Opinión

Gallos, la historia reciente

Por: Daniel Muñoz Vega

PARA DESTACAR: La copa levantada la semana pasada por los plumíferos confirman aquello que dice que no hay mal que dure 100 años; bueno, el mismo día y casi a la misma hora en que el Querétaro levantaba la copa en el Corregidora; en Cleveland, los CUBS ganaban la serie mundial después de 108 años de no lograrlo. El deporte también es de supersticiones

El futbol es un juego en conjunto, pero es a través del heroísmo de algunos jugadores cuando se logran las hazañas.

Deseaba ver a Chivas campeón de Copa, aunque días antes haya levantado una bufanda de Gallos para un video en apoyo a los plumíferos. Llámenme villamelón. Mis amigos y periodistas, Juan Rojas y Paco Pérez —Gallos de corazón—, realizaron esa bellísima producción que solo el futbol puede inspirar y que además, fue mencionada hasta en Argentina.

Gallos ganó por fin una copa, su vitrina se estrena plantándole cara a la maldición del Corregidora; “la única maldición que había era la falta de dinero” me dice otro amigo, y sí, desde hace dos años el equipo cuenta con Grupo Imagen detrás, que apenas hace unos días, estrenó canal de televisión abierta.

Nada que ver con las penurias al inicio de los años noventa o aquellas que se vivieron cuando el equipo recién ascendía a mediados y finales de la década pasada. Gallos fue por años el gigante de la liga de ascenso o el flan para que otros equipos sumaran “de a 3” en el máximo circuito. A veces se vive de sueños y también, esa ha sido la forma como los aficionados de Gallos han sostenido la ilusión.

La noche del Día de Muertos, la afición queretana vivió aquello que por años pareció imposible. Sobrevivir en el máximo circuito había sido la costumbre. Y Volpi comandó la llegada al podio como campeones.  Un amigo me preguntó, al momento que Chivas mostraba más argumentos para levantar la copa ante las intervenciones trascendentales de Volpi, “¿quién habrá sido el mejor portero en la historia de Gallos?”

¿Quién? ¿J.J. Torruco, Moriconi, Erubey Cabuto, ‘Chiquito’ Bossio, Liborio Sánchez, Volpi?… El nombre de Liborio Sánchez nos hacer recordar aquellos cuartos de final en 2011 contra Chivas, las atajadas del meta albiazul en el estadio Omnilife llevaron a Gallos a la semifinal ¿Qué tienen los porteros de Gallos que se crecen ante Chivas?

Cinco años después de esa semifinal —histórica en aquel momento— Gallos levanta por primera vez una copa, arrebatándosela al Rebaño Sagrado por la vía dramática de la tanda de penales. En ese lapso de tiempo vino otro descenso, la compra de otra franquicia y un fraude (Oceanografía); y cuando el equipo estaba acéfalo, apareció Grupo Imagen para que los aficionados de Gallos pudieran seguir soñando, y es que la plaza es buenísima. El futbol queretano parece ser una pintura de Salvador Dalí.

La cara del futbol local cambió también con la llegada de Víctor Manuel Vucetich al banquillo, el viejo sabio que algo tiene porque siempre gana, es un talismán, que en la final, antes de la tanda de penales se acercó a su portero, Tiago Volpi, para decirle algo, y si algo viene de la boca del ‘rey Midas’, bien puede ser el secreto para convertir las cosas en oro. Tiago no solo se dio el lujo de parar dos penales, también se dio la responsabilidad de meter uno de los de su equipo y así fue. Su penal cobrado rayó el travesaño para meterse.

La respuesta a la pregunta de qué portero habrá sido el mejor en la historia de Gallos resultó obvia cuando los locales levantaron la copa y cuando la ciudad se inundó con el sonido de los claxons festejando el triunfo. Sí, Volpi debería alinear junto a Neymar en la selección brasileña o bien, la Selección Mexicana podría coquetearle al meta de Gallos para que se enfunde con el ‘Tri’.

La copa levantada la semana pasada por los plumíferos confirman aquello que dice que no hay mal que dure 100 años; bueno, el mismo día y casi a la misma hora en que el Querétaro levantaba la copa en el Corregidora; en Cleveland, los Cubs ganaban la serie mundial después de 108 años de no lograrlo. Y es que el deporte también es de supersticiones, como la desatada por la fantástica historia de la cabra que le trajo mala suerte a los de Chicago. La mala suerte del Corregidora trajo muchas decepciones pero a la vez patentó una forma de ver el futbol, la de verlo con la esperanza de un día tocar el cielo desde las faldas del cerro del Cimatario. Y el miércoles pasado… por fin pasó.

Los que escribimos de futbol pecamos en tratar de explicar lo que emana del corazón, porque lo que emana de ahí no tiene mucha explicación; las cosas que provocan tal amor, como los colores de un club, difuminan el tiempo y el espacio, así que todos los sinsabores del futbol local han sido un suspiro comparado a la grandeza con que se viste Gallos el día de hoy. Felicidades, tuve envidia de no sentir lo que ustedes sienten al momento que levanté esa bufanda con los colores de los Gallos.

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