Opinión

Huevos, sesos y ética

Por: Omar Árcega E.

Decía Adolfo López Mateos que la “política es cuestión de huevos pero si a éstos se le ponen sesos, saben mucho mejor”. Hace unos días, una joven regidora de la ciudad de Querétaro, nos mostró lo que esta frase significa, sin proponérselo hizo un retrato de las virtudes y límites de nuestra clase política.

El acontecimiento se dio en la toma de protesta de Roberto Loyola como nuevo presidente municipal. Armando Rivera, coordinador de los regidores panistas había leído el posicionamiento de rigor, en donde aludió a un proceso electoral viciado e indirectamente justificó su derrota. María Alemán Muñoz Castillo, la joven regidora priista, contestó a los señalamientos con palabras sencillas, con cierto candor, pero con frases contundentes.

Parón en seco

De su declaración hay varias aristas que es interesante explorar. No es verdad, como dijo la regidora que la elección haya sido inmaculada, tuvo sus oscuridades. Ni que el Instituto Electoral de Querétaro sea un modelo de imparcialidad, los consejeros han sido fuertemente cuestionados por su cercanía con el poder. Ciertamente, el PRI expuso los trapos sucios del candidato panista, pero de no haber tenido una tan larga cola los pisotones no hubieran sido tan certeros, en este caso, la culpa no es de quien enseña la suciedad, sino de quien la produce.

Es loable la respuesta de la priista pues plantó cara a un hombre acostumbrado a ser obedecido y temido. Para nadie es un secreto la rudeza verbal con la que confrontaba a sus adversarios tras bambalinas, las escenas de violencia y enojo que protagonizó con algunos funcionarios de la administración de Francisco Domínguez, la intimidación de la que hacía gala cuando las palabras suaves se le terminaban, hombre que sabe ser violento cuando las circunstancias, a su juicio, lo requieren. Éste es un primer round de muchos que vendrán.

Las enseñanzas

María Alemán nos puso el ejemplo de que el bravucón lo es hasta que alguien le pone un freno. Más allá de los personajes concretos, es una enseñanza, sobre todo para los panistas, pues hay quienes por temor no han señalado los errores que los líderes del partido han cometido, y mientras esto no se mencione, el proceso de depuración está incompleto. Es necesario que la militancia recupere la valentía característica de los fundadores del PAN y que los dirigentes formales e informales asuman con humildad sus deficiencias, sólo así se puede construir un partido demócrata, una institución que vuelva a tener la confianza de la ciudadanía.

La regidora mostró que el ejercicio político es cuestión de “huevos y sesos”, pero a la frase lopezmateísta debemos agregar la palabra “ética”. Pues sin esta actitud, la inteligencia y la intrepidez pueden usarse para cosas que lastimen a la sociedad y violen los ideales de la democracia. Éste ha sido el punto flaco de los políticos de todos los partidos, no hay una clara conciencia de los límites de lo permitido, de lo deseable, de dónde termina lo honesto y dónde empieza lo corrupto.

Los ciudadanos debemos premiar a los políticos con inteligencia, valentía y con un sentido ético, y castigar a aquellos acostumbrados a ejercer el poder con triquiñuelas, esto implica una permanente vigilancia sobre aquellos que hemos elegido. Para lograr ésta, un papel protagónico lo tienen las diversas organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación.

Años por venir

Nuevos personajes están ocupando o entrarán a los cargos públicos tanto a nivel local como federal, ignoro si traen una nueva actitud o ejercerán las triquiñuelas de siempre, eso sólo el tiempo lo dirá. Para el PRI se abre una oportunidad para presentar cuentas claras a la ciudadanía y con esto ir cambiando la imagen de corrupción que se ganó a pulso. Para el PAN es el momento de volver a sus principios demócratas, en donde se privilegiaba el diálogo y el consenso, donde los contendientes a candidaturas no recurrían a prácticas oscuras, es el tiempo de ser una oposición propositiva, astuta y guiada por sus principios fundacionales. Son años para que unos y otros hagan las “cosas bien” y para ello necesitarán huevos, sesos y ética. Si esto se alcanza, los beneficiados seremos todos, de no ser así, estaremos condenados a vivir en una mediocre democracia.

twitter.com/Luz_Azul

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba