Opinión

Impunidad

Por: Salvador Rangel

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “impunidad” es falta de castigo, pero la impunidad va ligada a la corrupción, es decir, no existe castigo porque hay intereses políticos, económicos o de amistad que inhiben la aplicación de la ley.

En otros casos, se encuentra a “chivos expiatorios” para que confiesen, mas no que hayan ejecutado un ilícito; en este caso también existe impunidad, ya que no se castiga al verdadero autor intelectual o material.

En otros casos, la formulación del delito tiene fallas legales, por lo que al aplicar la ley, el juez se ve impedido por la falta de pruebas contundentes que demuestren la presunta culpabilidad. La omisión de pruebas puede ser con dolo o por falta de experiencia de quien formula acusación.

Por lo general, en la opinión pública queda la sensación de que la ley se aplica a quien no tiene los medios económicos o de amistades poderosas para evadir la ley. En México existen infinidad de casos en que la ley ha sido evadida por gente poderosa económica y/o políticamente.

Entre los casos de impunidad se puede mencionar el del 3 de octubre de 1927, cuando el general Francisco R. Serrano con un grupo de doce amistades se dirigía a Cuernavaca para festejar el onomástico del general y fueron interceptados por una partida militar en al poblado de Huitzilac, Mor.

El general Serrano era candidato presidencial frente al general Álvaro Obregón, candidato oficial. A Serrano se le acusaba de incitar a la sublevación del 16º batallón en Torreón, Coah.

La partida militar que detuvo a Serrano y a sus acompañantes les formó un Consejo de guerra sumarísimo a la orilla de la carretera y fueron pasados por las armas. El cadáver del general Serrano tenía golpes en el rostro provocados por las culatas de rifles. El general Obregón fue al Hospital Militar para ver los restos de Serrano y exclamó: “Pancho, qué feo te dejaron”. Los ejecutados fueron víctimas de rapiña de sus objetos personales.

Y todo quedó en un parte militar emitido por el brigadier José Álvarez, jefe del Estado Mayor Presidencial. No hubo investigación.

El 1 de julio de 1928 se llevaron a cabo las elecciones presidenciales y Obregón ganó, no hubo contrincante. Pero el 17 de julio, Obregón fue asesinado en el restaurante La Bombilla, en San Ángel, D.F.

El 10 de julio de 1944, en el Patio de Honor de palacio Nacional, el presidente Manuel Ávila Camacho fue víctima de un atentado perpetrado por el teniente Antonio de la Loma Rojas, quien gritó que el presidente impedía a los militares ingresar con uniforme a las iglesias; Manuel Ávila Camacho lo desarmó y, gracias a que portaba un chaleco antibalas, no sufrió lesión alguna.

El militar fue trasladado a una prisión… al día siguiente amaneció muerto; el hermano del presidente, Maximino, se encargó de ello. Para cubrir las apariencias se dijo que trató de escapar y fue ultimado.

Y Querétaro no podía ser ajeno a ilícitos donde la impunidad queda de manifiesto. El 27 de este mes, noviembre, se cumplen diez años de un crimen que, a juicio de la opinión pública, no fue suficientemente esclarecido.

Un joven, Marco Antonio Hernández Galván, fue víctima de un ataque a mano armada que le costó la vida, por un incidente de tránsito entre un modesto auto y una flamante BMW negra; los medios de comunicación presentaron las declaraciones de los acompañantes del infortunado Marco Antonio.

Los hechos iniciaron a las tres de la mañana frente a la Alameda y después, en la calle de Pasteur esquina con José Sotelo. El joven Marco Antonio fue ultimado con un proyectil calibre 9mm un arma de uso exclusivo del Ejército.

A las cuatro veinte de la madrugada fue detenida la camioneta BMW negra que coincidía con las características del agresor.

Justificaciones con videos, declaraciones y, finalmente, el presunto culpable no fue detenido. Y para que no quedara duda, el 8 de marzo de 2005, el presunto publica un desplegado a toda plana para declararse inocente y exigir que no se le calumnie.

Y los nostálgicos se preguntan, quién haya cometido tan artero crimen, ¿vive sin sentimiento de culpa?

rangel_salvador@hotmail.com

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