Opinión

Hablando de presos políticos… en Querétaro

Por: Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz

Duele el dolor del esfuerzo cuando aún no se miran sus frutos.

Duele el dolor de la utopía cuando el ca­minar no alcanza.

Duele el dolor del que siembra, esperando de un cielo desierto de lluvia.

Duele el dolor, la impotencia, el morirse tan solo… Duele el regreso al vientre solo, tan solo como llegaste.

Pero inspiran…

Inspira tu en­señanza ética-política.

Inspira tu pala­bra y tu acción en congruencia con el compromiso social.

Inspira tu ejem­plo de promotor incansable de identidad popular.

Inspira el soña­dor humanista constructor cotidiano de lo comunitario.

Inspira escuchador respetuoso del otro, de los otros.

Inspira el solidario acompañante de las resistencias y los dolores ajenos.

Inspira el creador y recreador permanente del acuerdo, de la unidad entre los distintos que somos.

Inspira el cristiano verdadero comprome­tido con su pueblo y sus luchas.

Inspira el sembrador de esperanzas. . .

Con admiración y respeto para Chava Canchola.

 

En febrero del 2012 en la ciudad de San­tiago de Querétaro, se firmó un convenio entre la USEBEQ y el profesor Jerónimo Sánchez Sáenz, acto jurídico que resuelve la demanda laboral interpuesta por el pro­fesor ante el cese unilateral por parte de la USEBEQ de su plaza como profesor de ciencias sociales de nivel secundaria…

A dos días de cumplir los 14 años de aquel suceso del 5 de febrero del 98, cuando los panistas en el gobierno mostraron su ver­dadera vocación de analfabetas políticos y criminalizadores de la protesta social, a 14 años de aquellos hechos, se acuerda la reinstalación y se enmienda así el acto de injusticia cometido contra el profesor…

Gobernaba el estado Ignacio Loyola Vera y el municipio Garrido Patrón, dos distin­guidos personajes de la fauna política de la derecha queretana, quienes sin duda orde­naron la agresión al camión del gabinete legal de Ernesto Zedillo aquel 5 de febrero, para culpar y encarcelar por más de ocho años a los dirigentes sociales del FIOZ… la prueba es que un juez federal los declaró inocentes luego de 13 años de juicio, en donde por cierto, los testigos de cargo (más de 50 policías) mostraron durante el proce­so, claras evidencias de la inducción desde el gobierno para inculpar a los encarcela­dos, mostrando su capacidad para hacer uso del aparato judicial para la venganza y el castigo político.

Los presos del FIOZ no sólo fueron casti­gados con cárcel, al obtener su libertad con­tinuaron siendo perseguidos y amenazados, además de ser satanizados públicamente por quienes se sintieron vulnerados por la denuncia pública que el movimiento social independiente realizaba contra el desgo­bierno, la injusticia social y el secuestro de las libertades ciudadanas.

Las amenazas, la prepotencia y la represión guber­namental contra las organizaciones sociales intentó desaparecer la lucha social, pero la afrenta les fue cobrada rápida­mente por el voto ciudadano; las re­sistencias y luchas sociales bajaron su perfil pero no desaparecieron; mientras, la estupidez gu­bernamental no entendió que la demanda social no desaparece con la persecución, la cárcel y el destierro.

La solidaridad del movimiento social y ciudadano en el estado, el apoyo decidido del movimiento magisterial local y nacio­nal, la exigencia de los zapatistas por la libertad de los presos políticos, las voces críticas de los universitarios y de algunos periodistas que han denunciado perma­nentemente “la cara sucia de la justicia en Querétaro”, sumado todo ello a la sentencia absolutoria, dictada en el proceso sobre los hechos del 5 de febrero del 98 a favor de los líderes del FIOZ, hace posible que la actual administración decida poner fin al castigo político que el panismo había impuesto contra el profesor Jerónimo.

Puede ser un acto de voluntad política para diferenciarse de las administraciones pasadas, puede ser un acto en la lógica de limpiar imágenes… puede ser un acto que pretenda mostrar la voluntad de respeto a las libertades ciudadanas y las garantías constitucionales de organización, petición, manifestación, cuestiones que fueron nega­das con el panismo en el gobierno.

Como sea; es un acto de justicia que no podía esperar más, no se podía aceptar la continuidad de un castigo político con ca­reta jurídica que lastimó no sólo a los injus­tamente encarcelados y a sus familias, sino a la sociedad civil en su conjunto por la amenaza que representó el PAN-gobierno para el ejercicio de las libertades democrá­ticas.

¡En hora buena!… y que quienes dudaron que la dignidad resiste y no se rinde, que mire un poco abajo y a la izquierda.

…Y en el caso de Rubén Díaz Orozco…

¿Cuándo se romperán los acuerdos en lo oscurito que lo mantienen preso?

¿Será que pesa más el dinero y la vengan­za política que la justicia?

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