Opinión

Guerra sucia en la campaña a la Rectoría de la UAQ

Por Sergio Centeno García


La guerra sucia se enseñorea en la campaña de sucesión rectoral en nuestra UAQ: volantes, audios, videos o cibercharlas inventadas, son algunas de las especies que uno de los grupos en pugna ha estado utilizando para descalificar y restarle votos al rival que considera más fuerte.

 

La guerra sucia es una estrategia electoral que tiene como finalidad principal desacreditar la persona y la imagen de aquel contrincante que el grupo en el poder considera peligroso, en tanto que tiene la posibilidad de alzarse con el triunfo electoral en una contienda limpia. Ningún ejemplo puede ser más claro que el de la campaña negra que empresarios y panistas en el gobierno, echaron a andar en contra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en el 2006.

 

En ese año los grupos políticos y financieros más poderosos de México se dieron cuenta que si no hacían algo para frenarlo, López Obrador iba a ganar tan contundentemente, que sería imposible intentar un fraude sin que pareciera demasiado obvio para el pueblo. Así que comenzaron atacando a sus colaboradores, filmándolos en presuntos actos de corrupción propiciados por ellos mismos y después, siendo dueños de los medios de comunicación de masas, difundían videos o audios para desacreditar a algún personaje cercano a López Obrador, haciendo la relación directa con éste.

 

Como todo mundo conoce, al existir en nuestro país un electorado poco informado y menos crítico, las preferencias electorales poco a poco fueron cambiando a grado tal que al día de las elecciones, ya casi eran parejas entre el candidato oficial (Calderón) y AMLO. Y de este modo, hacer un fraude ya no les significó tanto riesgo. La idea y frase principal que dio vida a esa campaña deshonesta y corrupta contra AMLO fue esta: “López Obrador es un peligro para México”. Y el fraude se hizo, pues el triunfo de AMLO en las urnas ya no fue tan contundente. Hoy, con más de 50 mil muertos, pagamos las consecuencias de ese fraude.

 

Algo debe quedar claro: la guerra sucia se hace siempre desde el poder, sólo los que lo ostentan y que poseen los medios económicos pueden financiar una campaña negra. Y otra cosa: la guerra sucia es siempre contra el contrincante que representa a un grupo distinto del que ostenta el poder en ese núcleo donde se lleva a cabo la elección.

 

En nuestro caso, no es necesario decir cuál es el grupo y el candidato que representa al poder al interior de la UAQ, porque los informados lo saben bien, pero lo que sí se puede afirmar con claridad, es contra qué grupo y contra qué candidato se está enderezando la guerra sucia: lo dije en alguna entrega de esta columna y lo repito ahora: a la segunda votación que será el próximo 17 de noviembre, sólo irán dos candidatos: Gilberto Herrera y Marco Carrillo. Uno de ellos dos será el próximo Rector.

 

Por lo tanto, la guerra sucia va con todo en contra del Dr. Gilberto Herrera. Esta campaña negra ha subido tanto de intensidad, que el día de hoy (miércoles 26 de octubre), en la presentación de los candidatos a Rector ante el SUPAUAQ, el Dr. Gilberto Herrera señaló que ha presentado ante la Comisión Electoral nombrada por el H. Consejo Universitario y la Procuraduría de Justicia del Estado (PGJE), una denuncia penal contra quien resulte responsable (me pareció escuchar que por calumnias y difamación), y exigió que quienes lo han difamado, den la cara y presenten las pruebas de sus dichos ante la instancia judicial correspondiente, y que de resultar él responsable de algún ilícito, renunciaría de inmediato a su candidatura.

 

Es obvio que el Dr. Herrera no va a renunciar a su candidatura, y no lo hará justamente por esto: porque la calumnia es siempre mentira, chisme sin sustento, y en consecuencia, nadie presentará prueba alguna.

 

Qué triste y qué preocupante que al interior de nuestra alma máter ocurran estas cosas. Qué triste que esta campaña que debería haber sido limpia, haya derivado en algo tan vergonzoso. Por ello, envío desde aquí mi condena y repudio para quienes utilizan el chisme y la calumnia para desacreditar al otro.

sergiocenteno05@live.com

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