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Firmemos la paz con la humanidad

Desde sus inicios, la vida en la Tierra ha mostrado una influencia reciproca con el medio que la alberga. Pero si los mundos físico y biológico interactuaron durante miles de millones de años a un ritmo que les permitía ajustarse a los cambios, esta situación se alteró con la aparición del hombre. Comparados con el lento devenirde los cambios naturales ylos desencadenamientos por el hombre parecen supersónicos. Sus efectos, además, podrían ser mucho más críticos.

Es tal la velocidad de transformación alcanzada, especialmente desde la llamada Revolución Industrial, que muchos cuestionan la capacidad del planeta para recuperarse. El mundo industrializado es responsable, en gran medida, de los males ambientales que hoy aquejan a la Tierra, ya que el desarrollo económico ha sido logrado, en la mayoría de los casos, a un precio muy alto: el deterioro de los complejos ecosistemas que sostienen la vida. Por otra parte, los países menos desarrollados, naturalmente ansiosos de alcanzar a los industrializados, han llegado a perjudicar no solamente su propio entorno, sino de todo el orbe.

A pesar de que muchos contemplan con pesimismo el estado actual del planeta y estiman que, al dañar el medio ambiente de manera irreparable, la humanidad está llegando demasiado lejos en su camino hacia la autodestrucción, abundan ciertamente los ejemplos positivos que demuestran que el hombre, aun en aquellos casos en que hay en juego importantes intereses económicos y políticos, prefiere actuar de una manera racional.

Y de la misma manera que las prácticas incorrectas en sectores determinados del espectro ecológico suelen tener consecuencias negativas sobre las demás, la rectificación, afortunadamente puede tornar beneficiosa esta “reacción en cadena” y facilitar el mejoramiento global.

Ningún rincón del mundo está a salvo de las devastadoras consecuencias del cambio climático. El aumento de las temperaturas es la causa de la degradación mundial, las condiciones meteorológicas, los desastres naturales, la inseguridad alimentaria, la disrupción económica, los conflictos y el terrorismo. Sube el nivel del mar, se derrite el ártico, mueren los arrecifes de coral, se acidifican los océanos y arden los bosques. Está claro que no podemos seguir así. A medida que el costo infinito de la Tierra alcanza niveles irreversibles, ha llegado de emprender audaces acciones colectivas.

Generaciones actuales de jóvenes están tomando la estafeta y adquiriendo esa identidad en pro de la lucha de movimientos por la justicia climática, defendiendo la salud de la naturaleza por encima del desarrollo mundial, nacional y local; ya sea en las calles o en los espacios de tomas de decisiones, liderando el camino y exigiendo a los líderes que rindan cuentas para lograr los objetivos y el desarrollo sostenible.

Trapitos al sol

Los Queretanos como toda la gente normal, están con sus necesidades. Por eso, además de menos corrupción, esperan mayor seguridad pública, mejor transporte, menos trámites burocráticos, predial y agua con cobros más accesibles, mejores pavimentos en calles. Eso y no milagros ni los discursos de autoelogios, es lo que forja la imagen del éxito o el fracaso de un gobierno.

Una ciudadanía educada y honesta, podrá con mucha suerte, convertir en círculo vicioso en que vivimos; en círculo virtuoso…

A la Tribuna

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