Opinión

Habitantes ñäñho buscan revertir perjuicios del neoliberalismo mediante economía solidaria

Por Miguel Tierrafría

Las políticas económicas del sistema neoliberal generan una serie de problemas que tienen que ver con la pobreza y la falta de oportunidades para tener una mejor calidad de vida. La comunidad de San Ildefonso en el municipio de Amealco acarrea problemas de esta magnitud.

En contrapeso a estas limitaciones, el Instituto Intercultural Ñäñho (IIÑ), el cual se ubica en dicha comunidad, está trabajando en la generación de alternativas de autosustentabilidad para sus habitantes y pueblos colindantes.

La maestra Donata Vázquez, fundadora del instituto, aseguró que las políticas de gobierno les han afectado “cuanto a que por la misma escasez económica surge la necesidad de la migración, hay muchas personas que se van a Estados Unidos, que se van a trabajar a la ciudad”.

Otra de las cuestiones en que comunidades como la de San Ildefonso se ven afectadas es en la desintegración familiar y la pérdida de la identidad cultural que les otorga el hecho de ser indígenas ñäñho.

“Entonces (también) nos afecta ahí en cuanto a que se pierde la construcción esencial de la familia, la integración interna, la cultura. Ya por ejemplo muchas de estas personas dejan de hablar su lengua. Hay casos de mujeres que se han ido y pues dejan el vestido que todavía la mayoría usamos.

“Surgen muchos divorcios, hijos que a lo mejor ya no cuentan con la figura paterna, entonces la figura materna tiene que cumplir los dos y en muchos casos también se les va de las manos, se vuelven hijos independientes de muy temprana edad y entonces se meten al alcohol o las drogas”, aseveró la maestra.

A pesar de que los rasgos físicos, culturales y sociales los unen como una comunidad indígena, la maestra Donata expresó que la necesidad económica generada por la falta de apoyos promueve que los habitantes trabajen individualmente y que la cohesión social que se tenía desde generaciones antepasadas se vaya perdiendo por lo que el beneficio ya no es colectivo sino individual.

El IIÑ busca –entre otras cosas– que la identidad cultural y que la colectividad de San Ildefonso y sus alrededores se retome, que se busquen opciones en las cuales la participación colectiva sea el común denominador.

Economías solidarias: solución ante el neoliberalismo

El Instituto Intercultural Ñäñho tiene como propósito principal generar en los jóvenes oportunidades en las que puedan autoemplearse y tener una mejor calidad de vida.

La economía solidaria surge como una opción para contrarrestar la pobreza, la falta de apoyos gubernamentales y de manera implícita disminuir la migración de los jóvenes.

“En sí, economía en general conocida, es toda la forma o el trabajo que nos permite sobrevivir, justamente por la globalización y por el neoliberalismo hay un esquema de economía donde pues nos damos cuenta que cada vez son muy pocos los que tienen las oportunidades de un empleo, de un trabajo, de un vivir bien, o diríamos más de lo que es bien.

“Entonces surge como una nueva corriente en contraposición a la economía global, que son las economías solidarias. La economía solidaria busca alternativas y propuestas de cómo generar la economía desde una familia o desde una pequeña empresa porque no podemos con algo muy grande, pero la calidad a lo mejor es mucho más que (si) fuera muy grande”, manifestó Vázquez.

Entre los resultados que han obtenido con economías solidarias, es la creación de proyectos relacionados con la cría de perros, una cooperativa de ahorro y crédito, además de una microempresa de listelos, proyectos en los cuales las personas de la comunidad poco a poco se involucran.

“Se mantienen vivas tres cooperativas: una de ahorro y crédito que tiene que ver más con los dineros, la otra es una planta de listelos que es el trabajo con los pisos para crear adornos y las paredes, se trabaja con la loseta tenemos convenio con algunas empresas grandes de quienes producen la loseta y de quienes pueden vender las fachaletas.

“Después está un criadero de perros, (aquí) hay un convenio con una empresa, +kota, y que trabajan con 11 razas”, señaló la maestra Donata.

Recuperación de la identidad indígena, el reto

La pobreza como un primer problema que suscita en la migración de muchos habitantes de San Ildefonso como de sus homólogas lleva consigo la pérdida del valor de ser indígena, olvidar sus usos y costumbres, así como dejar de hablar la lengua ñäñho por evadir las raíces del lugar de origen.

Donata Vázquez aseguró que el IIÑ busca a través de materias para la enseñanza de la lengua, así como la realización de eventos de tradición indígena, fomentar y ante todo hacer renacer el espíritu y orgullo de pertenecer a los ñäñho.

“Tratamos de que en algunos de nuestros eventos que realizamos durante el año, podamos participar con algunos de los aspectos de la cultura (…)

“Dos ejes que tenemos como instituto son justamente la economía solidaria y la interculturalidad. Entonces tienen en el plan de estudios materias que tienen que ver con la lengua y cultura ñäñho, es la forma en la que podemos apoyar en rescate de la cultura.

“La otra, por ejemplo aquí en el instituto pues igual tratamos de que al llevar juntos una responsabilidad dos personas pues muchas veces eso no es fácil, pero ahí estamos como partiendo de decir ‘vamos propiciando o generando lo colectivo desde la práctica, a partir de la experiencia propia que es parte de la cultura en compartir’”, explicó.

Enseñar y que nos enseñen, la reflexión final

La maestra Donata Vázquez toma en cuenta las limitantes como la desintegración familiar y la falta de recursos económicos para salir adelante, sin embargo ella afirmó que “todos sabemos algo que podemos enseñar y todos también necesitamos que los demás nos enseñen, cómo hacer más intercambios, cómo compartir más, no sólo económicamente, sino nuestros conocimientos, pues sobre todo de solidaridad con estas realidades.

«Entonces sería como poder enseñarnos unos a otros nuestros conocimientos e ir generando nuevas alternativas de vida con el único objetivo que podamos lograr estar en armonía con nosotros con lo que nos rodea, en este caso con la naturaleza y a gusto desde nuestra cultura, desde nuestras raíces, sin sentirnos ni más ni menos frente a los demás”, concluyó.

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