Opinión

Esto es el PAN

Por: Daniel Muñoz Vega

Hace 30 años, Rodolfo Muñoz Lámbarri, quien fuera mi padre y quien murió en 2006, participó como candidato del PAN a la Presidencia Municipal de Querétaro. Muñoz Lámbarri ganó la elección de julio de 1985; sin embargo, se llevó a cabo un fraude electoral al estilo del viejo PRI. Por todo el municipio se presentaron irregularidades mayúsculas; los priistas, con el cinismo que siempre los ha caracterizado, admitieron que la elección había sido fraudulenta; hasta el mismo candidato del PRI, Manuel Cevallos Urueta, confesó a mi papá que él no había sido el ganador, pero que el sistema así funcionaba.

En aquellos años, Acción Nacional tenía un ala romántica, personas que veían la política como una posibilidad de cambio. El PRI llevaba años descomponiéndose y el PAN, sin recursos económicos y casi nulas posiciones políticas, era un verdadero partido de oposición, misma que ejercía en las calles, en la participación activa de sus militantes, aguantando el hostigamiento de la maquinaria política. Basta recordar la forma como Muñoz Lámbarri llevó a cabo su campaña electoral: visitando a los obreros en las fábricas y subiéndose a los camiones desde temprana hora; adaptó en su Combi una bocina para los actos públicos y pegaba publicidad con engrudo en los postes. ¿Los recursos? Eran propios, el máximo talento de mi padre al hacer campañas políticas era sustituir la falta de dinero con creatividad, y así, le ganó al PRI la elección de 1985.

Podemos visualizar las prácticas más antidemocráticas dentro del PRI. Hoy los fraudes electorales se han profesionalizado, ya no son como los de 1985, donde los muertos votaban, donde se robaban las urnas, las embarazaban, o donde llevaban acabo la operación carrusel o el ratón loco. Hoy se negocia arriba, hoy una televisora impone al presidente, hoy están las encuestas pagadas que tratan de dirigir la tendencia. Sí, el PRI es el maestro de toda clase de mapachería electoral, capaces de movilizar a la gente el día de la elección y capaces de llevar a cabo una compra masiva de votos. El gran problema no son las tradicionales prácticas del PRI, sino la forma como reaccionan las otras fuerzas políticas, en especial, la segunda fuerza, Acción Nacional.

El PAN es un partido que prefiere posiciones políticas a enaltecer un verdadero espíritu democrático. En 1985, cuando Muñoz Lámbarri se dirigió con el PAN nacional para impugnar una elección totalmente fraudulenta, el PAN le dijo que cualquier acción legal correría por su cuenta, que sería mejor conformarse con ser regidor, que no lo apoyarían en acciones de resistencia civil. Mi papá había puesto recursos propios; había recibido muchas amenazas por parte del PRI durante la campaña, por lo mismo, mis hermanos y yo, siendo niños, pasamos un mes fuera de Querétaro por la intensidad del ambiente electoral; para que en la batalla final, la dirigencia del PAN prefiriera tener dos o tres regidores en vez de pelear lo que les correspondía por derecho. Mi papá renunció a su posición en el cabildo argumentando que había participado para ser presidente municipal no regidor, y pidió al partido que por congruencia hiciera lo mismo, cosa que no pasó. Eso es el PAN y esa ha sido gran parte de su historia, enmarcada en un hipócrita discurso que enaltece la moral y la democracia.

Dos de sus grandes emblemas: Luis H. Álvarez y Diego Fernández de Cevallos, siempre prefirieron obtener posiciones políticas en vez de democratizar a México. En 1988 fue el gran destape del PAN, año en que el PRI lo hace su meretriz; en el cuestionado triunfo de Salinas el PAN tuvo que ver: Luis H. Álvarez legitimó al salinismo y a partir de ahí vinieron los primeros grandes éxitos electorales para el PAN; qué decir de Diego y sus negociaciones con el salinismo, el abogado consentido del régimen y coautor de las concertaciones salinistas; basta ver la escena donde manda quemar las pruebas del fraude del 88: las boletas electorales. Ese es el PAN, el gran traidor a los intentos de democratización del país.

En épocas modernas, cuando en las arcas de los partidos políticos hay mucho dinero, ¿qué es más fácil para el PAN, ser una verdadera oposición o firmar documentos como el Pacto por México que impulsó el gobierno de Enrique Peña Nieto? ¿Qué les resulta mejor, frenar el desmantelamiento de los bienes de la nación, o aprobar todas las reformas del régimen? Eso es el PAN, la puta del PRI, que se conforma con dinero y posiciones políticas. Acción Nacional tuvo en sus manos la oportunidad histórica de transformar a México, en 12 años, al igual que el PRI, se robaron lo que pudieron,  derrumbaron la esperanza democratizadora y pisotearon las instituciones públicas para regresarle al PRI la estafeta. Hay quienes ven a Calderón como el gran estadista, según tuvo el valor de enfrentar al narco, sería importante preguntar ¿cómo combatió al crimen organizado? Nada más hay que estar consientes, si el PAN gana, es exactamente lo mismo que el PRI. Nada harán por cambiar la terrible situación que vive México y de la cual ellos también son responsables.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba