Opinión

#HablemosDelPresupuesto

Por: Rafael Vázquez Díaz

 

“Guardaos de los falsos profetas,

que vienen a vosotros con disfraces de ovejas,

pero por dentro son lobos rapaces.

Por sus frutos los conoceréis.

¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?”

Mateo 7, 15

PARA DESTACAR: Si en México no ha habido una reacción más ácida a todos los problemas de los últimos años, es en gran parte porque todavía existen espacios conquistados como las universidades públicas o los servicios médicos que ofrece el Estado; pero ¿qué pasaría si tocas lo poco que queda  del llamado “Estado de bienestar”?

El flamante gobernador Francisco Domínguez declaró el 22 de septiembre: “A la comunidad universitaria le reitero mi compromiso de seguir siendo un firme aliado en su crecimiento y en su desarrollo, a los reconocidos, les reitero mi respeto y los invito a ser siempre hasta el último día de sus vidas universitarios de corazón, 100 por ciento UAQ”. Retomo las declaraciones de Domínguez por ser el representante del Poder Ejecutivo en el estado, sin embargo, es una declaración que hemos escuchado –con sus ligeras variaciones- en innumerables ocasiones en boca de varios personajes de la clase política en Querétaro.

Desconozco si este fenómeno es similar en otros estados, pero sin duda, el sentido de pertenencia que provoca la UAQ en la región (similar al orgullo que provoca la UNAM en todo el país) le atrae comentarios positivos de todos sus egresados.

Dicho fenómeno es intensificado cuando la identidad es canalizable, electoralmente hablando, a las más de 80 mil personas que directa o indirectamente tienen una relación con la máxima casa de estudios en Querétaro.

Y como dice la canción “el amor es un jilguero, que hace nido en su alero y se marcha un día cualquiera”, particularmente, si es el día de retribuirle en temas presupuestales a la Universidad. Es vergonzosa la falta de visión del secretario de Hacienda –sin dejarle de recordar que la propuesta fue elaborada por el exsecretario Luis Videgaray y no por José Antonio Meade, actual titular del cargo- y que está por ser avalada por los representantes populares del legislativo.

La propuesta es una puñalada a sectores estratégicos como lo es el energético, el turismo y el cuidado del medio ambiente, pero preocupa especialmente la falta de apoyo al sector educativo y de salud. Recordemos una cosa: los maestros y los médicos son grupos muy numerosos y bien organizados. El descalabro de la reforma educativa fue en gran parte por la falta de previsión y de los alcances que un grupo social opositor podía desatar.

El coctel ya es peligroso; los miles de muertos en la guerra silenciosa contra el narcotráfico, los más de 28 mil casos de desapariciones, el cinismo de la clase política y los escándalos por los desvíos millonarios del erario, el tráfico de influencias, la compra de votos a mansalva, así como el ataque reiterado contra periodistas es ya un tema delicado en el extranjero, y si en México no ha habido una reacción más ácida, es en gran parte porque todavía existen espacios conquistados como las universidades públicas o los servicios médicos que ofrece el Estado; pero ¿qué pasaría si tocas lo poco que queda del llamado “Estado de bienestar”? ¿seguirán pasivos los involucrados? ¿Están calculando que no haya una reacción popular virulenta?

Como antecedente, es importante recordar en el 64-65 fueron despedidos cientos de médicos –que acabaron organizándose en un nuevo sindicato- y tuvieron que ser reprimidos y levantados de sus mismos hospitales . Apenas se toque la seguridad social, a los doctores tendrán que sumarle a los miles de jubilados, a los familiares de los enfermos y a la ciudadanía en general que –irritada por años de descuido y hacinamiento- se sumará a las exigencias de los mismos.

Caso más complicado aun, es el sector educativo; a la actual lucha de la CNTE, que hizo recular al gobierno respecto al tema de las evaluaciones, tenemos que sumarle la quiebra económica de las universidades que al ver reducido su presupuesto no tendrán margen de maniobra con sus sindicatos para otorgarles los aumentos salariales anuales que están acostumbrados.

La presión de los miles de rechazados que año con año no ven cumplidas sus expectativas de ingresar a las universidades y el costo cada vez mayor de los materiales para el puñado de estudiantes que sí logre entrar seguro provocará movilizaciones y toma de instalaciones si las cuotas se vuelven impagables. Peña Nieto no debería desdeñar el poder movilizador que el estudiantado ya mostró en 2012.

Con todo el actual descrédito de los partidos políticos, era el momento coyuntural preciso para apretarse el cinturón, reducir sus presupuestos y ambiciones, prometer como un compromiso público, optimizar cada peso y a la par, dotar a los sectores sociales de un presupuesto más holgado para resolver –a nivel de campo- lo que desde la planeación pública no ha funcionado; el proyecto neoliberal “ha sido tierra arrasada”, como dice Paco Ignacio Taibo II.

 

El reto ahí está. Y si los docentes, administrativos y alumnos no quieren que se muera la gallina/universidad de los huevos de oro (como en Zacatecas o Veracruz) tendrán que subirse al barco y pelear, no por una institución, sino por la razóny la inversión responsable de recursos.

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