Opinión

Escuelas de quinta, ¿Estado de primera?

Por: Omar Arcega                                                                                          twitter.com/Luz_Azul

Una de las necesidades de toda nación es tener un sistema educativo que inculque en sus futuros adultos los conocimientos y habilidades para desenvolverse con éxito en este mundo globalizado, tecnificado y neoliberal. Para lograr estos propósitos es necesario que la educación impartida por el Estado reúna dos condiciones: la primera es contar con buenos contenidos y métodos; la segunda es que las condiciones materiales de los centros de estudios sean óptimas, es decir, que tengan instalaciones adecuadas, servicios básicos, incluido el de conectividad, y condiciones aceptables de higiene.

Durante muchos años, el tener un diagnóstico claro sobre las condiciones materiales de las escuelas fue imposible, el gobierno federal gastaba el dinero a ciegas, y una política pública sin una radiografía previa de la problemática que desea atacar está condenada al fracaso. Para saber en dónde estábamos parados en infraestructura escolar, se realizó un Censo de escuelas y maestros. Hace unos días se dieron a conocer los resultados; en lo que se refiere al estado de Querétaro, los datos son una prueba más de que somos una entidad de marcados contrastes: nuestras autoridades presumen de tener una amplia variedad de escuelas de nivel superior, mientras que las condiciones materiales de no pocas escuelas de educación básica son inadmisibles. Hablan de haber logrado cobertura de servicios básicos en cientos de hogares y, sin embargo, muchos de los centros educativos tienen carencias de uno o más de ellos.

La realidad

Pero veamos con detenimiento los datos. En cuanto a servicios tan básicos como el drenaje, el 48% de los centros escolares cuenta con él, es decir, prácticamente 1 de cada 2 planteles. Respecto a la energía eléctrica, el 11% de las escuelas no cuenta con ella; el mayor déficit lo tiene el nivel preescolar, en el que los planteles sin electricidad son casi 1 de cada 5. Si nos referimos a algo tan básico como el agua, “el 16.6% del total de los centros escolares no dispone de agua de la red pública, lo que lleva a que se abastezcan de este servicio a través de acarreo, pipa u otra fuente”. Si analizamos sólo uno de los indicadores que muestran el acceso a las nuevas tecnologías, encontramos que el 17% carecen de equipos de cómputo o no funcionan; del 83% que sí tienen computadora, en el 40% no hay accesibilidad para los alumnos; y en 1 de cada 6, los maestros no pueden acceder a ellas.

Los datos mencionados líneas arriba son una muestra más del Querétaro invisible, del que no aparece en los medios de comunicación, del que los funcionarios de Gobierno del Estado se esfuerzan por no ver y por ocultar a toda costa, del que los políticos de oposición se niegan mostrar para así obtener algunas prebendas del Ejecutivo y -quizá lo más grave de todo-: nos revelan las miserias que como sociedad desconocemos o ante las que cerramos los ojos para no verlas.

Es hasta cierto punto natural que los diputados y funcionarios del partido gobernante en el estado hagan lo imposible por ocultar la información que muestra nuestras debilidades como entidad. Lo que es inadmisible es el silencio hecho por los diputados de oposición sobre esta información. Sólo hay dos posibles explicaciones: la desconocen, y si no es así, también entran al perverso juego de ocultarla. Creo que es una responsabilidad de los legisladores hacer visibles estas cifras, especialmente de los integrantes de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación. Pero hay un silencio omiso por parte de ellos; los diputados Jesús Galván (Nueva Alianza), Enrique Correa (PAN) y Juan Alvarado (Nueva Alianza) omiten hablar sobre este tema de trascendencia para el desarrollo de nuestro estado.

Mientras los políticos callan y la sociedad civil organizada desconoce estos datos o prefiere mirar a otro lado, hay niños y niñas que sufren el drama de carecer de un lugar digno para recibir sus clases. Mientras los medios de comunicación alardean que seremos sede del campus de una universidad norteamericana, un alto porcentaje de nuestros niños de educación básica carecen de drenaje en sus escuelas. Mientras se habla de internet en plazas públicas, en muchas escuelas los alumnos no tienen acceso a una computadora. Este es el Querétaro de las contradicciones: por un lado, Pepelandia y los políticos serviles; por el otro, el Querétaro real, el de las personas que tienen vulnerados sus derechos a la vivienda, a la movilidad o, como en este caso, a la educación en un espacio digno.

Como ciudadanos, debemos hacer visible el Querétaro de las injusticias, del «no pasa nada», del «estamos bien». Es necesario recordarles a nuestros políticos las carencias que enfrentamos como sociedad. Si nosotros callamos, todo está perdido.

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