Opinión

Francisco Domínguez: promesa incumplida

JICOTES

Por: Edmundo González Llaca

La principal promesa de campaña del entonces candidato Francisco Domínguez no ha sido cumplida. Dijo que enterraría RedQ y resultó eso, una promesa de campaña. Auténticas maromas retóricas ha hecho el gobernador para inventar todo tipo de pretextos: que no tenía dinero; que mejor hicieron los puentes y lo más burdo, que no había un proyecto ejecutivo. Si tomamos en cuenta desde que ganó la gubernatura hasta hoy, es decir, casi año y medio, se trata del proyecto ejecutivo más lento de la historia.

 

El hecho más lamentable es que este gobierno de Francisco Domínguez da prueba de que sin dinero no sabe hacer nada. Tampoco se necesita un proyecto ejecutivo para aplicar la ley, para mejorar el servicio actual, la seguridad, la limpieza la puntualidad, el respeto de los choferes y el cuidado de los usuarios. Con dinero funciona cualquiera, es imaginación y sentido de responsabilidad lo que le falta a este gobierno.

Ni a cuál irle

Puede haber dudas sobre quién ganó el debate en la elección de presidente de Estados Unidos, pero lo que confirmó la mayoría del electorado es que entre Hillary Clinton y Donald Trump no hay a cuál irle. Tan mala una como el otro, ni juntando a los dos se hace un presidente aceptable. Un Trump belicista, sexista, discriminatorio, frívolo. Una Hillary sin emoción, esquiva. En futbol sería una jugadora canchera; en box se dedicaría a dar bola. A reserva de que ocurra algo extraordinario, Hillary ganará la elección y tampoco hay mucho que festejar.

La torpeza de invitar al país a su contrincante no lo olvidará pronto, pero algo peor, las críticas reiteradas de Trump al Tratado de Libre Comercio calarán en la opinión pública y el tema no saldrá de la agenda. El riesgo de que Hillary le meterá la mano a las relaciones comerciales de los dos países es una amenaza inminente y habrá que estar preparados.

Alejandro Ochoa y la necesidad de eliminar el fuero

El alcalde de Colón, Alejandro Ochoa, trabaja hasta muy noche; no tiene camioneta propia y pide prestada una para trasladarse; no le gusta citar a los empresarios inversionistas en sus oficinas, sino que acude a donde le dicen; reconoce que iba acompañado por una mujer, porque es la persona que le lleva sus asuntos personales, aunque no aclaró qué tan personales; tiene una clara vocación detectivesca, pues calificó de inmediato a quienes lo detuvieron como sospechosos.

 

Reconoce que es vulnerable al miedo, pues cuando le pidieron sus documentos los agentes federales, se asustó mucho. En toda esta narración de Alejandro Ochoa, que bien pudiera tener como música de fondo el cuento de era Blanca Nieves muy bonita, la remata con una solicitud que habla de su gran autoestima: “Que el presidente Peña Nieto intervenga a mi favor”. Ante esta clase de funcionarios solo queda solicitar que pronto se apruebe eliminar el fuero.

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