que de alguna forma compartirá decisiones medulares con el sucesor.

Hace unos días, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) proporcionó datos referentes al empleo en 2011. El INEGI no es un organismo ajeno al gobierno, es del gobierno, por lo tanto sus datos no buscan poner en evidencia la labor gubernamental, no pertenece a partido u organización opositora.

Al hacer el comparativo con respecto al 2010, la población dedicada a la informalidad creció en 14 millones en 2011. La informalidad es una válvula de escape frente a la incapacidad de oferta de trabajo, es una actividad de tiempo completo para unos y para otros de fin de semana u horas, de complemento cuando se tiene un empleo formal de paga insuficiente.

En la informalidad cabe de todo, la venta por catálogo que hacen las amas de casa, lo que se elabora en casa y se vende. En una palabra, es una actividad que no está regulada por un contrato de trabajo y carece de seguridad social.

De los 14 millones de personas en la informalidad, 8.3 millones son hombres y 5.7 millones son mujeres, entre ellas madres solteras, viudas, jefas de familia, mujeres que ayudan a su esposo en sufragar los gastos domésticos.

El índice de desocupación en 2011 fue de 4.8 de la población que se encuentra en posibilidad de trabajar, Población Económicamente Activa (PEA).

Pero no nada más es el problema de la informalidad, sino el del subempleo: personas que con una preparación se encuentran trabajando en actividades ajenas a su formación profesional. En esta situación se ubicaron 4.3 millones de personas.

No escapa a nadie que un sector que no tiene posibilidad de adquirir productos en el mercado formal –cientos de personas–, lo hacen en la informalidad; productos que son vendidos por debajo del precio del comercio establecido. Las razones son varias, entre ellas, los comerciantes no pagan impuestos, la mercancía tiene origen dudoso, es falsificada, etc.

A su vez, la informalidad de los mercados provoca inseguridad en la zona, congestionamientos viales, ganancias a un sector que cobra por el uso de suelo, generalmente líderes que administran a su capricho las “cuotas” y que representan un botín político para algunos partidos.

Frente a esta nada halagüeña situación, quienes laboran padecen la pérdida de poder adquisitivo de su salario.

Un gran sector de la población laboral no puede remontar el problema de la falta de ingreso, por lo que debe recurrir a préstamos de cajas de ahorro con intereses onerosos o bien empeñar lo poco de valor que tiene y que difícilmente podrá recuperar, las instituciones que prestan con el más bajo interés mensual lo hacen por el cuatro por ciento.

Por lo que se refiere a la revisión contractual de los contratos de trabajo, los sindicatos, centrales obreras con líderes que tienen años en el cargo, no rebasan el incremento al salario mínimo que fue del 4.2 por ciento y tienen ligeros aumentos en otros rubros.

Líderes que más se preocupan por mantenerse en el cargo de secretario general, que ver las condiciones laborales de “sus representados”, que tienen concesiones de placas de autobuses, motocicletas y autos de lujo y lo más probable es que no sepan cuánto cuesta un litro de aceite comestible, como aquel precandidato presidencial que no lo supo, pero se defendió diciendo “no soy la señora de la casa”.

Y los nostálgicos se apresuran porque en la mañana trabajan en un empleo formal, pero como no alcanza, en la tarde venden discos pirata en el tianguis.

rangel_salvador@hotmail.com

 

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