Opinión

En defensa de las “cajas chicas”

Alcázar 20-10

Por: Omar Árcega E.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), un centro de investigación aplicada ocupada en analizar los fenómenos económicos y sociales que afectan la competitividad, realiza cada año una evaluación en cuanto a transparencia, en este rubro el Gobierno del Estado de Querétaro ocupó el lugar 28 de 32 posiciones. Sólo cumplió 24 de los 59 criterios de evaluación.

El berrinche

Inmediatamente hubo una reacción de inconformidad por parte de los funcionarios estatales, mandaron una carta al Imco intentando contestar las observaciones hechas. El argumento es que el presupuesto se hizo con la normativiadad del estado y que la información sobre deuda y pensiones se encuentran en la página web. A esto contesta el Imco diciendo que faltan más detalles de la contratación de deuda: “Con base en el catálogo de criterios que el Imco publica en su página de Internet, no se está cumpliendo con una descripción básica de las condiciones de contratación de deuda pública del estado dentro de los documentos clave de las finanzas públicas: la ley de ingresos y el presupuesto de Egresos”. Y señala algunos aspectos donde hay vacíos en la información pública: “No desglosa financiamiento a partidos políticos, transferencias a organismos de la sociedad civil, transferencias realizadas a municipios, montos destinados a fideicomisos públicos, destinatarios de subsidios, fondo para responder a desastres”. Todos estos son rubros por donde puede haber discretas fugas de dinero. La última palabra la dio Gobierno del Estado diciendo que ellos se sujetaban a lo que decía la ley, no el Imco.

Opacidad

Este hecho nos retrata cuál es la actitud de los funcionarios estatales con respecto al tema de la transparencia, tienen miedo a que la sociedad civil y los grupos intermedios conozcan a detalle cómo y en qué se gasta el dinero. Es un mal que afecta a todos los partidos en cuanto sus cuadros llegan al poder. Pues siempre están buscando hacer sus “guardaditos” para estar mejor armados en tiempos electorales. Las consecuencias de una falta de escrutinio público en las finanzas de los estados las tenemos en ejemplos como la brutal deuda que padece Coahuila o en nuestros quebrados municipios queretanos.

Es risible la respuesta última de los funcionarios en esta discusión con el Imco, se escudan en que ellos cumplen los criterios de la ley vigente, como si ésta no fuera perfectible. Organismos como el Imco buscan indicadores y mecanismos lo más objetivos posibles que después puedan ser traducidos en normas; en lugar de desdeñarlos, deberían observar sus indicadores y tratar de ajustar el marco normativo del estado a estos criterios. La cosa es así de simple si realmente se quieren entregar cuentas claras a los ciudadanos, si no se maneja el presupuesto con intenciones electoreras o pretendiendo generar “cajas chicas” para beneficios personales o partidistas.

Hemos sido un país donde la corrupción ha sido práctica común de políticos y burócratas, por lo tanto no esperemos que ellos entiendan la importancia de controles y candados que eviten la discrecionalidad en el uso de los recursos, esto significa que los ciudadanos tenemos que gritar más fuerte y exigir que las prácticas de transparencia y rendición de cuentas queden plasmadas en las leyes y sean parte de la cultura gubernamental.

En esta tarea, papel importante juega el Poder Legislativo, en concreto los diputados de la oposición pues ellos deben estar atentos a la pulcritud de la cuenta pública y en caso de mal uso exponerlo en el espacio mediático y público e incorporar al marco legal los mecanismos para que este tipo de hechos no se vuelva a repetir. En esta controversia me hubiera gustado ver a los representantes panistas (la primera fuerza de la Legislatura) alzar la voz, exigir una mayor transparencia, hablar de poner más candados al uso discrecional de los recursos y que fueran acompañados por las distintas fuerzas representadas en el Congreso. Pero ante el tema hubo un silencio cómplice.

Este encontronazo con el Imco quedará seguramente para el anecdotario político, los ciudadanos, tristemente nos olvidaremos del hecho en pocas semanas, y en la administración 2009-2015 seguiremos padeciendo un nivel de opacidad preocupante. No nos asombre si para el 2015 vemos campañas electorales dispendiosas, son nuestros recursos desviados y correctamente “jineteados”. Ver a organismos académicos como el Imco como enemigos no habla bien de los funcionarios estatales, muestra falta de humildad y sobre todo ganas de seguir ocultando información, y así, no se construye una sociedad democrática.

twitter.com/Luz_Azul

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