Opinión

Gobierno y sociedad

“PENSANDO EN VOZ ALTA”

 

Por: Marco Antonio Lara Pérez

El 1° de octubre, será el inicio de la administración de Roberto Loyola Vera, al frente de la capital del estado, después de que la misma permaneció gobernada por gente del Partido Acción Nacional durante 18 años, los cuales iniciaron con el trienio del hoy ex gobernador Francisco Garrido Padrón y concluirán con la administración interina de la todavía alcaldesa María del Carmen Zúñiga Hernández, también de extracción panista, quien en su fugaz paso como presidenta municipal, tuvo más descalabros que aciertos, no podemos olvidar su percepción discriminatoria del concepto de familia, el polémico tema de los bonos para regidores, su falta de determinación para con el regidor Fernando Rodríguez Serrato quien hasta el momento de redactar esta participación se encuentra ausente de sus funciones, pero sin dejar de cobrar sus percepciones, con el visto bueno disfrazado de indignación del resto de los integrantes del ayuntamiento

; a esto se suma el caso de la oficial del Registro Civil en funciones, sin ser licenciada en Derecho con título profesional, así como el cambio de uso de suelo en la zona de “La Solana”, todo ello en detrimento del capital político que construyó el senador Francisco Domínguez Servién, quien obviamente buscará estar en las boletas electorales del 2018 como candidato a la gubernatura por el PAN, tan es obvio que desde sus primeros días en el senado ha buscado los reflectores de los medios locales y nacionales para ser nota y permanecer vigente en el escenario del estado, sin embargo, debe de tener muy claro que a diferencia de hace tres años, tiene una gran desventaja respecto de Roberto Loyola –quien probablemente también buscará ser el relevo de José Calzada– llamada presupuesto.

Ahora bien, después de los lamentables hechos notorios que culminaron con la aprehensión de nueve presuntos delincuentes y el abatimiento de integrantes de las fuerzas policiacas, el primer gran reto del próximo alcalde será el tema de la seguridad pública, y el segundo gran reto es convencer a los ciudadanos que los representantes populares trabajan al servicio de los mismos y no para servirse a sí mismos, y para ello como gobernados debemos de seguir muy de cerca el desempeño de los regidores que integrarán el próximo ayuntamiento capitalino, destacándose de entre ellos, y no precisamente por ser buenos políticos, si no más bien por su constante búsqueda en cargos públicos, aunque ellos mismos lo justifiquen como una “lucha por el bien de la sociedad”, Armando Rivera Castillejos, ex secretario de estado, ex alcalde y ex precandidato a la gubernatura por el PAN y próximo precandidato a la gubernatura por el PAN o en su defecto por el partido que lo impulse en sus aspiraciones para llegar a despachar en la casa de La Corregidora, también está José Luis Aguilera Rico, ex diputado federal, ex diputado local, ex candidato a presidente municipal por el Partido Movimiento Ciudadano, un partido que por cierto, se asemeja más bien a una empresa familiar que a un instituto político, también está Adolfo Camacho Guzmán, ex candidato a la capital por el Partido de la Revolución Democrática, un partido que en la entidad se encuentra desubicado y con constantes luchas internas por su dominio. Por ello debemos ser críticos constantes del desempeño de todos y cada uno de los servidores públicos, independientemente de las fobias o filias partidistas, un papel que de manera muy pobre hemos desarrollado, como consecuencia del hartazgo hacia la clase política.

Y hablando precisamente de la participación ciudadana, parece ser que quien se empieza a debilitar por no tener un rumbo claro es el movimiento denominado como #YoSoy132, las ocasiones en que me ha tocado conversar con integrantes de este movimiento, o por lo menos quienes se dicen integrantes, me dejan la percepción de que están perdidos, y no encuentran la forma de aterrizar y dar estructura a sus intenciones de mejorar nuestro entorno social, no con ello pretendo demeritar su esfuerzo, sin embargo parece ser que después de las elecciones no han tenido claro el papel que deben de desempeñar ante un gobierno que una vez más llega deslegitimado ante un sector importante de la sociedad. En relación con ello debemos estar atentos a cuál será la manera en la que pretenda legitimarse, porque Felipe Calderón, en su intento tuvo catastróficas consecuencias.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba