Opinión

Foro Regional de la Zona Centro de CONAPO y mesa sobre envejecimiento

Por: Francisco Ríos Ágreda.*

El pasado 10 de octubre de 2013, en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, acudí al “Foro Regional de la Zona Centro de CONAPO”, en el que estuvieron representados los estados de Hidalgo, Puebla, Estado de México, D.F., y Querétaro, tanto por parte de funcionarios como de invitados académicos. Particularmente, en mi condición de Delegado Sindical de los Maestros Jubilados y Pensionados del SUPAUAQ, acudí con interés especial a  Mesa sobre Envejecimiento.  En la misma se dieron a conocer algunos datos que nos permiten dimensionar la problemática de esta etapa de la “juventud acumulada”, según la expresión de la Dra. Carmen Camacho, especialista en Derecho Laboral de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

En la mesa sobre los adultos mayores se planteó que aproximadamente el 10% de la población nacional –calculada por el Censo del INEGI del 2010 en un total de 10.5 millones de personas–, está en proceso de envejecimiento y según las diversas teorías de la demografía las tendencias de envejecimiento de la población se agudizarán en un futuro en el país. Por ejemplo, para el 2050, una de cada cuatro  personas estará en condición de ser mayor de 60 años de edad. A su vez, actualmente menos del 30% de los trabajadores  tienen derecho a un empleo formal y de esos, menos del 10% tienen derecho a una pensión formal. Con los cambios neoliberales se formularon diversas políticas restrictivas y regresivas en la parte laboral, mientras que las prestaciones logradas por los trabajadores y en particular los beneficios  de los sistemas de seguridad social, entre ellos las jubilaciones, en un futuro cercano continuarán lamentablemente a la baja, incluyendo los logros alcanzados en el artículo 123 constitucional y en la ley Federal del Trabajo. La contra reforma laboral aprobada, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, a fines de 2012, nos indica claramente el rumbo que los gobiernos neoliberales y privatizadores, derivados tanto del PRI  como del PAN, quieren imprimir a sus proyectos de gobierno.

El investigador del Área de Gerontología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), David López Romero, indicó algunos ejes para una política social dirigida a las personas de la tercera edad, tales como cambiar las percepciones sociales sobre las personas envejecidas, pues sobre este sector poblacional existen muchos prejuicios y hasta prácticas discriminatorias y excluyentes, tanto en el seno de las familias como en las propias instituciones. Es también importante inscribir en la agenda política gubernamental los diferentes modelos de la atención médica específica (física, clínica, psicológica y mental), así como promover entre la sociedad un esquema de envejecimiento sano y activo.

La Dra. Carmen Camacho de la UAS reconoció que son escasos los estudios sobre la tercera edad en México, pues apenas recientemente se formó la Red Universitaria de Envejecimiento y Vejez, en la UNAM (La Jornada, 29 de agosto de 2013, p. 40), reconoció la vulnerabilidad de los adultos mayores en México por su misma condición etaria, pues el 30% dependen de un tercero para su cobertura de salud, además de la falta de atención y de maltrato que sufre este grupo poblacional.

Con respecto a los tipos de pensiones, la especialista universitaria en Derecho Laboral afirmó que existen dos modelos: las pensiones contributivas y las no contributivas. Las primeras son aquellas que favorecen a quienes están inscritos en un programa de protección y seguridad social. Por su lado, las pensiones no contributivas son aquellas que impulsa el gobierno pretendiendo que lleguen a quienes no son beneficiados con el sistema formal de pensiones contributivas.

Las reformas a la Ley Federal del Trabajo declinan la estabilidad laboral y el reconocimiento de la antigüedad, con lo que las pensiones se irán convirtiendo para los jóvenes de ahora, en un recuerdo nostálgico en su futuro.

En la cuestión de las AFORES, en caso de despido o desempleo del trabajador, las mismas siguen cobrando comisiones por sus ahorros, aunque los usuarios no coticen. Existe una diferencia entre los diferentes tipos de pensiones, pues mientras unos cobran más de 300 mil pesos mensuales, otros por medio del programa “65 y más” perciben la risible cantidad de mil cien pesos bimensuales. En lo que se refiere a los profesores universitarios sinaloenses pueden declarar que ganan 25 salarios mínimos y con eso se jubilan. Asimismo, en la UAS, los académicos cierran su ciclo laboral con la jubilación dinámica de la Universidad y se pensionan, recibiendo por separado su pensión con el IMSS. Es decir tienen dos percepciones de ingresos acumulativas, igual que en el caso de los trabajadores de Gobierno del Estado de Querétaro, cuestión que en la UAQ se perdió con el cambio en la cláusula 77 del CCT, en la que se interpreta que la jubilación de la UAQ y la pensión del IMSS son complementarias.

*Delegado Sindical de Maestros Jubilados y Pensionados del SUPAUAQ.


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