Opinión

Grass y Galeano

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Murieron con pocas horas de diferencia. Uno con 87, otro con 74. Distintas vidas para decir distintas cosas de la que suponemos una misma realidad.

Me intriga su muerte porque me intriga la muerte, y porque la mía siempre ha rondado cercana, cada vez más mientras más pasa el tiempo. A estas alturas ellos saben lo que nosotros no.

Grass

Cuando era joven, a principios de los cincuenta, recuerda Gunter Grass, se estaba dando una lucha entre Camus y Sartre, lucha que todo lo permeaba: “Me veía obligado a tomar partido y lo hice del lado de Camus.”

Grass recibió la influencia de uno de los libros filosóficos de Camus, El mito de Sísifo.

Así lo recuerda: Sísifo era un hombre que lograba cargar una piedra hasta la cima de un monte; la piedra rodaba y el tenía que comenzar de nuevo, pero se sentía afortunado con su piedra. Decía: “Dios, yo pelearé contigo siempre, acepto que me castigues, pero soy feliz con mi piedra, es lo único que tengo, por favor, déjame mi piedra, soy un hombre afortunado”.

Esta es, para él, una realista posición política. No hay un fin; no hay un objetivo revolucionario como tuvo el comunismo o el fascismo.

·         Posición realista que puede extenderse a la vida misma.

·         De jóvenes somos muy tontos y es difícil averiguar las cosas.

·         No se puede delegar la conciencia de una sociedad a una persona. Si esto se hace, no es bueno para el pobre hombre que tiene que cargar con esa conciencia de la sociedad y es muy malo para la sociedad.

·         Se puede decir que cada día comienza una pequeña guerra que va creciendo, luego desaparece y vuelve a aparecer.

Galeano

Delirio es otro nombre de utopía

Galeano y el delirio. El delirio parece realismo, pero no es. Parece realismo por decreto propio, pero no lo es. De todos los mundos posibles, que pueden ser infinitos, solamente uno es real, mundo haciendo su historia condicionada a todo, menos al delirio:

·         ¿Qué tal si deliramos por un ratito?

·         ¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?

·         El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

·         En las calles los automóviles serán aplastados por los perros.

·         La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor.

·         El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.

·         Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega.

·         Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajaremos para vivir.

·         Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

·         Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

·         Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

·         La comida no será una mercancía ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos.

·         Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura porque no habrá niños de la calle.

·         La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

·         La justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

·         La Iglesia también dictará otro mandamiento que se le había olvidado a Dios, “amarás a la Naturaleza de la que formas parte”.

·         Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia, hayan nacido cuando hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido, sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa ni del tiempo.

·         Pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido seremos capaces de vivir cada día como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última.

 

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