Opinión

Empresarios y la reforma laboral

Por: Daniel Muñoz Vega

Me trato de imaginar un desayuno de la Coparmex. Son las ocho de la mañana y los hombres de negocios de la ciudad se reúnen para hablar de competitividad. La mesa está puesta en el salón de un elegante hotel de la ciudad: jugo de naranja y fruta reciben a los cien empresarios que se dan cita.

En ese cúmulo de emprendedores debe de haber de todo. No es un grupo homogéneo de personas. Habrá quienes entre cada bocado de los huevos con jamón que desayunan, se acuerden y sientan la angustia de las obligaciones omitidas al fisco. Habrá quien deba impuestos, no con la plena intención de evadirlos, sino que la situación de la economía nacional no le ha permitido cumplir como es debido. Habrá quienes lleguen con chistes nuevos a la mesa, y mientras provocan las carcajadas de todos, no sientan ningún empacho en saber que están omitiendo sus obligaciones a la mala por la subjetiva visión de que creen que pagan mucho.

Me imagino una reunión de gente de negocios para hacer política. En una mesa se murmura sobre aquel que está sentado por ahí y que tiene intenciones de ser el próximo presidente municipal. “Dicen que es muy buen amigo del gobernador”, mencionan unos. Ese personaje que de pronto le surgieron las aspiraciones políticas, no hace otra cosa que sonreír como si participara en un concurso de belleza y saludar de mano a quien se le pare enfrente. Los empresarios hablan de futbol, de política sobre todo.

A la hora del desayuno todos escuchan el mensaje del presidente en turno de la Coparmex. Ahí está, hablando de la importancia de la competitividad. Me imagino un mensaje de excelente retórica para hablar sobre la responsabilidad social del empresario; sus palabras pasan a la defensa de su visión del capitalismo que le hace creer que merece derechos mayores. En eso, el hombre trajeado que tuerce la boca al hablar, menciona los beneficios de la próxima reforma laboral.

Su visión es natural, habla un empresario que pretende impulsar una reforma que regule las relaciones laborales a su favor. La responsabilidad social de la que hablaba palabras antes, la entiende como dar trabajo como sea y que obviamente, aumente sus utilidades. Habla de un esquema laboral que nos equipara a Canadá, sin mencionar que en Canadá el salario mínimo paga a 10 dólares la hora y no a 7.45 pesos como pretende la reforma laboral.

Los hombres de negocios creen tener el derecho de flexibilizar las relaciones laborales. Al final de cuentas, son los dueños del capital. La reforma laboral trata de convertir en desechable a la clase trabajadora. El gobierno quizá aspire a tener millones de mexicanos que estén armando iPhones o pegando etiquetas en la ropa deportiva Nike. El gobierno impulsa primero el capricho empresarial de una reforma laboral a la medida, antes de impulsar un verdadero proyecto educativo que le permita a los mexicanos tener un futuro mejor, más allá de tener un trabajo en una maquila.

Los empresarios mexicanos no pueden hablar de responsabilidad social mientras se pretenda rasurar los derechos de los trabajadores. No pueden aspirar a más privilegios desde una perspectiva de un capitalismo disfuncional. La competitividad no puede estar condicionada a una reforma que atenta directamente contra los trabajadores. No se puede generalizar el chantaje de que no hay empleo porque no hay condiciones para contratar. No se puede aspirar a la productividad mientras no se procure una mejora en el crecimiento económico, sin monopolios y sin sindicatos corruptos.

Históricamente, la relación obrero patronal ha sido conflictiva. El eterno conflicto del que manda y el que obedece se agudizará. La reforma acrecienta la actual depresión nacional en que vive el país. No pretendamos ver en las ferias del empleo a mexicanos motivados por el trabajo. La necesidad de empleo no puede convertirse en motor cuando las prestaciones laborales se rebajan a lo mínimo. La reforma laboral terminará siendo el monumento perfecto a la degradación del capitalismo y a un neoliberalismo económico que sólo ha dañado a México.

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