Imperio mercantil, ignorancia, miedo, insultos y educación

El cambio de paradigma educativo que inició la NEM (de una concepción autoritaria, homogeneizadora, mercantilista, individualista, urbano-céntrica, a otra integral, comunitaria, reconocedora de la pluralidad y desigualdad social) sigue generando gran controversia. Esto, no solo entre profesores, sino entre varios sectores sociales, en especial el empresarial, que, empeñado en privatizar la educación y consagrar la cultura meritocrática, desprestigia y despoja de su sustento a la escuela pública, haciendo pingües negocios a costa del erario, vendiendo libros de “apoyo didáctico”, imponiendo exámenes estandarizados que “justifican científicamente” la estratificación y exclusión social, despojando al profesorado de salarios y pensiones dignas, etc.
Cabe reconocer que la NEM no es una simple reforma, sino una construcción social de largo alcance, que busca transformar radicalmente el modo de comprender y practicar la educación. Su complejidad es tal, que requiere hacerse comprensible y deseable “para sí” por sus principales actores: educandos-educadores, directivos y familias. Esto implica múltiples procesos de reflexión y experimentación colectiva; sobre todo, que el Estado garantice las condiciones para que dicha construcción sea efectiva.
La NEM enfrenta grandes desafíos, pues la concepción dominante arrasa con el sentido común de muchas familias y docentes, acostumbrados a la educación domesticadora, bombardeados constantemente por la estridencia mediática de “productores de contenido”, deseosos de ganar “followers”, vendiendo sus productos, vengándose del gobierno por perder viejos privilegios, ganando prestigio de jueces por criticar malas decisiones o, incluso, ofreciendo orientaciones ante tanta confusión.
Frente al imperio neoliberal que sigue vigente, por más que la 4T cante su caída, mucha gente está dispuesta a hacer lo que sea por miedo, con tal de no ser señalada como “inepta” y sufrir exclusión social: formas cada vez más sofisticadas de hacer trampa en exámenes, mover sus influencias, amenazar a la escuela con insultos, chantajes o incluso exhibiendo la pistola (sic), si la o el hijo no saca el 10 esperado.
Como la NEM no es un producto acabado, sino un proceso colaborativo, que apela a la autonomía, creatividad y profesionalismo docente, para adecuarse a las condiciones de cada contexto, resulta más difícil y requiere más trabajo. Por eso puede perder terreno ante la burocracia y ante profesores formados en la vieja escuela.
Cuando educandos y educadores se perciben solos frente a las múltiples dificultades que enfrentan, pueden caer en redes saturadas con ofertas de planes de clase ya armados, acordeones o exámenes para cualquier asignatura ya resueltos, o “innovadores” cuadernos de lectoescritura, con planas de caligrafía o silabarios (¡didáctica de la Edad Media!); prácticas todas ellas que conllevan el currículum oculto de la educación mercantil alienante.
Importantes investigaciones y propuestas de los siglos XX y XXI, que intentan seguir la NEM, sobre cómo aprenden las personas a leer y a escribir, matemáticas o ciencias, y cómo conviene enseñarles significativamente, son ignoradas (las técnicas Freinet, la pedagogía freiriana, el lenguaje integral de los Goodman, el constructivismo psicogenético de Piaget y luego de Ferreiro y Teberosky, el enfoque sociocultural de Lerner y Kaufman, el Modelo Equilibrado que integra la literacidad —o inmersión en la cultura letrada con conciencia fonológica-, la Pedagogía Operatoria de M. Moreno y G. Sastre, el socioconstructivismo de Vigotsky para la enseñanza de las matemáticas y de las ciencias, etc.).
La negación no sucede solo por insuficiente capacitación o apoyo al profesorado, sino porque madres y padres de familia, guiados por el miedo de que sus retoños “no estén a la altura de las exigencias” (de la sociedad de mercado), se sienten con autoridad para reclamar a la escuela que regrese a métodos tradicionales, pues la NEM “anda falla en lectoescritura y matemáticas”, y ellos ya compraron los cuadernos de ejercicios que se venden por doquier.
¿Qué hacen frente a esto las-los educadores de la Resistencia?
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