Opinión

GABINETE EN FUGA

Por: Agustín Escobar Ledesma

P DEST: No era para menos ver cómo Pancho Domínguez y sus acompañantes, con los rostros desencajados, bajan del estrado ubicado en la esquina de Corregidora y 5 de Mayo y son perseguidos por su conciencia manchada con los gritos de cientos de manifestantes

La mañana del domingo 1 de mayo de 2016, prometía ser un día de fiesta más por la celebración del Día Internacional de los Trabajadores en la ciudad de Querétaro. Algunos de los cientos de enardecidos manifestantes arrojaron playeras y gorras en contra del templete de honor en donde se encontraba el gabinete del gobernador Francisco Domínguez Servién.

Los indignados manifestantes gritaron a todo pulmón: “¡traidores, vendidos, rateros y cobardes!” a los integrantes del presídium quienes, ante los reclamos, bajaron del lugar para enfilarse a toda prisa a las oficinas de la secretaría de Gobierno, lugar en el que se escondieron de la gente que los persiguió con sus reclamos.

Sin embargo, los gritos de ¡cobardes, cobardes, cobardes! Siguieron retumbando en Plaza de Armas, sede del Poder Ejecutivo del Estado de Querétaro.

Uno de los videos, subido a Facebook por el periodista Diego Armando Rivera Becerra, se viralizó (es decir, fue reproducido miles de veces) en unas cuantas horas. No era para menos ver cómo Pancho Domínguez y sus acompañantes, con los rostros desencajados, bajan del estrado ubicado en la esquina de Corregidora y 5 de Mayo y son perseguidos por su conciencia manchada con los gritos de cientos de manifestantes que les gritaban “¡fuera, fuera, fuera!”

¡Esos son, esos son, los que…!

¿Quiénes son los que salieron huyendo del ensordecedor “¡fuera, fuera, fuera!” de este 1 de mayo y de las peligrosas playeras y gorras que les arrojaron los manifestantes?

Francisco Domínguez Servién, quien en 2006 siendo diputado federal en el Congreso de la Unión, pateó a sus adversarios para que Felipe Calderón Hinojosa tomara protesta como presidente de México; más tarde, en 2012, aprobó las reformas estructurales de Peña Nieto que significaron un despojo a la nación; ya encarrerado, en diciembre pasado, mandó una iniciativa de ley a la legislatura local para arrancar las conquistas laborales del Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado. Hoy es gobernador de Querétaro.

José Cruz Araujo Ávila, secretario general de la Federación de Trabajadores del Estado de Querétaro de la CTM, por más de treinta años ininterrumpidos.

José Luis Aguilera Rico, el ex Niño Naranja y ahora flamante Secretario del Trabajo, quien, durante la huelga del Sindicato de Trabadores y Empleados de la Universidad Autónoma de Querétaro (Steuaq) fue juez y parte en contra de la Universidad Autónoma de Querétaro. Cuyo padre, aprovechando el poder del hijo, se ha dedicado a despojar de sus predios a los vecinos de la colonia de Peñuelas.

Alejandro Delgado Oscoy, en 2013, como diputado de la LVII legislatura, aprobó sin conocer, en menos de cinco minutos, la Reforma Energética de Peña Nieto. Dos años después, en 2015, el todavía diputado fue evidenciado ebrio en las redes sociales en una fiesta privada, bailando con un grupo de mujeres. Ahora es director del Instituto Queretano del Transporte.

Juan Martín Granados Torres, quien, en 2004, siendo Procurador General de Justicia durante el gobierno de Francisco Garrido Patrón, salió en defensa de Federico Ruiz Lomelí, presunto asesino de Marco Antonio Hernández Galván, dejando en la impunidad el crimen conocido como el caso de la BMW. Hoy es secretario de Gobierno.

General de Brigada D.E.M. Francisco Aguilar Hernández, Comandante de la XVII Zona Militar de Querétaro.

Alfredo Botello Montes, Secretario de Gobierno durante el periodo de Francisco Garrido Patrón, también permitió la impunidad del caso de la BMW. Además, a Botello Montes se le ha identificado como militante del grupo de ultraderecha El Yunque, bajo el alias de John Queres. Hoy es secretario de Educación.

Gobierno fallido y charros sindicales

Unas horas después de la huida del desfile del 1 de mayo, ya repuesto del susto, Pancho Domínguez sentó a los líderes sindicales de las centrales obreras queretanas para que se disculparan y propalaran ante los medios de comunicación que la bíblica paz social de nuestra entidad solo fue interrumpida por inadaptados sociales. Fue en una rueda de prensa en la que él fue el “invitado”, curiosamente en el Salón Gobernadores de la Casa de la Corregidora.

Todos los charros sindicales se sometieron y dijeron que ellos no habían sido los causantes de la agresión que provocó la estampida del gabinete. También alabaron la paz laboral y el buen gobierno panista. Francisco García, como si su trabajo fuera el de un descuidado gendarme, a nombre de la Unión Nacional de Trabajadores, disculpándose, dijo que entre sus huestes, conformadas por el sindicato de telefonistas, el Steuaq, el Sindicato Único de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Querétaro y el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de México: “varios gremios se metieron, tratamos nosotros de invitarlos al orden y no fue posible”.

Por su parte, Ceferino Ramírez Olvera, sempiterno líder de la CTM, con su retorcido colmillo sindical, se atrevió a decirle públicamente y cantinflescamente al gobernador Francisco Domínguez que su gobierno era fallido: “Y también decir a los que dirigen a Querétaro, ahí también van a ver, que algunos funcionarios de su gobierno quién está haciendo la chamba y quién no la esté haciendo ahí, para que el señor gobernador seguramente valore la situación y les dé un jaloncito de orejas o los cambia…”. Por supuesto que el destinatario principal del mensaje de Ceferino fue el secretario de gobierno Juan Martín Granados Torres, quien, presente en la rueda de prensa, fue el responsable de la corretiza que le propinaran los trabajadores al gobernador.

El día siguiente

El lunes 2 de mayo, envalentonado y blandiendo el garrote represivo, Francisco Domínguez Servién, declaró ante los medios que su gobierno “actuará con todo el peso de la ley”, lo que en buen castellano, significa la criminalización de la protesta social, tal y como lo hiciera en su momento el también panista Ignacio Loyola Vera, que encarceló a Sergio Gerónimo Sánchez, Anselmo Robles, durante varios por la agresión a un autobús presidencial el 5 de febrero de 1998 y Rubén Orozco Díaz, líder de El Barzón, preso durante dieciocho años.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba